He comenzado la jornada con la rupia en mínimos y el ministro de Finanzas de Indonesia destituido. El presidente Prabowo Subianto anunció el 14 de septiembre la salida de Purbaya Yudhi Sadewa, un año después de su llegada al ministerio, y la llegada de Suahasil Nazara como sustituto en plena tensión fiscal con Danantara, el fondo soberano que concentra la gestión de todas las empresas estatales del país.
Nazara no es un desconocido. Ha sido vice ministro de Finanzas desde 2019 y trabajó codo a codo con Sri Mulyani Indrawati, la predecesora de Purbaya y una de las figuras más respetadas de la economía indonesia. Su perfil técnico —máster por Cornell y doctorado por la Universidad de Illinois— busca recuperar la confianza de los inversores tras un año de ruido político.
La disputa por los 120 billones de rupias
El detonante del relevo tiene una cifra concreta. Según Asia Sentinel, Purbaya declaró la semana pasada que aproximadamente 120 billones de rupias, equivalentes a unos 7.100 millones de dólares, procedentes de los ingresos de las empresas estatales gestionadas por Danantara se transferirían al presupuesto nacional. La cantidad debía registrarse como ingreso no tributario y servir de colchón fiscal. Sin embargo, días antes de su cese, el propio ministro reconoció públicamente que Danantara había cuestionado el pago.
Las implicaciones son evidentes. Danantara, lanzada en 2025 con la promesa de rentabilizar los activos de cerca de un millar de empresas públicas, todavía no ha publicado sus estados financieros de 2025. Extraer beneficios tan pronto plantea una duda incómoda: ¿es un vehículo de inversión o una fuente alternativa de financiación presupuestaria? El propio Rosan Roeslani, director de Danantara y ministro de Inversiones, se mostró sorprendido por el anuncio.
«El presupuesto del Estado debe ser saludable. También debe ser creíble y generar confianza.» — Suahasil Nazara, ministro de Finanzas de Indonesia, septiembre de 2026
Un perfil de continuidad bajo presión
Nazara ha repetido que su nombramiento supone una continuación y no una ruptura. «El mercado tiene su propia lógica. Pero en mi opinión, esto no es un cambio. Es una continuación», declaró. Es un mensaje calculado, pero el dilema fiscal no admite continuidades fáciles.
El crecimiento indonesio se aceleró durante el mandato de Purbaya: el PIB avanzó un 5,39% interanual en el cuarto trimestre de 2025 y un 5,61% en el primer trimestre de 2026, antes de moderarse al 5,29% en el segundo. Algunos economistas cuestionan la calidad de ese crecimiento: el gasto público, y no la actividad privada, estaría tirando del PIB.
La agenda fiscal de Yakarta incluye programas muy costosos, como el de almuerzos escolares gratuitos, marcado por denuncias de corrupción, y la creación de decenas de miles de cooperativas rurales. Todo ello exige más ingresos mientras los precios de las materias primas, base de los ingresos no tributarios, apuntan a la baja para 2027.
La legitimidad fiscal como activo estratégico
Lo que veo en los datos no es un simple relevo administrativo. Es una crisis de legitimidad incipiente. Una encuesta de Tempo Data Science realizada entre el 31 de julio y el 11 de agosto refleja que el 62% de los encuestados está insatisfecho con la gestión del Gobierno; en diciembre de 2025 la satisfacción era del 75%. Otra encuesta del SMRC muestra una caída de la aprobación presidencial del 81,2% al 51,1% en un año. Indonesia concede tradicionalmente niveles muy altos de aprobación a sus líderes.
El deterioro no se debe solo a Danantara. Purbaya mantuvo diferencias con el Banco de Indonesia que culminaron con la dimisión del gobernador, Perry Warjiyo. Y dentro del ministerio, las tensiones entre Aduanas e Impuestos, incluida la retención de devoluciones fiscales a empresas, dañaron la relación con el tejido empresarial. Bhima Yudhistira, economista de Celios, resume el diagnóstico: la coordinación interna bajo Purbaya se volvió «cada vez más problemática y prepotente».
El riesgo es claro: si Nazara no recompone la coordinación entre el Ministerio de Finanzas, Danantara y el Banco de Indonesia, la credibilidad fiscal seguirá erosionándose. El hito que vigilaré será la publicación de los estados financieros de Danantara de 2025. Hasta que no aparezcan, los inversores seguirán viendo al fondo soberano como una caja negra.
🌐 El efecto dominó en Occidente
El impacto directo en España es limitado, pero el canal monetario y comercial importa. La rupia es una divisa de referencia en los emergentes asiáticos: una caída sostenida puede frenar el apetito por el riesgo en la apertura de las bolsas europeas.
- La depreciación de la rupia encarece las exportaciones indonesias denominadas en dólares y altera los precios de importación de materias primas como el aceite de palma, relevante para la industria alimentaria europea.
- Las empresas españolas con exposición al sudeste asiático, sobre todo en infraestructuras y bienes de equipo, deben vigilar la estabilidad de los pagos de proyectos públicos indonesios.
- El Asian Development Bank acaba de aprobar 650 millones de dólares para apoyar reformas fiscales en Indonesia, señal de que los organismos multilaterales ya priorizan este riesgo.
Si el relevo no logra estabilizar la prima de riesgo indonesia en las próximas semanas, el contagio hacia los mercados emergentes asiáticos y los índices europeos con exposición global puede amplificarse.





