El drama de la cesta de la compra: 8 productos cotidianos que se han convertido en un objeto de lujo

6
Zumo de naranja: del complemento al lujo de desayuno

Una configuración luminosa de mañana con frutas frescas y jugo en una bandeja, perfecta para un desayuno saludable.

El zumo de naranja ha pasado de acompañante barato del desayuno a gasto que se sopesa dos veces por una crisis global de oferta que castiga a su gran productor mundial, Brasil. Las sequías y el avance del citrus greening —una enfermedad que ya afecta a cerca de la mitad de los árboles del cinturón citrícola brasileño— han recortado la cosecha del país del que depende en torno al 70% del zumo que se consume en el mundo. El precio en los mercados de futuros llegó a duplicarse en dos años y marcó máximos históricos entre 2023 y 2024, según Asaja. En España, primer productor europeo de cítricos, el impacto se notó en la campaña 2024/25, que dejó 2,97 millones de toneladas de naranjas, un 8,2% por debajo de la media de los últimos cinco ejercicios por la sequía y las altas temperaturas. La materia prima escasea y quien acaba pagando el desajuste es quien la compra.

La traducción se ve en la caja del súper y en la barra del bar. La naranja especial para zumo subió hasta un 50% en un solo mes en alguna cadena, de 3,99 a 5,99 euros la malla de cuatro kilos en Dia, según un estudio de FACUA, y el vaso de zumo recién exprimido ronda de media los 2,80-3,50 euros en España, con picos de más de cinco en zonas turísticas: un café con zumo puede superar los nueve euros. La paradoja es que ese precio de lujo no llega al campo: la industria compra la naranja de zumo a unos 20 céntimos el kilo, por debajo de los costes de producción, denuncia Asaja, mientras el consumo de la fruta cae de más de 21 kilos por persona al año en 2013 a 11,88 en 2023. Tras el pico histórico las cotizaciones se relajaron en 2025, pero el zumo ya no se pide sin mirar la carta.


Publicidad