7Atún en lata: una conserva de despensa que se raciona
El atún en conserva es el último reducto del pescado en la mesa española: cada año se consumen unos 100 millones de kilos y siete de cada diez conservas que abren los hogares son de este túnido, según la patronal de grandes atuneros. Pero ese básico de despensa, refugio histórico de proteína barata cuando el pescado fresco resultaba inalcanzable, ha dejado de serlo. En pocos años, la lata que se compraba por unos 1,60 euros ha pasado a rondar los 2,10 en muchos lineales, una escalada de más del 30% a la que las grandes marcas han sumado subidas encadenadas: Albo, por ejemplo, encareció sus latas en mayo de 2024 y repitió en 2025. El detonante ha sido el aceite de oliva, ingrediente central de la conserva más vendida, la de atún claro en aceite: la industria conservera relaciona directamente esa escalada con una caída del 14,7% en el consumo de conservas de pescado.
Lo más llamativo es la deriva de la gama premium, que ha convertido la lata en un capricho de precio casi gourmet. Bonito del norte y ventresca de marcas conserveras se mueven ya entre 40 y 55 euros el kilo en el súper, más que muchos pescados frescos y que buena parte de las carnes: una lata de ventresca de 81 gramos ronda los 4,50 euros y una de atún claro en aceite de oliva virgen extra de fabricante supera los 3,60. Ante ese abanico, el comprador se ha vuelto un calculador: compara el peso escurrido, no el neto, caza promociones del tipo 50% en la segunda unidad y relega la marca de siempre a la oferta. La OCU, tras analizar 32 latas, solo recomienda dos opciones asequibles, la de Aldi y la de Mercadona, un pack de seis a 5,25 euros con unos 60 gramos de pescado por lata. La despensa ya no se llena por impulso: se raciona.



