La AfD de Alemania: Weidel arrasa con el 44% en Sajonia-Anhalt y amenaza al euro

El 44% de los votos en Sajonia-Anhalt certifica un giro histórico. VisualPolitik desgrana qué supondría una Alemania en manos de la AfD: de la moratoria migratoria a la salida del euro y los lazos con Moscú.

Hace unos años nadie imaginaba que Alemania, el país que más control ejerce sobre la Unión Europea, pudiera convertirse en su mayor amenaza. Tras las elecciones regionales del domingo 6 de septiembre en Sajonia-Anhalt, esa posibilidad ha dejado de ser una hipótesis: Alternativa para Alemania (AfD) ha barrido a los partidos tradicionales con cerca del 44% de los votos. VisualPolitik dedica su último análisis a desgranar qué podría esperar Europa de una Alemania en manos de Alice Weidel y los suyos.

El terremoto electoral de Sajonia-Anhalt

Los números son contundentes. Según explica VisualPolitik, AfD ha obtenido 39 de los 83 escaños en liza, más del doble que la CDU, el partido que actualmente gobierna el país. Se ha quedado a solo tres diputados de la mayoría absoluta y, con alguna abstención o apoyo puntual, no es descartable que logre gobernar. El canal no oculta que este resultado confirma un cambio profundo en la política alemana.

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El análisis subraya que AfD no es una opción ‘más de lo mismo’. Es un partido mucho más radical de lo que Alemania había normalizado hasta ahora, y su posible llegada al poder tendrá implicaciones para Berlín y para el resto del continente. La cuestión migratoria es solo la punta del iceberg, advierte el vídeo.

Atentado, recesión y el caldo de cultivo perfecto

VisualPolitik sitúa el origen inmediato de esta ola en el atentado del 20 de diciembre de 2024 en Magdeburgo, capital de Sajonia-Anhalt. Un inmigrante saudí arrolló con su coche a decenas de personas en un mercadillo navideño, dejando cinco muertos y unos 200 heridos. El caso conmocionó a todo el país y puso en evidencia los fallos de unas autoridades que habían recibido varios avisos previos. Desde entonces, sostiene el canal, el clima social ya no ha vuelto a ser el mismo.

A ese dolor se suma una economía en caída libre. El vídeo repasa los datos: Alemania estuvo en recesión en 2023 y 2024, la producción industrial ha caído un 14% desde 2018 y el sector del automóvil se ha desplomado más de un 20%. Mientras tanto, el país gastó el año pasado unos 20.000 millones de euros en servicios para refugiados e inmigrantes, a los que se suman otros 28.000 millones en el llamado Bürgergeld, la renta básica alemana. Según las cifras que cita VisualPolitik, la mitad de los perceptores de esta ayuda son extranjeros.

No basta con cerrar el grifo: la idea de AfD es eliminar de raíz gran parte de lo que consideran el origen de los problemas más graves de Alemania.

— VisualPolitik

Con este escenario, el discurso de AfD se vende solo, apunta el canal. Las estadísticas oficiales que menciona el vídeo atribuyen a los extranjeros el 43% de los delitos violentos del país, un dato que el partido ultra utiliza como ariete contra la CDU y el SPD, a quienes acusa de haber gestionado durante años la llegada de millones de personas sin control.

Moratoria, remigración y el fin del imán social

¿Qué propone exactamente AfD? VisualPolitik resume el programa en tres pilares. El primero es una moratoria migratoria total de al menos cinco años, con controles fronterizos permanentes y rechazo automático de solicitantes en el momento en que pisen suelo alemán. El partido apuesta incluso por suspender el Tratado de Schengen. Resulta curioso, añade el vídeo, que el gobierno actual de Merz ya esté aplicando la mitad de estas medidas y que, aun así, los votos sigan migrando hacia AfD.

El segundo pilar es la remigración: expulsar a varios millones de extranjeros. El vídeo menciona el regreso de más de un millón de sirios que llegaron durante la guerra civil, una vez que el régimen de Assad ya no está en el poder, así como deportaciones express y una comisión para investigar el programa de acogida de colaboradores afganos. No dan una cifra exacta, pero el objetivo es inequívoco.

El tercer pilar, quizá el más eficaz electoralmente, es acabar con el llamado imán social alemán: retirar el Bürgergeld a los no ciudadanos y sustituir las prestaciones en dinero por ayudas en especie, como comida, alojamiento o ropa. También quieren congelar las reagrupaciones familiares durante años y endurecer el acceso a la nacionalidad. De fondo explica VisualPolitik late un dato que indigna a muchos votantes: mientras siete de cada diez alemanes en edad de trabajar están ocupados, solo seis de cada diez extranjeros lo están, y la brecha se amplía aún más con las mujeres.

El euro, los parques eólicos y las sombras de Moscú

Pero el programa de AfD no se agota en la migración. VisualPolitik recuerda que la colíder del partido, Alice Weidel, pide que Alemania abandone el euro y el espacio Schengen. En materia energética, el partido ha advertido que desmantelaría los parques eólicos si llega al poder, una propuesta que ya ha provocado la reacción del sector energético del país. El canal se pregunta si detrás de esa medida está la intención de comprar más gas ruso.

Los vínculos con Rusia son, de hecho, uno de los puntos más oscuros que señala el análisis. En 2017 la entonces líder de AfD, Frauke Petry, viajó a Moscú para reunirse con el presidente de la Duma. En 2020 el actual colíder, Tino Chrupalla, fue recibido por el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Y ya con la guerra de Ucrania en marcha, en 2022 varios diputados regionales del partido siguieron viajando a Rusia. VisualPolitik añade dos casos judiciales: Petr Bystron, número dos en las europeas de 2024, está siendo investigado por recibir unos 20.000 euros de Voice of Europe, un portal que la inteligencia checa desmontó como tapadera de propaganda prorrusa. Y Maximilian Krah, cabeza de lista ese mismo año, está bajo investigación por presuntos pagos de China, con su asistente condenado en 2025 por espiar para el gobierno chino.

¿Qué está en juego para Europa?

El análisis de VisualPolitik no esconde la magnitud del desafío. Una Alemania gobernada por AfD podría reorientar sus alianzas hacia Moscú, dividir políticamente a la Unión Europea y alterar los equilibrios que han sostenido el proyecto comunitario durante décadas. La salida del euro, aunque difícil de ejecutar, dejaría de ser una quimera. La suspensión de Schengen rompería uno de los pilares fundacionales del club.

Para el lector español, la lectura es clara: lo que ocurra en Berlín no se queda en Berlín. Si AfD consuma su ascenso, la política migratoria, energética y monetaria del continente podría dar un giro que afecte a los mercados, a la prima de riesgo y al propio futuro de la integración europea. La pregunta que deja abierta VisualPolitik es si el cordón sanitario contra la ultraderecha resistirá o si, elección tras elección, el techo de AfD seguirá sin aparecer.


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