El litio vuelve a estar de moda, pero Morgan Stanley avisa: el rally puede tener fecha de caducidad

El mensaje para los inversores es importante: el litio tiene argumentos para seguir subiendo en los próximos meses, pero todavía no para dar por enterrada la etapa de sobreoferta.

El mercado del litio vuelve a tensarse después de meses en los que la abundancia de oferta parecía condenar al mineral a precios bajos.

El banco estadounidense Morgan Stanley detecta ahora varios factores capaces de impulsar las cotizaciones a corto plazo, desde los retrasos en la reapertura de una de las principales minas de China hasta la próxima prohibición de exportaciones de concentrado en Zimbabue. A ello se suma el inesperado vigor del almacenamiento energético, cuyas baterías ya crecen mucho más rápido que las destinadas al automóvil.

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Sin embargo, la entidad financiera enfría cualquier expectativa de un nuevo superciclo: los precios siguen muy por encima de los costes de producción y la llegada de nueva oferta apunta a devolver el mercado al superávit a finales de la década.

  • El litio cotiza en nuestro objetivo de precio para el cuarto trimestre, pero los retos emergentes en materia de suministro hacen que los riesgos sobre el precio se inclinen al alza a partir de ahora, mientras que la demanda de sistemas de almacenamiento de energía (ESS) sigue siendo sólida.
  • Estamos siguiendo de cerca los avances en la reanudación de la explotación de la mina de lepidolita de CATL, con retrasos en la concesión de permisos y dudas sobre las soluciones para los residuos mineros.
  • La prohibición de exportación de concentrado de litio de Zimbabue entrará en vigor sin que exista suficiente capacidad de procesamiento, lo que podría provocar una tensión temporal en el mercado.
  • A medio plazo, el litio sigue presentando un exceso de oferta y los precios se cotizan muy por encima de la curva de costes, lo que significa que es probable que las subidas sean más bien de carácter táctico.

El litio ha pasado en pocos años de protagonizar uno de los grandes booms de las materias primas vinculados al coche eléctrico a convertirse en uno de los mercados más difíciles de interpretar. Después del desplome de los precios de 2024 y 2025, la situación empieza a cambiar. El mercado se ha ajustado durante la segunda mitad de 2025 y los primeros meses de 2026, impulsado por el crecimiento de la demanda de almacenamiento energético y por una respuesta de la oferta más lenta de lo previsto.

Ahora, Morgan Stanley considera que los riesgos para el precio están sesgados al alza en el corto plazo. El carbonato de litio en China se mueve actualmente alrededor de los 20.000 dólares por tonelada, un nivel que coincide con la previsión del banco para el cuarto trimestre de 2026. Aun así, la firma cree que las circunstancias actuales pueden provocar movimientos adicionales al alza antes de que reaparezcan las fuerzas que empujen el mercado hacia un nuevo exceso de oferta.

Imagen: Litio. Morgan Stanley
Imagen: Litio. Morgan Stanley

China y Zimbabue ponen en jaque la oferta

Una de las claves está en China. La mina de Jianxiawo, vinculada a CATL, continúa sin reiniciar su actividad debido a retrasos en los permisos y a cuestiones todavía pendientes relacionadas con la gestión de los residuos de la explotación. Morgan Stanley estima que si el retraso se prolonga hasta 2027 podrían desaparecer del balance del mercado hasta 60.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE).

El segundo foco de tensión está en Zimbabue. El país tiene previsto prohibir desde el 1 de enero de 2027 las exportaciones de concentrado de litio sin procesar, con el objetivo de fomentar el desarrollo de capacidad de transformación dentro del propio país. El problema es que esa capacidad no estará preparada a tiempo para absorber toda la producción minera. Morgan Stanley estima que para cuando entre en vigor la prohibición podría estar operativa menos de un tercio de la capacidad de procesamiento necesaria.

El impacto ya empieza a observarse en China. Las importaciones de espodumeno procedente de Zimbabue han pasado de una media de unas 100.000 toneladas mensuales a alrededor de 42.000 toneladas entre mayo y julio, equivalentes aproximadamente a 5.000 toneladas de LCE frente a las 11.000 toneladas anteriores.

