Los barrancos de Marte llevaban décadas alimentando un enigma. Ahora, un estudio liderado por el Institut d’Astrophysique Spatiale apunta al hielo de dióxido de carbono, no al agua líquida.
Las primeras imágenes de la superficie marciana mostraron surcos que parecían cárcavas terrestres. La sorpresa fue doble: no solo estaban ahí, sino que cambiaban con el tiempo. En la Tierra, ese tipo de formas las excava la escorrentía del agua. Por eso, la comparación llevó a pensar de inmediato en un flujo líquido.
El problema es que Marte no lo permite. Hace demasiado frío y su atmósfera es demasiado tenue para que el agua líquida se mantenga estable en superficie. Cualquier mecanismo basado en agua tropezaba con una contradicción física difícil de ignorar.
El enigma de los barrancos que cambian con las estaciones
Con los barrancos marcianos apareció una anomalía incómoda. Eran jóvenes, escarpados y superficialmente idénticos a los que conocemos en los paisajes áridos terrestres. Pero las condiciones ambientales no cuadraban con la explicación más obvia.
Fue precisamente ese desajuste el que empujó a los investigadores a buscar un agente distinto. La escarcha de dióxido de carbono, abundante en las laderas marcianas durante los inviernos, ofrecía una vía alternativa.
De hielo seco a un agente geológico capaz de excavar
El nuevo trabajo, liderado por Apolline Leclef de la Université Paris-Saclay, plantea que la escarcha de dióxido de carbono se comporta como un fluido sin necesidad de pasar por una fase líquida. El artículo está disponible en el repositorio arXiv como preprint y todavía no ha pasado una revisión formal por pares.
En lugar de fundirse, el hielo de CO₂ se sublima: pasa directamente de sólido a gas. Bajo ciertas condiciones de presión y temperatura, ese tránsito puede movilizar partículas del terreno y generar el movimiento que las imágenes comparadas han registrado a lo largo de los años.
Pensemos en el hielo seco que conocemos en la Tierra. No forma un charco al calentarse: se transforma en gas. En Marte, el hielo de dióxido de carbono estacional hace algo parecido, pero a escala geológica. El estudio propone que ese flujo, canalizado por el suelo, arrastra granos y excava los surcos que vemos desde la órbita.
La idea no implica agua líquida superficial. De hecho, disuelve la necesidad de invocarla para explicar los cambios recientes. Esa es la aportación más incómoda para una parte de la comunidad científica.

Lo que en la Tierra parece obra del agua, en Marte puede ser el rastro de un ciclo de dióxido de carbono que no deja huella líquida.
Lo que cambia en la lectura del agua marciana
Si los barrancos activos los excava el hielo de CO₂, la implicación es directa: el agua líquida reciente pierde uno de sus argumentos más visibles. No significa que Marte no tuviera agua en el pasado, ni que no quede hielo de agua en el subsuelo. Significa que estos surcos concretos no son la prueba de que el agua fluyó ayer.
Conviene mantener la cautela. El estudio es un preprint y sus autores no lo presentan como una certeza cerrada. La validación llegará si las observaciones de temperatura, las imágenes de alta resolución y, quizá, los datos de misiones en órbita confirman que el ciclo descrito explica los cambios observados. Por ahora, es la hipótesis más limpia frente a las restricciones físicas.
Es un giro conceptual. Hasta no hace mucho, muchos científicos asumían que los barrancos activos eran la prueba más accesible de agua líquida reciente. Si el CO₂ los explica, esa puerta se cierra un poco más. Pero no la cancela por completo: Marte conserva arcillas, deltas y minerales hidratados que sí parecen exigir agua líquida, aunque en épocas mucho más antiguas.
El artículo de Leclef y sus colegas deja también una advertencia metodológica. Las imágenes orbitales por sí solas pueden sugerir agua; hacen falta modelos físicos para comprobar si esas formas pueden nacer del CO₂. Esa es una constante en la exploración planetaria: la forma engaña, la física decide.
El siguiente paso está definido. Comparar los modelos con observaciones estacionales de alta resolución durante los inviernos marcianos y comprobar si el ritmo de los cambios coincide con la aparición y desaparición de la escarcha.
Cada propuesta sobre Marte obliga a separar lo que la superficie insinúa de lo que las condiciones físicas permiten.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: los barrancos activos de Marte probablemente los excava el hielo de dióxido de carbono, no el agua líquida.
- Dónde: laderas y cráteres de la superficie marciana.
- Institución responsable: Institut d’Astrophysique Spatiale y Université Paris-Saclay, con trabajo disponible en arXiv como preprint.
- Cuándo: estudio publicado en arXiv en septiembre de 2026.
- Impacto a futuro: matiza la historia reciente del agua líquida en Marte y orienta nuevas observaciones de los ciclos de hielo.




