4Irritabilidad desproporcionada: estallar o venirse abajo ante un estímulo mínimo
Estallar por un correo mal redactado, cerrar la puerta de un portazo porque alguien ha dejado la impresora sin papel o venirse abajo porque el ascensor tarda demasiado: esa desproporción entre el estímulo y la respuesta es la firma de la irritabilidad post-vacacional. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) calcula que en torno al 15% de los adultos arrastra síntomas al reincorporarse y sitúa la irritabilidad entre los más habituales, junto al cansancio y las dificultades de concentración. Lo que la hace merecedora de esta lista es que rara vez se lee como un síntoma: se atribuye al carácter, a la falta de paciencia o al simple fastidio de volver a la oficina, cuando es la señal más temprana de que el esfuerzo de readaptación está desbordando los recursos disponibles. Y asoma antes en quienes ya venían con la mochila cargada: perfiles perfeccionistas o hipersensibles, con autoexigencia elevada, y en puestos con escasa satisfacción laboral.
El trasfondo fisiológico explica por qué conviene no restarle importancia. El estrés sostenido desregula el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y altera la respuesta del cortisol, la hormona implicada en modular las emociones; con esa regulación tocada, el umbral para responder con brusquedad se desploma. Un trabajo clásico de Melamed y colaboradores, publicado en el Journal of Psychosomatic Research, comprobó que los empleados con desgaste crónico —seis meses o más de síntomas— presentaban más irritabilidad al terminar la jornada, peor descanso y niveles de cortisol más altos durante el día laboral. La clave está en la duración: si la irritabilidad se disuelve conforme se recuperan horarios y rutinas, hablamos de una adaptación normal. Cuando se mantiene más de dos semanas, salpica también la vida personal y el rendimiento se resiente, deja de ser el ruido de la vuelta al trabajo para convertirse en una señal de alarma que puede apuntar a ansiedad, depresión o a un burnout que las vacaciones solo taparon unos días.



