Endesa invertirá 17 millones de euros para reforzar la red eléctrica de Ibiza entre 2027 y 2030. La decisión llega después de un verano marcado por cortes de suministro y por una exigencia sobre la red que la compañía califica de excepcional.
El plan se presentó en una reunión con el Consell Insular, los ayuntamientos y representantes empresariales, según informó la compañía en un comunicado. Sobre la mesa quedó un compromiso concreto: reforzar la red de distribución en los cinco municipios y acelerar la tramitación de las obras.
La compañía ha detallado 77 actuaciones, concentradas en su mayor parte en la red de media tensión. Es el eslabón que más sufre cuando el calor extremo y el consumo turístico disparan la demanda en las horas centrales del día.
No es una simple promesa de mantenimiento.
Un plan de 77 actuaciones repartidas por los cinco municipios
En Vila se ejecutarán 22 actuaciones con una inversión cercana a 1,9 millones de euros sobre casi 8 kilómetros de red. En Sant Antoni se acometerán 14 intervenciones con unos 3 millones de euros sobre 11,7 kilómetros.
Sant Joan recibirá 1,7 millones para cuatro intervenciones en 11,1 kilómetros. Sant Josep se lleva la segunda mayor partida: 21 actuaciones, 4,8 millones y 17 kilómetros de red.
El reparto municipal confirma que la respuesta a los apagones pasa por la red de media tensión, no por promesas de última hora.
Santa Eulària encabeza la inversión con 5,4 millones de euros, 16 actuaciones y 20,1 kilómetros de red. La lectura por municipios confirma que no hay un único foco crítico: la fragilidad está repartida por toda la isla.
El verano dejó las pruebas.
Verano de cortes, respuesta institucional y mesas de trabajo

Los representantes de Endesa explicaron que las incidencias se produjeron en un contexto excepcional, marcado por las altas temperaturas sostenidas y por una elevada exigencia sobre la red durante los últimos meses. La compañía asegura que sigue adaptando sus infraestructuras a los nuevos escenarios de demanda.
El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, valoró que existan soluciones técnicas para reforzar la red. Su petición fue directa: avanzar en la ejecución con la máxima agilidad.
Para evitar que la burocracia ralentice las obras, se acordó la constitución de mesas de trabajo en los ayuntamientos. El objetivo es que la tramitación administrativa no sea un obstáculo.
La tramitación administrativa será tan decisiva como la propia obra: sin permisos ágiles, los 17 millones pueden diluirse en calendarios imposibles.
En paralelo, Pimeef impulsará este otoño una campaña de autodiagnosis junto con su asociación de instaladores eléctricos. Las empresas podrán comprobar si sus instalaciones y la potencia contratada están dimensionadas a sus necesidades de consumo.
La tramitación pesa tanto como el cobre.
El refuerzo de la red, una carrera contra la demanda turística
El plan de Endesa no es un caso aislado. La red de Ibiza, como la de buena parte del Mediterráneo, combina un fuerte crecimiento estacional de la demanda con una infraestructura de distribución envejecida y un margen de respuesta cada vez más estrecho. Las puntas de consumo ya no se limitan a las olas de calor: el coche eléctrico, la climatización y los nuevos modelos de negocio turístico introducen cargas más continuas.
La singularidad de Baleares como sistema no peninsular obliga a pensar la red local como un activo crítico. Cuando un transformador falla en Ibiza, no hay una gran malla nacional que lo absorba con la misma holgura. Eso convierte cada inversión en distribución en una garantía de continuidad, pero también en una apuesta de calendario.
La inversión de 17 millones de euros se reparte en cuatro años y con un foco quirúrgico en la media tensión. Eso la convierte en una actuación selectiva, no en una reconstrucción integral. El riesgo evidente es que los episodios de cortes vuelvan a producirse mientras las obras se completan.
La experiencia del verano deja una lección para el sector: sin capacidad de evacuación y sin una red de distribución preparada, la transición energética se vuelve más frágil. La isla necesita más megavatios, pero sobre todo necesita que la energía que ya circula no se vea interrumpida.
No es un problema de demanda futura. Es un problema del presente.
La campaña de Pimeef añade una pieza complementaria: desplazar parte de la presión desde la red hacia las instalaciones privadas. Si las empresas contratan la potencia correcta, evitan disparos térmicos y caídas de tensión evitables.
El calendario 2027-2030 permitirá evaluar si los ayuntamientos cumplen su parte en la agilización de permisos. La red no se reconstruye en una legislatura, pero la sensación del usuario cambia con cada verano sin apagones en su zona.
La prueba llegará antes de que termine la década. Si en 2030 la red de media tensión es capaz de sostener los picos sin colapsos, el plan habrá cumplido su función. Si no, la discusión se desplazará de los kilómetros de cable a la propia estructura de inversión balear.




