Donald Trump anunció ayer, 13 de septiembre, en Doonbeg (condado de Clare) que Estados Unidos eliminará el arancel actualmente vigente del 10% sobre el whiskey irlandés. Lo hizo durante la ceremonia de trofeos del torneo de golf que se disputa en el campo de su propiedad. El público reaccionó con silbidos y aplausos. La Casa Blanca no ha concretado cuándo entrará en vigor la medida.
La secuencia arancelaria: del 15% al 10% y ahora a cero
Me detengo en las cifras. El whiskey irlandés llevaba más de un año sometido a los aranceles que Washington impuso a las exportaciones de vino y espirituosos de la Unión Europea. El tipo original fue del 15%. En julio de 2026, la Administración estadounidense lo rebajó al 10%. El anuncio de ayer apunta a la supresión total.
La patronal Irish Whiskey Association (IWA) reclamó en mayo la eliminación del gravamen para proteger las carteras de las empresas estadounidenses y a los consumidores. La secuencia, por tanto, es clara:
- 15%: nivel inicial aplicado al whiskey irlandés bajo el paraguas de aranceles a espirituosos de la UE.
- 10%: tasa vigente desde julio de 2026, tras la primera rebaja comunicada por Washington.
- 0%: objetivo anunciado ayer, pendiente de publicación formal y de fecha de entrada en vigor.
La decisión no incluye aún detalles sobre su implementación. Tampoco aclara si se extenderá al resto de espirituosos europeos dentro del mismo expediente arancelario.
De la visita real al anuncio de Doonbeg
El movimiento tiene un precedente reciente. A finales de abril, Trump anunció una política de arancel cero para los espirituosos del Reino Unido, lo que eliminó los gravámenes al scotch y al whiskey de Irlanda del Norte tras la visita del rey Carlos III y de la reina Camila.
«Everybody’s been bugging me. On behalf of the United States of America, I am going to take the tariffs off [Irish whisky]».
La Scotch Whisky Association confirmó el 24 de julio que la tarifa cero para los espirituosos británicos ya estaba en vigor. En Irlanda, la Irish Whiskey Association llevaba meses pidiendo el fin del arancel.
«Nothing exemplifies the US-Ireland trade relationship better than Irish Whiskey».
La asociación irlandesa espera la implementación plena y trabaja para recuperar el acuerdo zero-for-zero para todas las exportaciones de bebidas.
Análisis: negociación selectiva y riesgos para el mercado único
Lo que veo en esta decisión es un patrón de negociación bilateral que Washington ha ido aplicando dentro de la Unión Europea. Primero fue el alivio al whisky británico; ahora, el whiskey irlandés. Cada gesto se presenta como una concesión concreta, no como una corrección general de la política arancelaria.
El riesgo, sin embargo, está en la fragmentación del mercado único. Si Bruselas no consigue que la exención se extienda al conjunto de vinos y espirituosos comunitarios, los productores franceses e italianos quedarían en desventaja frente a Irlanda. Otra cuestión que los datos no resuelven es el calendario: el anuncio no incluye fecha de implementación y, en episodios anteriores, el paso del comunicado al Federal Register ha tardado semanas.
A ello se suma un elemento geopolítico: durante la misma visita, Trump reiteró su respaldo a una Irlanda unificada. La lectura comercial se mezcla, una vez más, con una señal política de alcance europeo. El próximo hito será la reacción formal de la Comisión Europea ante un eventual trato discriminatorio dentro de la unión aduanera.
🌍 El impacto en España y Europa
Para el lector español, el impacto directo de la medida es limitado. El whiskey irlandés pesa poco en la cesta de consumo española, pero el gesto sí importa como precedente comercial. Si la exención se generaliza a los vinos y espirituosos de la UE, la presión inflacionista en bebidas alcohólicas se reduciría marginalmente.
- Euríbor e hipotecas: no espero un efecto apreciable a corto plazo, porque la decisión arancelaria no altera las expectativas de inflación subyacente que guían al mercado interbancario.
- Inflación europea: el impacto agregado sería reducido; solo se notaría en el componente de bebidas alcohólicas si la rebaja se extiende a toda la eurozona.
- Exportadores españoles: el riesgo principal es el trato desigual. Los productores de vino y brandy españoles podrían quedar en desventaja si Bruselas no logra un alivio equivalente.
- BCE: la medida no cambia por sí sola el calendario de tipos, pero añade incertidumbre sobre la cohesión comercial de la eurozona.
El factor que conviene vigilar es la respuesta de Bruselas. Si la Comisión Europea exige una aplicación comunitaria de la exención, el impacto positivo para España crecería; si no, el precedente irlandés podría presionar a otros productores europeos.





