5Apatía y anhedonia: cuando lo que te gustaba deja de apetecer
La apatía y la anhedonia son la cara menos visible de la vuelta a la oficina. Mientras el cansancio se nota en el cuerpo, la pérdida de interés por lo que antes ilusionaba —desde quedar con amigos hasta ese hobby que se disfrutaba cada semana— se confunde con desgana o simple pereza. La anhedonia es la incapacidad de experimentar placer y uno de los síntomas nucleares de la depresión: en torno al 70% de los pacientes con trastorno depresivo mayor la presenta. En el síndrome postvacacional, que no es una enfermedad sino un proceso de adaptación, aparece junto al insomnio, la irritabilidad o la falta de concentración, y lo habitual es que se disipe en una o dos semanas.
Que merezca un lugar propio en esta lista tiene que ver con su carácter silencioso y con lo que anticipa. La anhedonia no da la cara como una crisis de ansiedad: se disfraza de eficacia y de rutina cumplida. Muchas personas siguen yendo a trabajar, cerrando tareas y sonriendo en las reuniones, mientras por dentro sienten un vacío que no saben nombrar, porque el sistema de recompensa del cerebro —el que libera dopamina ante lo que nos motiva— se ha quedado sin gasolina. La evidencia vincula esa falta de placer con un peor rendimiento laboral y más absentismo. Por eso, cuando la apatía se prolonga más de dos o tres semanas o interfiere de forma seria en la vida diaria, deja de ser un bajón pasajero y conviene consultar a un profesional.



