La recompra de Glovo acelera: sus fundadores negocian recuperar el control en cinco mercados europeos que Delivery Hero debe liberar.
Claves de la operación
- El fondo SSW compra Delivery Hero por 1.400 millones. La operación se completará en el segundo semestre de 2027 e incluye 14 países, pero obliga a desprenderse de España, Portugal, Polonia, Rumanía y Moldavia.
- Pierre y Michaud estudian presentar una oferta por esos cinco mercados. Un management buy out que devolvería la propiedad catalana a la compañía nacida en 2014.
- Glovo arrastra sanciones laborales de 528 millones. La cifra podría elevarse hasta 860 millones, según Delivery Hero, y un juez decidirá antes de fin de septiembre si juzga al consejero delegado.
El 31 de diciembre de 2021, pocos minutos antes de las campanadas, Glovo anunció que Delivery Hero ampliaba su presencia y se convertía en su principal accionista. La startup perdió entonces su propiedad catalana. Cinco años después, los fundadores estudian recuperar el control.
La macrooperación de compra de Delivery Hero por Uber y el fondo SSW ha abierto la ventana. El acuerdo se completará durante el segundo semestre de 2027 con el compromiso de adquirir el negocio en 14 países por cerca de 1.400 millones de euros. Por razones de competencia, el comprador estará forzado a desprenderse de su operativa en cinco mercados: España, Portugal, Polonia, Rumanía y Moldavia.
Ese es el espacio que Pierre y Michaud analizan. Según fuentes del sector recogidas por El Periódico, estudian presentar una oferta por los cinco mercados que SSW no podrá retener. Ambos mantienen sus cargos directivos: Pierre como consejero delegado y Michaud como vicepresidente de relaciones institucionales.
Michaud, según las declaraciones recogidas por El Periódico, ha declarado que ‘muchos actores se están interesando por la operación’ y que el management buy out ‘podría ser una opción entre varias otras’. En todo caso, puntualiza que ni él ni Pierre están ‘liderando ninguna conversación en este sentido’.
La recompra no sería solo una operación financiera: devolvería a Barcelona el control de su mayor exponente tecnológico de consumo.
En el sector ha sorprendido el intento por tres razones. Glovo nunca ha generado beneficios. La rentabilidad en un mercado con competidores globales exige una escala que la compañía no tiene. Y arrastra un historial de litigios laborales que compromete su valoración.
El lastre judicial y la falta de escala
La cadena de litigios ha provocado que Glovo haya pagado o consignado judicialmente 528 millones de euros por sanciones de la Inspección de Trabajo. Según el último informe financiero de Delivery Hero, la cifra podría elevarse hasta los 860 millones de euros.
Desde hace casi tres años un juzgado de Barcelona investiga si existen indicios suficientes para juzgar al consejero delegado de Glovo por desoír durante años los requerimientos de la autoridad laboral. Antes de que acabe el mes de septiembre, el juez podría tomar la decisión definitiva.
Delivery Hero perdió 782 millones de euros, pese a facturar más de 14.800 millones. No existen datos desagregados para Glovo, pero en 2024 la compañía logró unos ingresos de 280 millones de euros procedentes de la la venta de alimentos en España. Una cifra relevante, aunque insuficiente para cubrir el agujero acumulado.
El contrapeso a la fuga de propiedad catalana
Si Pierre y Michaud recompraran Glovo, romperían una inercia que ha supuesto la pérdida de la propiedad de múltiples empresas catalanas: Celsa, Cirsa, Panrico, Chupa Chups, Palex, Miquel Alimentació, Titan, Pronovias, Codorníu, Freixenet y Pastas Gallo. En los despachos de poder económico la tendencia genera preocupación.
La adquisición de Glovo sería recibida como una buena noticia. Desde 2014, la compañía ha mantenido su sede en Barcelona y ha sido pionera en un ecosistema que ha convertido la capital catalana en una de las ciudades europeas más dinámicas en empresas emergentes.
Lo que se juega el ecosistema español
Las operaciones de management buy out no son frecuentes en la economía española. Un precedente conocido es la recompra de Carlos Colomer sobre el negocio de peluquería profesional de Revlon en el año 2000. El caso de Glovo sería de mayor escala y exposición pública.
Pierre y Michaud gozan de un sólido reconocimiento en círculos empresariales por su labor al frente de la compañía. Su discreción contrasta con la ambición de recuperar la propiedad. Y ahí reside la contradicción central: comprar una empresa que nunca ha dado beneficios, con un pasivo laboral que puede seguir creciendo y una escala insuficiente frente a rivales globales.
La operación está condicionada a varios hitos concretos. El cierre de la compra no llegará hasta el segundo semestre de 2027. Antes, el juzgado de Barcelona podría resolver si el consejero delegado se sienta en el banquillo. Y la valoración final deberá convencer a los actuales propietarios y a los socios financieros que aporten capital.
Observamos el movimiento como una señal de madurez del ecosistema. No se trata solo de retener talento: se trata de retener la propiedad. Si la recompra de Glovo se concreta, el ecosistema español habrá demostrado que puede competir en propiedad, y no solo en valoración, con los gigantes internacionales del reparto.




