La ronda de iPronics Nvidia acelera la interconexión óptica de la IA con 125 millones

La startup valenciana, nacida como spin-off de la Universitat Politècnica de València, acumula 177 millones de dólares y busca reducir unas 20 veces el tamaño de los conmutadores ópticos. Es una apuesta por la infraestructura invisible de los centros de datos de inteligencia arti

La ronda de iPronics con Nvidia alcanza 125 millones de dólares para interconectar los chips de la inteligencia artificial.

Según Reuters, la operación eleva el total captado por la compañía valenciana a 177 millones de dólares. La ronda está coliderada por Maverick Silicon y Light Street Capital, con participación de Nvidia y otros inversores como Bosch Ventures, Triatomic Capital, Catalight Capital y el fondo del Consejo Europeo de Innovación. iPronics no vende modelos generativos ni procesadores. Vende una capa de red para que miles de chips trabajen juntos sin que un fallo derribe el sistema. El dinero irá a acelerar la fabricación y comercialización de esta infraestructura.

Publicidad

Claves de la operación

  • La ronda alcanza 125 millones de dólares. Es una Serie B coliderada por Maverick Silicon y Light Street Capital, con Nvidia como inversor estratégico.
  • España entra en la infraestructura invisible de la IA. iPronics, spin-off de la Universitat Politècnica de València, acumula 177 millones captados.
  • El conmutador óptico se encoge. La promesa es reducir unas 20 veces el tamaño de los equipos actuales de conmutación óptica.

El conmutador óptico que quiere encoger la red de la IA

En un centro de datos de IA no basta con sumar GPU. Los clústeres crecen y, con ellos, crece la conversación entre nodos. Los clústeres de IA exigen una red reconfigurable en minutos. Un fallo ya no se manifiesta en horas o semanas; aparece en minutos y exige una respuesta automática. La propuesta de iPronics se apoya en el optical circuit switch (OCS), una capa que permite reconfigurar las conexiones dentro del centro de datos.

El producto se llama iPronics ONE. La compañía promete reducir unas 20 veces el tamaño de los conmutadores ópticos, de modo que entren más equipos en un mismo rack y la red pueda reconfigurarse según la carga. Daniel Pérez-López, fundador y director técnico, lo resume en una frase: los fallos ya se producen en una escala de ‘minutos’, no de ‘horas, meses o semanas’. Traducido al negocio: menos espacio, más flexibilidad y menos paradas.

Nvidia entra en la ronda y valida la capa invisible del centro de datos

La entrada de Nvidia no es testimonial. La entrada de Nvidia convierte una tecnología de nicho en apuesta industrial. El fabricante de GPU lleva tiempo defendiendo que el cuello de botella de la IA generativa ya no está solo en el chip: está en la red. Por eso su participación en una startup valenciana de conmutación óptica se lee en la misma clave que sus alianzas con proveedores de interconexión. Google, que ayudó a popularizar los OCS en sus propios centros de datos, es el precedente de que el OCS puede pasar de investigación a producción. Eso refuerza una tesis de mercado: la próxima gran inversión en IA será invisible para el usuario.

El cuello de botella de la IA ya no está solo en el chip: está en la red que evita que un fallo lo pare todo.

Junto a Nvidia aparecen Bosch Ventures, Triatomic Capital y Catalight Capital. El fondo del Consejo Europeo de Innovación también participa, un dato relevante para una compañía que nació en 2019 como spin-off de la Universitat Politècnica de València. iPronics había recibido antes apoyo del Consejo Europeo de Innovación para desarrollar chips fotónicos programables. Esta ronda no es un fenómeno aislado: es la maduración de una línea de investigación con respaldo público europeo.

Qué gana España y qué riesgos arrastra iPronics

La lectura en clave española es positiva. El ecosistema valenciano de fotónica integrada gana visibilidad internacional. iPronics procede del iTEAM de la UPV y de un terreno, la fotónica integrada, donde España intenta ganar peso en la cadena europea de semiconductores. No se trata de otra app ni de una promesa sin hardware: hay una pieza física, un rack y un cliente objetivo claro, los operadores de centros de datos.

El salto no está exento de riesgos. El reto es convertir validación tecnológica en ingresos recurrentes. iPronics no publica valoración ni contratos firmados. La fotónica programable es prometedora, pero la adopción masiva de OCS en centros de datos comerciales todavía está en fase temprana, y Google compite con su propia vertical de infraestructura. Además, el respaldo de Nvidia puede también crear dependencia tecnológica de un único socio industrial. Ese doble vínculo conviene leerlo en paralelo.

Observamos una evidencia: el mercado no premia prototipos, premia despliegues en producción. El siguiente hito para iPronics no será otra ronda, sino ver su iPronics ONE instalado en centros de datos comerciales y sujeto a métricas de fiabilidad. Si la compañía logra pasar de laboratorio a operación real, España habrá colocado una pieza visible en la infraestructura invisible de la inteligencia artificial. Si se queda en promesa, 125 millones comprarán ambición, no mercado.


Publicidad