Blockstream rechaza pagar rescate por hackeo Liquid Network de 320 millones en Bitcoin

Blockstream califica el ataque de crimen y rechaza pagar por los fondos aún retenidos. Liquid Network ha reanudado las transacciones, pero mantiene desactivadas las salidas hacia Bitcoin por seguridad.

Blockstream ha rechazado pagar un rescate por el hackeo de Liquid Network, la cadena lateral de Bitcoin de la que se retiraron 320 millones de dólares en BTC. La compañía califica el incidente de crimen, no de divulgación responsable, y asegura que no pagará por recuperar los fondos.

El anuncio llega después de que el pasado 10 de septiembre la red retomara la producción de bloques. La actualización confirma que los nodos funcionarios vuelven a firmar y validar bloques, aunque las salidas hacia Bitcoin siguen desactivadas por seguridad.

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Qué ha pasado con el hackeo de Liquid Network

El ataque explotó una vulnerabilidad que permitió extraer unos 4.000 BTC de una reserva total de 4.200 BTC. Al tipo de cambio de entonces, esos 4.000 bitcoins equivalían a 320 millones de dólares. Liquid Network es una sidechain (cadena lateral) anclada a Bitcoin: los usuarios pueden mover bitcoins a esta red para operar más rápido y después devolverlos a la cadena principal mediante un proceso conocido como peg-out.

La compañía asegura que negoció de buena fe con quienes controlan los fondos, pero que la exigencia de pago no es admisible. En el comunicado publicado por Blockstream, la firma sostiene que tomar activos sin permiso y condicionar su devolución es un delito, no una actuación de white hat (pirata ético).

Blockstream relaciona su negativa con los principios de Bitcoin. A su juicio, pagar rescates en BTC sentaría un precedente peligroso: los desarrolladores de software libre acabarían obligados a desembolsar cantidades muy superiores a su participación real en un proyecto.

Qué ha devuelto el atacante y cuánto queda por recuperar

Los autores del ataque devolvieron después el 85% de lo sustraído, unos 3.400 BTC, en una única transacción. Otros 600 BTC quedaron como ‘cambio’ en una dirección controlada por los atacantes. El saldo pendiente, unos 47 millones de dólares, es el que Blockstream se niega a rescatar.

Pagar un rescate en bitcoin no solo recompensa el ataque: convierte cada vulnerabilidad futura en una oportunidad de extorsión.

La firma mantiene una puerta abierta a que los fondos regresen por la vía correcta, pero advierte de que, si no aparecen, activará todas las opciones legales disponibles. Eso incluye a fuerzas de seguridad, exchanges, proveedores de servicios y equipos forenses. La transparencia de Bitcoin, recuerda Blockstream, permite seguir el rastro de las transacciones.

La red, mientras tanto, ya produce bloques con normalidad. Los operadores de nodos deben actualizar a Elements v23.3.4 de forma inmediata, según el aviso de Liquid Network.

Durante la recuperación, Liquid Network ha detectado webs falsas y mensajes fraudulentos que imitan los canales oficiales. La recomendación es clara:

  • No enviar fondos a direcciones desconocidas.
  • No compartir claves privadas ni frases semilla tras mensajes no solicitados.
  • Consultar solo los canales oficiales de Liquid Network, Blockstream Jade y Blockstream.

Los usuarios comunes, por ahora, no tienen que realizar ninguna acción adicional. Pero los operadores de nodos sí deben actualizar su software de forma inmediata.

Por qué la postura de Blockstream marca un precedente

El caso recuerda a otros grandes robos de puentes y cadenas laterales, como el del Puente Ronin en 2022, cuando se movieron más de 600 millones de dólares en criptoactivos. Aquel precedente terminó con parte de los fondos congelados y una persecución legal internacional, no con el pago de un rescate a los atacantes.

La decisión de Blockstream tiene lógica de largo plazo: si una firma paga por recuperar bitcoins, confirma que este tipo de ataques resultan rentables. Dicho de otro modo, transforma cada fallo de seguridad en una invitación a extorsionar.

Eso sí, el coste para los usuarios no es menor. Mientras los peg-outs sigan desactivados, quien quiera sacar sus BTC de Liquid Network hacia Bitcoin deberá esperar. Y la devolución parcial del 85% no borra el agujero de confianza: los 47 millones pendientes siguen en manos ajenas.

El desenlace más probable pasa por la trazabilidad de Bitcoin. Blockstream podría colaborar con exchanges y autoridades para congelar o marcar los fondos, algo que ya ha funcionado en otros incidentes. Si lo consigue, el mensaje sería potente: el rescate no es la única salida.

La gran incógnita es cuánto tardará Liquid Network en reabrir los peg-outs y si los usuarios volverán a confiar con la misma intensidad. La reacción de Blockstream defiende un principio, pero la red todavía tiene que demostrar que puede recuperar la normalidad sin ceder al chantaje.


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