La combinación de ambos factores puede alterar de forma significativa el equilibrio del mercado. Morgan Stanley espera actualmente un pequeño superávit de unas 88.000 toneladas en 2027. Sin embargo, si la mina china no vuelve a producir y Zimbabue no concede nuevas cuotas de exportación, ese superávit podría transformarse en un pequeño déficit durante el primer semestre del próximo año.

El almacenamiento energético toma el relevo del coche eléctrico

El otro gran argumento alcista no está tanto en los coches eléctricos como en las baterías destinadas al almacenamiento estacionario de energía.

Los envíos mundiales de celdas para sistemas de almacenamiento energético (ESS) alcanzaron 468 GWh durante el primer semestre de 2026, un 94% más que un año antes. Morgan Stanley calcula que podrían cerrar el año en 887 GWh, un 45% más, aunque otras estimaciones son todavía más optimistas.

InfoLink ha elevado su previsión hasta 1.026 GWh, un 67% más interanual, mientras Albemarle maneja un rango de entre 900 y 1.100 GWh. El fuerte crecimiento de los pedidos, con ratios book-to-bill superiores a 1,2 en muchos fabricantes, está detrás de estas revisiones.

Imagen: Mina de litio. Fuente: Agencias
Imagen: Mina de litio. Fuente: Agencias

La expansión del almacenamiento está además ampliando los usos del litio. Los centros de datos recurren cada vez más a los sistemas ESS para disponer de respaldo eléctrico y responder a los picos de demanda. En China, las exportaciones de baterías de almacenamiento crecieron un 20% interanual durante 2025.

El automóvil eléctrico ofrece, en cambio, una imagen más desigual. Las ventas de vehículos eléctricos en China han caído un 12%, pero la producción solamente ha disminuido un 2,5%, mientras las exportaciones se han disparado más de un 100%, compensando parte de la debilidad del mercado doméstico chino con una mayor demanda exterior.

El problema: se envían muchas más baterías de las que se instalan

El fuerte crecimiento del almacenamiento tiene, sin embargo, una cara menos tranquilizadora.

Morgan Stanley detecta una brecha cada vez mayor entre los envíos de baterías y las instalaciones efectivas. En 2025 se enviaron más de 600 GWh de baterías ESS frente a unas instalaciones de alrededor de 300-350 GWh. Para 2026, BNEF estima unas instalaciones de 460 GWh, mientras Morgan Stanley prevé 887 GWh de envíos.

La diferencia puede explicarse por retrasos en proyectos, problemas de conexión a la red, compras anticipadas para asegurar el suministro o fabricantes que están desviando capacidad desde las baterías para vehículos eléctricos hacia el almacenamiento, donde las perspectivas de demanda son mejores.

Pero existe un riesgo evidente: que parte de los actuales envíos termine convirtiéndose en un exceso de inventarios.

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El propio informe recoge una discrepancia entre las compañías. Albemarle considera que en China las instalaciones están superando a la producción efectiva de baterías y que existe aproximadamente un año de desfase entre la venta del litio y su utilización final. SQM, por el contrario, advierte de que está observando envíos de baterías para BESS muy superiores a los despliegues reales. La compañía atribuye parte de la diferencia a retrasos de grandes proyectos y a compras adelantadas antes de la retirada de la devolución fiscal china a las exportaciones de baterías.

Por tanto, el boom del ESS es un importante apoyo para el litio, pero todavía queda por demostrar cuánto de ese crecimiento representa demanda final sostenible.

Los inventarios chinos dan otra señal alcista

Mientras las dudas sobre la demanda futura permanecen abiertas, el mercado físico presenta una señal más clara.

Los inventarios chinos de carbonato de litio han caído de 109.000 toneladas a finales de 2025 a 62.000 toneladas el 27 de agosto, un descenso del 44% en lo que va de año. La reducción se ha acelerado durante julio y agosto por los mantenimientos de plantas, las menores tasas de producción de los procesadores de espodumeno y lepidolita y la menor llegada de materia prima desde Zimbabue. Al mismo tiempo, las compras de los fabricantes de baterías LFP han seguido drenando existencias.

