El INSEE ha recortado la previsión de crecimiento de Francia para 2026 al 0,4%. La economía francesa pierde terreno frente a sus vecinos europeos. Lo que me llama la atención no es solo la cifra, sino la velocidad del deterioro: en pocos meses, el INSEE ha pasado de esperar un 0,7% a anticipar un 0,4%.
Roland Lescure, ministro de Economía, anunció el viernes la rebaja de la estimación gubernamental del 0,7% al 0,5%, después de que el PIB se contrajera un 0,2% en el primer trimestre y se estancara en el segundo. Es un deterioro que no se ve en otras grandes economías europeas.
El desglose: una economía estancada y un mercado laboral débil
He revisado las cifras comparadas y el contraste es claro:
- España creció un 0,6% en el primer trimestre y un 0,7% en el segundo.
- Alemania avanzó un 0,4% y un 0,3%.
- Reino Unido sumó un 0,6% y un 0,4%.
- Italia registró un 0,3% y un 0,2%.
Según el INSEE, todos los motores de la demanda interna están parados. El consumo de los hogares permanece débil y la inversión cae, lastrada por el frenazo de los proyectos públicos vinculados al ciclo electoral municipal. El instituto también apunta a las olas de calor como un factor especialmente dañino para la agricultura, mientras el Gobierno calcula que el cambio climático podría restar un 3,6% al PIB francés en 2050.
El mercado laboral francés aparece más degradado que en el resto de Europa, con aumento del paro y un crecimiento salarial modesto. Las finanzas públicas, por su parte, limitan el margen de apoyo presupuestario.
«No soy muy optimista» sobre cumplir el objetivo de déficit del 5% en 2026. — Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia
La inflación no da tregua. El INSEE espera que repunte hasta el 2,9% a final de año, frente al 2,4% de agosto. Con ese telón de fondo, el poder adquisitivo caerá un 0,4% en el conjunto de 2026, afectado por la caída del empleo asalariado y el avance de los precios. Una parte amplia de los hogares se verá afectada.
El consumo de los hogares, tradicional motor de la economía francesa, crecerá solo un 0,3%. La tasa de ahorro bajará del 17,8% de la renta bruta de 2025 al 17,3% en 2026. La inversión empresarial caerá un 0,3% y la inversión de los hogares un 1,3%.
Aun así, el INSEE anticipa una leve mejora en la segunda mitad del año: un 0,1% en el tercer trimestre y un 0,2% en el cuarto. En el conjunto del año, la expansión francesa quedaría aproximadamente tres veces por debajo de la de sus vecinos de la zona euro y del Reino Unido.
Análisis: el ajuste fiscal y la inflación complican la salida
Lo que veo es una economía atrapada entre una demanda interna estancada, un mercado laboral débil y una inflación que no cede. El Gobierno quería reducir el déficit al 5% del PIB en 2026 desde el 5,1% de 2025, pero con un crecimiento de solo el 0,4% la ecuación presupuestaria se complica.
Lescure ha querido enviar un mensaje de confianza: prevé un repunte del 1% en 2027 y una inflación del 2,1% en 2026 y del 1,8% el año próximo. No obstante, el propio INSEE advierte de que persisten incertidumbres, sobre todo por el impacto de las olas de calor en el tercer trimestre y la evolución de la situación en Oriente Medio.
El riesgo principal es que la debilidad del consumo se cronifique. Si los hogares siguen tirando de ahorro para mantener el gasto, la recuperación será más frágil de lo que descuentan las previsiones oficiales. El dato clave a vigilar será la publicación del PIB del tercer trimestre; si el avance queda por debajo del 0,1% estimado, la revisión de 2027 también tendrá que bajar.
🌍 El impacto en España y Europa
La debilidad francesa no es una buena noticia para la zona euro, pero su impacto directo en España es limitado. El canal más inmediato es la demanda francesa de exportaciones, sobre todo en automoción y agroalimentación. Además, el frenazo galo refuerza la idea de una eurozona a dos velocidades y puede inclinar al BCE a ponderar más el crecimiento en sus próximas decisiones.
- El Euríbor podría mantenerse más contenido si el BCE interpreta este frenazo como un argumento adicional para no apresurar subidas de tipos, aunque la inflación al alza en Francia complica ese cálculo.
- La presión inflacionista en Francia, si se contagia, restaría poder adquisitivo también a los consumidores europeos.
- Las empresas españolas con exposición al mercado francés deberían vigilar la demanda interna gala, especialmente si el consumo permanece estancado en 2027.
No hay un riesgo sistémico inmediato, pero la brecha entre el crecimiento español y el francés es una señal a seguir en los próximos trimestres.




