Llevar el móvil en la mano ya no pasa desapercibido. La DGT vigila con cámaras de inteligencia artificial capaces de identificar hasta diez infracciones al volante, y las primeras pruebas en Cataluña y Pamplona han encendido las alarmas.
Durante años, ver un radar solo significaba control de velocidad. Eso está cambiando. Las nuevas cámaras con IA interpretan mucho más: qué hace el conductor dentro del vehículo y si comete alguna infracción que hasta ahora requería vigilancia directa de un agente.
Qué detectan exactamente estos radares con IA
El caso de Pamplona muestra el potencial real. Los equipos probados incorporan cámaras en color, lectura de matrículas y algoritmos capaces de analizar distintas situaciones de tráfico. Un mismo dispositivo puede controlar estas diez conductas:
- Exceso de velocidad.
- No utilizar el cinturón de seguridad.
- Utilizar el teléfono móvil durante la conducción.
- Aparcar en una zona prohibida.
- Realizar un giro prohibido.
- No respetar un paso de peatones.
- Saltarse un semáforo en rojo.
- Realizar un cambio de carril antirreglamentario.
- Detenerse en una zona de cebreado amarillo.
- Circular en sentido contrario.
Hay un detalle especialmente llamativo. El móvil puede ser detectado aunque el conductor intente esconderlo: las cámaras de alta resolución captan el teléfono en la mano, junto a la oreja o apoyado sobre las piernas. En las pruebas de las autopistas AP-2 y AP-7 se detectaron más de 13.000 infracciones de móvil y cinturón en pocas semanas, aunque entonces no tenían carácter sancionador.
Dónde se están usando y qué pasa con las multas
No todos los radares con IA que ves están multando todavía. En Cataluña, el Servei Català de Trànsit utilizó estos equipos en un piloto de 2026 con fines experimentales. El objetivo es avanzar hacia un sistema que genere denuncias automáticas, pero aún se estudia su homologación.
En Pamplona, el Ayuntamiento compró cuatro nuevos radares inteligentes para complementar los cuatro ya existentes. Está previsto que roten por diferentes ubicaciones de la ciudad. La gran diferencia es que un solo equipo puede analizar varios comportamientos y no limitarse a medir kilómetros por hora.
La velocidad, con todo, sigue siendo un factor clave. Los dispositivos probados trabajan entre 10 y 320 km/h, lo que permite adaptarlos tanto a calles urbanas con límites de 20 o 30 km/h como a autopistas. Y la capacidad de sanción depende de la homologación y autorización de cada cámara.

La cámara no solo mide velocidad: interpreta qué estás haciendo dentro del coche. Ya no hace falta un agente para que una infracción quede registrada.
Así son las multas y puntos de cada infracción
Que la cámara detecte una conducta no significa que ya la sancione. Pero si el equipo está homologado, la infracción se tramita con la sanción ordinaria prevista en la normativa de tráfico. Estas son las cuantías habituales para cada conducta:
- Móvil en la mano: 200 euros y 6 puntos del carnet.
- No llevar cinturón: 200 euros y 4 puntos.
- Exceso de velocidad: de 100 a 600 euros y hasta 6 puntos, según el margen.
- Aparcar en zona prohibida: 200 euros y puede conllevar retirada del vehículo.
- Giro prohibido: 200 euros y hasta 3 puntos.
- No respetar un paso de peatones: 200 euros y 4 puntos.
- Saltarse un semáforo en rojo: 200 euros y 4 puntos.
- Cambio de carril antirreglamentario: 200 euros y 3 puntos.
- Detenerse en cebreado amarillo: 200 euros, sin pérdida de puntos.
- Circular en sentido contrario: 500 euros y 6 puntos, e incluso delito si crea riesgo grave.
Estas sanciones son las que ya recoge la normativa para cada conducta, independientemente de que la detección la haga una cámara con inteligencia artificial o un agente. La novedad no está en el importe, sino en la capacidad de vigilancia continua.
Lo que de verdad cambia para el conductor: menos impunidad
Aquí está el salto de fondo. Hasta ahora, el conductor podía pensar que muchas infracciones quedaban impunes porque no había un agente cerca para verlas. La IA reduce ese margen drásticamente: ya no hace falta que alguien mire, porque la cámara mira de forma continua y automatizada.
No es una cuestión solo de multas. Vigilar el móvil, el cinturón o los pasos de peatones tiene un impacto directo en la siniestralidad. De hecho, la DGT justifica estos sistemas automáticos porque, según su información oficial, aumentan la eficacia del control de normas que salvan vidas, no solo del exceso de velocidad.
Eso sí, conviene ser prudente. Detectar no es lo mismo que sancionar. Cada territorio avanza a un ritmo distinto: Cataluña está en fase de estudio, Pamplona tiene equipos municipales y la DGT mantiene sus propios sistemas de vigilancia. El conductor debe entender que el margen de impunidad se estrecha, pero también que no cualquier cámara instalada en la calle puede ponerte una multa por las diez infracciones a la vez.
En mi lectura, la tendencia es imparable. La DGT 3.0 y la evolución de drones, cámaras y radares apuntan a un ecosistema conectado donde la vigilancia inteligente será la norma. Para el conductor responsable, eso no es una amenaza: es un recordatorio de que las reglas que ya existen se van a aplicar con más rigor.
La lección práctica es sencilla. Si dejas el móvil en el soporte y no lo manipulas, si te abrochas el cinturón y respetas semáforos y pasos de cebra, la IA no tiene nada que reprocharte. El problema será para quien conduce pensando que puede burlar un radar con un frenazo o escondiendo el teléfono entre las piernas. Ahí es donde esta tecnología cambia las reglas.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Uso del móvil al volante y otras nueve conductas detectadas por cámaras con inteligencia artificial.
- Sanción económica: 200 euros para el móvil (el resto, entre 100 y 500 euros según la infracción).
- Puntos del carnet: 6 puntos para el móvil (otras conductas, de 0 a 6 puntos).
- Entrada en vigor: Ya vigente para las conductas; el despliegue sancionador de las cámaras IA varía por territorio.





