El precio de la luz del domingo 6 de septiembre dibuja un mercado roto: cinco horas gratis y nueve por encima de 200 €/MWh. La media diaria alcanza 140,1 euros por megavatio hora, frente a los 138,11 euros del sábado, según los datos de OMIE recogidos por Las Provincias.
Las horas más baratas del domingo: cinco tramos a cero euros
Las horas valle se concentran entre las 11:00 y las 16:00 horas. El precio del mercado mayorista se desploma a cero euros y tan solo repunta a 0,01 euros/MWh entre las 12:00 y las 14:00. Es el tramo que puede traducirse en luz gratuita o casi gratuita para el usuario del PVPC.
Esa franja coincide con el máximo de generación fotovoltaica peninsular. El excedente renovable empuja los precios marginales hacia el suelo técnico. Sin embargo, mover consumos al mediodía solar no siempre es sencillo en una jornada dominical marcada por comidas, descanso y climatización.
El comportamiento responde a la lógica del mercado marginalista. Cuando la solar cubre gran parte de la demanda, las centrales de respaldo quedan fuera de casación y el precio horario cae a cero. Sin esa energía, por la noche, el hueco lo cubren tecnologías más caras y el MWh se dispara.
El contraste llega con la madrugada y la primera hora de la mañana. Nueve horas se mantienen cerca de los 200 euros/MWh, según OMIE. La tarde-noche añade el peor tramo: un pico de 246 euros/MWh y otros cuatro por encima de 220.
El dato llega tras un sábado que ya cerró en 138,11 euros/MWh. El domingo no solo sube la media, sino que amplifica la dispersión entre las horas baratas y las caras. El consumidor doméstico se moverá entre la electricidad casi regalada y un recibo puntual caro.
La media de 140 euros esconde dos días en uno: electricidad prácticamente regalada al mediodía y precios de tensión durante la madrugada.
Los picos que tensan la factura y el precedente de agosto

El desequilibrio del domingo no es un accidente aislado. El precio mayorista de agosto escaló un 70% interanual hasta los 118 euros/MWh de media, según el análisis de FACUA-Consumidores en Acción. En España hay que remontarse a octubre de 2022 para ver una factura regulada más alta.
El recibo tipo calculado por FACUA para un consumidor con 4,4 kW de potencia y 366 kWh mensuales se situó en 96,65 euros. Son 15,94 euros más que los 80,71 de agosto de 2025, un incremento del 19,8%. La serie histórica muestra que la factura de agosto fue de 78,21 euros en 2024, 73,21 en 2023 y 158,30 en 2022.
Quienes tienen un contrato a precio fijo no sufren este repunte de manera inmediata. El golpe puede llegar más adelante, en la renovación, cuando la comercializadora decide trasladar el encarecimiento mayorista a las nuevas condiciones. La tensión del ‘pool’ no se queda, por tanto, en el PVPC.
El PVPC, la potencia contratada y los dos riesgos de septiembre
Detrás del repunte conviven factores fiscales y estructurales. Desde el 1 de junio, el IVA de la electricidad regresó al 21%, frente al 10% vigente hasta finales de mayo. Un decreto posterior fijó la senda del IVPEE: al 5% en 2026, al 3,5% en 2027 y su eliminación en 2028.
La factura tampoco es solo regulación. El estudio de la OCU sobre 10.000 facturas del mercado libre concluye que un 34% de los consumidores mantiene una potencia superior a la que necesita. El sobrecoste medio asciende a 88 euros al año. Apenas un 2% dispone de dos potencias diferenciadas, una opción que permite recortar el término fijo y que sigue siendo minoritaria.
Para un mismo perfil de consumo, la diferencia entre contratos puede alcanzar el 57%, lo que equivale a pagar hasta 450 euros más al año por un suministro idéntico, según la OCU. La potencia contratada se convierte en un sobrecoste silencioso que muchas familias no revisan, incluso cuando su patrón de consumo no cambia.
El PVPC no calca el mercado diario. Toma un 40% del precio del ‘pool’ y un 60% de una cesta de futuros para amortiguar la volatilidad. Eso no deja al recibo regulado al margen: los costes de la operación reforzada que mantiene Red Eléctrica desde el apagón del año pasado se incorporan con retardo.
La CNMC calcula que el 27,4% de los hogares está en el PVPC y que el 37,4% tiene una tarifa con el mismo precio en todas las horas. Para estos consumidores, el riesgo de septiembre no es solo un domingo puntual: es que la alternancia entre horas a cero y horas a 200 se convierta en la pauta habitual del sistema.
Las medidas de contención aprobadas durante la crisis energética estuvieron vigentes hasta finales de mayo. Su retirada, junto con la vuelta del IVA al 21%, explica en parte que la factura de agosto suba por encima de lo que lo hace el mercado mayorista.
En ese escenario, la media diaria de 140 euros dice menos que la hora a la que cada hogar enchufa el frigorífico, el lavavajillas o el aire acondicionado. Las horas gratis solo benefician a quien puede concentrar consumos en la franja solar; sin baterías ni automatización, ese margen es limitado.
El consumidor no está indefenso, pero las decisiones útiles son menos visibles. Revisar la potencia contratada, comparar tarifas indexadas y fijas y, si es posible, desplazar consumos al mediodía son palancas que no dependen de la política energética ni de OMIE.
Septiembre arranca con un precedente firme: agosto dejó la factura regulada más alta desde octubre de 2022 y el IVA ya no amortigua. La próxima referencia llegará con el cierre mensual de OMIE y con la respuesta de las comercializadoras de mercado libre al renovar contratos. Ahí se comprobará si este repunte se convierte en una factura estructural.




