El nombre de Alejandro Betancourt se ha vuelto demasiado conocido en los últimos días. El empresario venezolano es dueño de varias empresas, tanto en España como en el país caribeño, y ha sido investigado para conocer el origen de parte de los fondos que han servido para despegar empresas como Hawkers. Pero ahora se ha convertido en el principal rostro de la colaboración entre los restos de la dictadura chavista que encabeza Delcy Rodríguez y el Gobierno republicano de Donald Trump para manejar el petróleo venezolano.
Sin embargo, no ha sido su único negocio. La figura de Betancourt, como él mismo ha presumido, ha sido clave en el lanzamiento de la llamada «nueva movilidad» en España, pues ha sido, a través de la empresa Gainsboro Developments, S.A.R.L., inscrita en el registro mercantil de Luxemburgo, uno de los fundadores de Auro, y sigue describiéndose en su propia página web como uno de los principales accionistas de la empresa.
Es cierto que la propia Auro, que maneja más de 2.000 licencias de VTC y negocia con las tres grandes plataformas del sector en España, ya no tiene la misma forma que tenía. El año pasado Uber compró un 30% de las acciones de la empresa, pero hasta ese momento la empresa de Betancourt controlaba un tercio de la española, y sigue siendo parte del accionariado.

No es la única figura cercana al régimen chavista clave en la fundación de la empresa. En 2017, New Magic Group, compañía de Pedro Trebbau López, quien junto a Betancourt forma parte de la directiva de la compañía energética Derwick, inyectó un millón de euros en Auro, aunque según ha reportado InfoLibre ya no forma parte de la misma, pues habría vendido sus acciones en 2018. Aun así, no deja de ser llamativo que se pueda ver tan de cerca la conexión de la llegada de plataformas como Uber, Cabify y Bolt con las inversiones de dos bolichicos.
Auro, Uber y el negocio de la «nueva movilidad»
Lo cierto es que el propio Betancourt ha presumido de la visión de Auro para hacer que las tres grandes aplicaciones de la «nueva movilidad» dependieran de sus vehículos. Así lo explicó en una declaración recogida por TodoStartups: «Cuando empezamos el negocio del transporte en España con Auro, sabíamos que Uber vendría al país, y empezamos a acumular todas las licencias».
El año era 2017 y la Asamblea Nacional de Venezuela, que en aquel momento controlaba la oposición, investigaba a su gran empresa Derwick Associates, alegando que no había cumplido con los acuerdos energéticos del país caribeño en 2009 y 2010. Betancourt, por su lado, diversificaba sus empresas con la inversión en Auro y seguía el proceso de expansión de su gran apuesta económica, Hawkers, la conocida marca de gafas de sol en España.
El proceso en aquel momento se iniciaba comprando las licencias de VTC a taxistas que, por entonces, no las consideraban valiosas. Pero el proceso ha acabado por servir para que tengan una de las flotas más importantes del país, hasta el punto de que Uber ha terminado convirtiéndose en uno de sus principales accionistas con la idea de asegurarse de que sigan dándole prioridad a la empresa estadounidense frente a sus dos rivales en el mercado español, Cabify y Bolt.
¿La presencia de Auro sigue siendo clave en la nueva movilidad?
Tras 18 meses de negociaciones, en febrero de 2025, Uber pagó 220 millones de euros por una participación del 30% en Auro. Esta transacción valoró el patrimonio de Auro en 180 millones de euros (e incluyó 40 millones adicionales en deuda asumida), convirtiéndose en una de las mayores inversiones individuales de Uber en Europa y validando la tesis a largo plazo de Betancourt. Dado que las plataformas de movilidad pueden escalar su software pero no los permisos físicos regulados, la escala de Auro la convirtió en el único actor con el que Uber podría negociar para expandirse en España.

Aunque la entrada de Uber en el accionariado, comprando un 30%, cambia tanto el mapa del sector en España como el organigrama de toma de decisiones, y puede reducir la fuerza de Betancourt en sus decisiones, la compañía sigue siendo capaz de marcar el sector y se mantiene en la posición de obligar a las plataformas de la «nueva movilidad» a tomar algunas decisiones complejas.
De hecho, en 2022 Auro retiró unas 1.000 licencias de VTC de la flota de Cabify en Madrid, lo que hizo que la empresa no solo aplicara movimientos legales, sino que acelerara su búsqueda de nuevas licencias en la capital. Actualmente, la empresa genera unos 9 millones de euros de EBITDA. En línea con las tendencias de sostenibilidad, Auro también se ha comprometido a electrificar su flota, habiendo incorporado ya sus primeros 100 Tesla Model 3 gracias a una alianza con Tesla y Uber.
El nuevo acuerdo petrolero de Betancourt
Será interesante ver si Betancourt mantiene su gran presencia en España en esta nueva etapa de sus negocios en Venezuela. Y es que ahora ocupa para Delcy Rodríguez el puesto que Alex Saab ocupaba para Maduro, siendo uno de sus grandes puentes para construir negocios en los próximos años.
Su firma North American Blue Energy Partners recibiría 17 concesiones petroleras, suficientes para convertirla, potencialmente, en el segundo mayor poseedor de reservas probadas del planeta, solo por detrás de Saudi Aramco. El periodo de concesión es uno de los primeros desacuerdos: Washington insiste en 100 años, mientras Caracas habla de 25 renovables por otros 15. En cualquier caso, el plan contempla desarrollar 17 campos estratégicos con una producción objetivo superior a 1,5 millones de barriles diarios.




