3Niebla mental: olvidos, lentitud y la sensación de pensar a través de un cristal
De todos los síntomas de la vuelta a la oficina, la niebla mental es el que menos se ve y el que más se nota por dentro. Quien la sufre no llega con ojeras ni se queja: simplemente tarda el doble en leer un correo, olvida el nombre de un compañero o pierde el hilo de una reunión. Se describe como pensar a través de un cristal, con el pensamiento emborronado y llegando tarde. La psiquiatría lo enmarca en la fatiga cognitiva del reajuste posvacacional y advierte de que, en este periodo, aparece más que la tristeza: cuesta concentrarse, organizar y sostener el rendimiento. El doctor Antonio Arumí, del Hospital Universitari General de Catalunya, subraya que es habitual incluso en personas sin antecedentes y que no implica por sí solo un trastorno.
Su sitio en la lista lo justifica lo difícil que resulta ponerle nombre. A diferencia del insomnio, la apatía o la irritabilidad, no tiene manifestación externa y se confunde con desgana, falta de motivación o simple pereza, lo que retrasa su detección. Detrás de esa bruma puede haber una deuda de sueño acumulada, estrés sostenido con cortisol elevado, horarios descolocados o carencias de vitamina B12 y hierro, además de cuadros que conviene descartar, como el hipotiroidismo o el covid persistente. La semFYC calcula que unos tres de cada diez trabajadores padecen malestar posvacacional, y los especialistas sitúan la ventana de normalidad en torno a dos semanas: si a los 15 días siguen los olvidos y la lentitud mental, toca consultar. Mientras se resuelve, ayuda exponerse a la luz natural por la mañana, elegir dos o tres tareas clave al día y frenar la multitarea.



