El lobby de la industria fósil en California supera los 17 M$ en seis meses para frenar la regulación climática

El desembolso récord de 10,3 millones en el primer trimestre se dirigió contra leyes climáticas y de seguridad laboral. La influencia sobre el programa de comercio de emisiones amenaza la neutralidad de carbono prevista para 2045.

La industria fósil ha batido su récord de gasto en lobby en California con 17 millones de dólares en el primer semestre de 2026, según Last Chance Alliance, para frenar leyes climáticas y de seguridad laboral.

El desglose trimestral explica la magnitud del giro: 10,3 millones de dólares en el primer trimestre, una marca nunca vista en el sector, y otros 6,8 millones en el segundo. La coalición extrajo los datos de las declaraciones obligatorias presentadas ante el secretario de Estado de California. No hablamos de filantropía ni de campañas de concienciación. Hablamos de influencia política con objetivos concretos.

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Un gasto récord con un objetivo: frenar la regulación climática

Una parte relevante del gasto se dirigió contra proyectos de ley que impondrían nuevos costes y responsabilidades al sector, como la propuesta de obligar a las empresas a pagar la reconstrucción tras desastres naturales agravados por el clima. Otras medidas frenadas eran mucho más discretas: aclarar las normas de seguridad en el puesto de trabajo o exigir un reporte más exhaustivo de los costes de limpieza cuando una petrolera desmantela un proyecto.

Faraz Rizvi, director de campañas y políticas de Asian Pacific Environmental Network, miembro de la coalición, criticó el ‘agresivo lobby’ contra medidas que buscan proteger a las comunidades y aumentar la transparencia. ‘No son actores que tengan en el corazón los intereses de los consumidores o de las comunidades’, declaró a Grist. La suya no es una apreciación sin datos: es la lectura directa de las cifras récord.

Los mayores pagadores de la categoría de lobby petrolero fueron la Western States Petroleum Association, con 4,3 millones de dólares en el semestre; Chevron, con 3,7; y Phillips 66, que superó ligeramente el medio millón. Gran parte del dinero fue a consultores y a presuntos ‘grupos pantalla’, como Californians for Energy Independence, que se presentan como organizaciones de base pero están financiadas por la industria fósil. El dinero cambia de manos, pero el objetivo se mantiene.

El desembolso de 17 millones no apunta a la transición energética: apunta a descarrilar las normas que la harían legalmente posible.

La letra pequeña: qué frena exactamente este lobby

regulación climática California

Uno de los grandes objetivos del lobby fue el programa cap-and-invest de California, que obliga a pagar por un número finito y decreciente de permisos de emisión. Cubre cerca del 80% de la economía estatal y es clave para la neutralidad de carbono en 2045. A comienzos de 2026, el sector logró que los reguladores aprobaran un mecanismo que podría liberar un enorme fondo de permisos gratuitos. Si se consolida, el estado perdería miles de millones destinados a transporte público y vivienda. El cambio enfrenta un recurso legal de grupos ambientales y objeciones de legisladores demócratas.

El lobby también apuntó contra el fondo de trabajadores desplazados, dotado con 30 millones y que ya ha ayudado a 600 personas a recolocarse, según una estimación. Su ampliación espera turno en el Senado. Suma leyes sobre dotación segura en refinerías, abandono de pozos con fugas de metano y seguridad en oleoductos marinos. Otra propuesta obligaría a presentar planes de jubilación antes de cerrar una refinería, tras el cierre de una planta de Phillips 66 en Los Ángeles.

Varias iniciativas ya han caído: la SB 1245, que buscaba estabilizar el suministro de gas, y la SB 982, que habría permitido al fiscal general demandar a las empresas fósiles por daños climáticos. También cayó la ley contra el abandono de pozos con fugas de metano. En California hay más de 100.000 pozos de este tipo y las empresas a menudo eluden su responsabilidad sobre el sellado. La factura climática sigue abierta.

Este lobby coincide con beneficios extraordinarios: Chevron ganó 12.000 millones de dólares en el segundo trimestre, casi cinco veces más; Exxon Mobil alcanzó 14.500 millones, más del doble. El cierre del estrecho de Ormuz ha disparado los precios del crudo. Aun así, el consejero delegado de Chevron, Mike Wirth, dice que la situación ‘se vuelve más difícil cada día’. Y su empresa desvía las acusaciones de especulación culpando a las políticas energéticas de California.

Gobernanza ESG: el riesgo que no cabe maquillar en una memoria anual

El dato clave para los inversores responsables no es solo cuánto se gasta, sino contra qué se gasta y con qué opacidad. La presión política contradice el relato de transición que las petroleras trasladan en sus informes de sostenibilidad. Ryan Schleeter, director de comunicación de The Climate Center, lo resume: ‘Estamos, esencialmente, subvencionando sus márgenes de beneficio. Se refiere a las asignaciones gratuitas del cap-and-invest y a las lagunas fiscales que permiten a las empresas declarar solo una fracción de sus ganancias globales en California.

Hollin Kretzmann, director político adjunto del Center for Biological Diversity Action Fund, añade una clave de gobernanza habitualmente ausente de los ratings ESG: el gasto político opaco. Nuestras políticas en California no reflejan la voluntad de la gente‘, afirma. ‘No tengo una solución fácil, pero necesitamos que nuestros legisladores escuchen al público en lugar de a los lobbies de la industria petrolera’. Propone limitar tanto el número de lobistas en Sacramento como la cantidad que pueden gastar.

En términos de transición global, California no es un actor menor: es la cuarta economía del mundo. ‘Esta sesión legislativa fue una enorme oportunidad perdida’, lamenta Kretzmann. La oposición al cap-and-trade estatal, en vigor desde 2013, y la batalla actual contra los litigios climáticos dibujan un patrón: cada avance regulatorio choca con una trinchera financiada. Los marcos europeos, como la Taxonomía Verde o la CSRD, empiezan a exigir transparencia sobre la influencia política; el caso californiano muestra por qué ese dato importa. No es un detalle reputacional: es un indicador adelantado de riesgo de transición para una cartera ESG.

Vamos a los datos.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: El análisis cuantifica 17 millones de dólares destinados en seis meses a frenar normas climáticas, un récord que expone la brecha entre narrativa ESG y acción política.
  • Modelo que cambia: La dependencia de permisos gratuitos y grupos pantalla está sometida a recurso legal; si se cierra esa vía, el sector deberá internalizar el coste real de sus emisiones.
  • Para las próximas generaciones: La neutralidad de carbono de California en 2045 depende de que el cap-and-invest no se vacíe con asignaciones gratuitas; cada dólar capturado por el lobby retrasa esa herencia limpia.

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