Los inventarios de hidróxido de litio también se encuentran en niveles bajos, aunque han permanecido más estables durante 2026.

Es una combinación que explica por qué Morgan Stanley ve margen para nuevas subidas a corto plazo: menos inventarios, problemas de suministro y una demanda de almacenamiento que sigue sorprendiendo al alza.

Imagen: litio Fuente: Agencias
Imagen: litio Fuente: Agencias

Pero el precio ya está demasiado alto para pensar en un nuevo superciclo

Aquí aparece la principal advertencia del informe: el precio del litio se encuentra muy por encima de la curva de costes. Morgan Stanley sitúa en unos 8.400 dólares por tonelada de LCE el percentil 90 de los costes de extracción, frente a los aproximadamente 20.000 dólares actuales. Es decir, el precio está alrededor de un 150% por encima de ese nivel.

Con semejante margen, una gran parte de los proyectos vuelve a ser rentable. De hecho, la recuperación del precio durante la segunda mitad de 2025 y 2026 ya ha provocado la reapertura de varias explotaciones y nuevas decisiones de inversión.

MinRes ha reactivado Bald Hill, con unas 18.000 toneladas de LCE de capacidad, Core Lithium ha reiniciado Finniss, con unas 11.000 toneladas, y PLS ha recuperado Ngungaju. Además, MinRes ha aprobado la expansión de Mt Marion y Wesfarmers/SQM han aprobado un plan para duplicar la capacidad de Mt Holland.

La paradoja es clara: el mismo precio elevado que permite que el litio vuelva a ser rentable para los productores también incentiva la llegada de nueva oferta que acabará presionando las cotizaciones.

El sodio puede ser el siguiente freno

A más largo plazo aparece además una amenaza tecnológica.

Morgan Stanley prevé que las baterías de sodio-ion empiecen a ganar cuota en almacenamiento energético. La firma estima que podrían alcanzar un 5% del mercado ESS en 2027 y llegar al 26% al final de la década.

La razón es especialmente relevante para el litio: las baterías de sodio-ion podrían ofrecer una ventaja de costes del 30%-40% frente a las LFP, al tiempo que han mejorado su densidad energética hasta niveles comparables a las LFP.

Eso significa que incluso aunque el almacenamiento energético continúe creciendo, no todo ese crecimiento se traducirá necesariamente en una demanda proporcionalmente mayor de litio.

Mina de litio. Fuente: Agencias
Mina de litio. Fuente: Agencias

El litio se enfrenta a dos mercados diferentes

La conclusión de Morgan Stanley es, por tanto, bastante más matizada que un simple “el litio vuelve a subir”.

A corto plazo, la combinación de problemas de oferta, inventarios bajos y fuerte demanda de almacenamiento energético permite mantener una visión constructiva. El banco mantiene su previsión de unos 20.000 dólares por tonelada para el cuarto trimestre de 2026 y de entre 18.500 y 19.000 dólares durante el primer semestre de 2027, pero considera que los riesgos inmediatos están sesgados al alza si se materializan los problemas de suministro identificados.

A medio plazo, sin embargo, la historia cambia. Morgan Stanley espera que el mercado entre en superávit en 2027 y que ese excedente aumente en 2028 y 2029 a medida que entren nuevas producciones de Argentina, Brasil, Zimbabue y China, mientras se modera el crecimiento del almacenamiento y las baterías de sodio empiezan a ganar cuota.

Por eso, más que ante el inicio de un nuevo superciclo, el mercado del litio podría encontrarse ante un rally táctico provocado por una oferta temporalmente más ajustada.

El mensaje para los inversores es importante: el litio tiene argumentos para seguir subiendo en los próximos meses, pero todavía no para dar por enterrada la etapa de sobreoferta. La escasez puede estar regresando al mercado justo cuando los precios vuelven a ser suficientemente altos como para atraer de nuevo a los productores.


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