Detrás del glamour de marcas de lujo como Gucci, Burberry, Calvin Klein o Hugo Boss existe un corazón industrial español. Y es que en Granollers (Barcelona), sede de la principal fábrica de la filial Coty Spain, se fabrica una parte importante de los perfumes y productos de cosmética que posteriormente lucen los logotipos de dichas marcas. Sin embargo, los últimos años no están siendo fáciles para uno de los principales pulmones industriales de Cataluña. La planta ha sido llevada al límite, con un hachazo laboral sin precedentes, mientras riega de millones a su matriz holandesa.
Para entender la delicada situación por la que atraviesa la planta de Coty en Granollers conviene retroceder en el tiempo. Entre 2021 y 2024, la fábrica vivió una expansión sin precedentes debido a que la cúpula de la multinacional tomó la decisión estratégica de cerrar su histórica fábrica en Colonia (Alemania) y trasladar a España el 70% de su producción de fragancias.
Las cifras hablan por sí solas. En 2021, la filial española facturaba 200,4 millones de euros. Tres años después, en 2024, la cifra de negocios se había catapultado hasta los 495,5 millones de euros, acariciando el medio billón y alcanzando un récord de producción de 184 millones de unidades anuales. Coty Spain se erigió entonces como «una de las principales unidades productivas exportadoras y suministradoras del grupo a nivel mundial, referente tanto a nivel de productividad como de tecnología punta y automatización. Pero, en adelante, todo cambió.
Del frenazo de Coty en España al hachazo laboral
El 2025 fue un año realmente complicado para la fábrica de Coty y sus trabajadores. Y es que, tras años de crecimiento a doble dígito, los motores se han parado y la facturación se ha quedado prácticamente congelada en 495,4 millones de euros, ligeramente por debajo del año anterior, mientras que el beneficio neto ha retrocedido tímidamente hasta los 28,6 millones.
En su informe de gestión, el administrador único de la sociedad no esconde el pesimismo y advierte de que «para el ejercicio 2026, la Sociedad espera una ralentización de la actividad». Las proyecciones internas anticipan una caída del 3% tanto en la producción de fragancias como en el negocio de lacas. Y lo que es peor, la reacción corporativa no se ha hecho esperar. Una respuesta en forma de hachazo laboral.
El ajuste que reflejan las cuentas de 2025 es severo: la empresa ha destruido 200 puestos de trabajo en doce meses. Al cierre del ejercicio 2024, Coty Spain contaba con 876 empleados (454 hombres y 422 mujeres). A 30 de junio de 2025, el registro oficial había caído hasta los 676 trabajadores (357 hombres y 319 mujeres), lo que supone un recorte de casi el 23% de la plantilla en un solo año. Una cifra muy superior al supuesto frenazo esperado.
Un análisis más detallado revela dónde se ha metido la tijera. Sorprendentemente, el personal obrero directo de la fábrica se ha mantenido estable, pasando de 440 a 448 empleados a final de año. No obstante, el cambio drástico se ha producido entre el personal cualificado y de gestión: el número de técnicos y mandos intermedios se ha desplomado a casi la mitad, de 358 a 192 empleados a fin de año, mientras que el personal administrativo ha pasado de 49 a apenas 14 personas. Al final, la filial española ha quedado reducida, en buena medida, a poco más que brazos para ensamblar perfumes.
Coty España financia al resto del grupo: millones que salen de Granollers dirección Holanda
Aunque las cuentas revelan que la filial española del grupo Coty tiene otra misión, además de ser simplemente una fábrica montadora: es también una de las principales fuentes de liquidez de todo el grupo. Actualmente, acumula un patrimonio neto de 153 millones de euros gracias a una política de control sobre los beneficios: «La Sociedad no ha repartido dividendos en los últimos cinco ejercicios». Todo el beneficio se retiene en el balance para sanear agujeros del pasado, reduciendo las pérdidas históricas de la filial de 143,2 millones negativos en 2020 a 71,6 millones al cierre de 2025.
Pero el dinero no está en España esperando a ser invertido. Coty Spain opera como un enorme cajero automático para su matriz europea. A través de un contrato de cash-pooling (gestión de tesorería centralizada), la fábrica catalana presta diariamente sus excedentes de liquidez a Coty B.V., sociedad domiciliada en los Países Bajos. Y las cantidades que se manejan no son pequeñas: si el dinero que Holanda le debía a España a corto plazo era de algo más de 27 millones de euros en 2021, en 2023 ya eran casi 130 millones. La cifra de 2025 marcó un nuevo récord, con 175,5 millones de euros.
En sus propias memorias, la compañía admite la razón de esta transferencia masiva: «Las aportaciones realizadas por la Sociedad han sido superiores a sus necesidades de financiación». En otras palabras, Granollers genera mucho más efectivo del que se le permite gastar. En lugar de reinvertirlo en la fábrica o mantener los puestos de trabajo, la liquidez fluye hacia Holanda para financiar las operaciones corporativas del holding. Este sistema, además, tiene un derivado de optimización fiscal, ya que Coty Spain tributa en régimen de consolidación fiscal junto con otra filial, Coty Beauty Spain (la rama comercial), por lo que ambas logran reducir la factura fiscal conjunta.
El caso de Coty Spain muestra cómo funcionan las grandes corporaciones en el siglo XXI. La fábrica de Granollers es exprimida, pero ni su éxito le garantiza seguridad ni reinversión local. De hecho, al primer signo de dificultades, el grupo ha impuesto un fuerte recorte de personal, mientras que el dinero cosechado se utiliza a más de mil kilómetros de distancia para otras actividades e inversiones en otras regiones.





