El Puerto de Valencia instala la primera planta solar flotante marina de España con 1 MW

Las dos plataformas suman 1 MW y se reparten 500 kW cada una, con el IDAE y los fondos NextGenerationEU cubriendo 1,5 millones de euros del demostrador. La normativa exige operar los activos 24 meses antes de cualquier despliegue comercial.

La planta solar flotante marina de España ya flota en el Puerto de Valencia: BlueNewables ha instalado ‘Paiporta’, una plataforma de 500 kW que, junto a su gemela ‘Catarroja’, completará un demostrador precomercial de 1 MW.

Del astillero al contradique sur: cómo ha llegado el demostrador al agua

‘Paiporta’ se construyó en el Astillero San Enrique, se botó en mayo y se trasladó después a la costa valenciana. BlueNewables confirmó en julio su instalación en el exterior del contradique sur del puerto, donde ya han arrancado la puesta en marcha y las primeras comprobaciones técnicas. Su gemela ‘Catarroja’, también de 500 kW, fue entregada el 4 de septiembre en Vigo, aunque el remolque y la instalación definitiva en Valencia seguían pendientes en la última actualización pública de la compañía.

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Los dos nombres tienen memoria. ‘Paiporta’ recuerda a las víctimas de la DANA que golpeó la Comunidad Valenciana en 2024 y ‘Catarroja’ amplía el homenaje a otro de los municipios más castigados por la riada. Detrás del proyecto está BlueNewables, propietaria y desarrolladora de la tecnología PV-bos, con el apoyo de Naturgy. Las estructuras las fabricó el Astillero San Enrique y SOERMAR participa a través del proyecto RENOVAR.

Es una cadena industrial íntegramente española que une ingeniería marina, construcción naval y energía. Y deja un matiz que conviene fijar: las dos unidades están construidas, pero el demostrador completo todavía debe quedar instalado y operativo en su emplazamiento final. Ahí está la frontera entre el hito y la promesa.

Así funciona PV-bos: módulos bifaciales sobre una estructura catamarán

El diseño es de tipo catamarán y mantiene los módulos fotovoltaicos elevados sobre el agua, sin contacto directo con el mar. Ese hueco deja sitio para paneles bifaciales, capaces de captar radiación por sus dos caras y aprovechar parte de la luz que refleja la superficie marina. El promotor espera que el emplazamiento favorezca la refrigeración por aire y que esa radiación extra eleve la producción frente a una configuración terrestre convencional.

Ojo con el dato: la descripción técnica de PV-bos habla de una mejora esperada. No hay resultados de operación publicados que permitan afirmar que su eficiencia sea notablemente superior a la de una planta terrestre. La compañía ha calificado además este demostrador como no modular y reserva ese avance para la siguiente generación, PV-bos GROW.

Un megavatio no es una planta de energía: es un experimento con nombre propio y una factura pública que exige resultados medibles.

El mar no lo pone fácil. Sobre el papel, llevar placas al agua reduce la presión sobre el suelo en puertos, islas y zonas costeras. A cambio, la IEA-PVPS identifica retos de fiabilidad específicos: el oleaje, el viento, la sal, corrosión, y mantenimiento. El mar ofrece espacio, pero pasa factura. Por eso el ensayo medirá mucho más que la electricidad generada: se vigilarán los movimientos de la estructura, su relación con el sistema de amarre, la integridad de los materiales y las necesidades reales de operación y mantenimiento.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Capacidad: 1 MW en total, repartido en dos plataformas de 500 kW cada una (‘Paiporta’ y ‘Catarroja’).
  • Inversión pública: 1,5 millones de euros del IDAE para PV-bos, más 787.240,50 euros para preparar la plataforma de ensayo portuaria.
  • Emisiones evitadas: No detalladas en la fuente oficial; dependen de los resultados de operación del demostrador.
  • Equivalencia: Escala precomercial de 1 MW, sin producción anual confirmada ni factor de capacidad publicado.

La letra pequeña del apoyo público: 1,5 millones y 24 meses de operación

El proyecto no vive solo de capital privado. El IDAE concedió a PV-bos 1,5 millones de euros dentro del programa RENMARINAS DEMOS, financiado con fondos europeos NextGenerationEU. La cifra equivale al 60% de un coste subvencionable de 2,5 millones. Por separado, la Autoridad Portuaria de València obtuvo 787.240,50 euros para preparar la plataforma de ensayo, sobre un coste subvencionable de 1.574.481 euros.

No es una ayuda para instalar una planta comercial y olvidarse de ella. La normativa exige mantener y operar los activos del demostrador durante al menos 24 meses para convertir las pruebas en conocimiento útil. El dinero público compra datos, no megavatios.

Trabajar con dos estructuras idénticas permite comprobar si la fabricación puede repetirse de forma más rápida y ordenada, algo imprescindible antes de pensar en series mayores. El astillero sostiene que lo aprendido con ‘Paiporta’ ya permitió optimizar la construcción de ‘Catarroja’. ‘Contar con una segunda plataforma construida a escala real nos permite ampliar el conocimiento obtenido con Paiporta’, señaló Bernardino Couñago, consejero delegado de BlueNewables. La solución se ha concebido para complementar en el futuro a la eólica marina, las baterías o el hidrógeno verde, aunque esa hibridación aún no forma parte de lo demostrado.

Del hito al dato: lo que el megavatio todavía no demuestra

Hay precedente para medir esto sin adornos. La solar flotante en embalses lleva años operando y ha demostrado que la refrigeración del agua mejora el rendimiento de los módulos, pero el entorno marino es otra liga: la sal, el oleaje y la corrosión multiplican el coste de mantenimiento y acortan la vida útil de los componentes. La documentación pública del IDAE sobre los proyectos RENMARINAS DEMOS apunta al mismo objetivo: validar tecnología, no desplegarla a escala comercial. Y la propia empresa ha descrito esta unidad como no modular, con la modularidad reservada a la próxima generación PV-bos GROW.

La pregunta que decidirá el futuro del proyecto no es si una estructura de acero puede flotar con paneles encima: eso ya está resuelto. La pregunta es cuánta energía entregará de forma estable y a qué coste real, después de sumar revisiones, temporales, desplazamientos y averías. Eso se nota en la factura final de cualquier proyecto.

Si los resultados acompañan, PV-bos abre una opción para puertos, islas y costas con poco suelo, y permite compartir espacio e infraestructura con otras renovables marinas. Si no, el ensayo también habrá cumplido una función: mostrar dónde están los límites antes de que el sector comprometa capital a escala industrial. En un marco donde el Fit for 55 y el PNIEC empujan el despliegue renovable, saber qué funciona en el mar y a qué precio es un dato tan valioso como la energía generada.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: El demostrador de 1 MW validará si la solar marina entrega energía estable, dato que hoy no existe para esta tecnología.
  • Modelo que cambia: Sustituye el consumo de suelo en puertos y costas por superficie marítima ya ocupada por infraestructura portuaria.
  • Para las próximas generaciones: Genera conocimiento industrial español replicable, con 24 meses de operación obligatoria sufragados por fondos europeos NextGenerationEU.

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