Pablo Gil alerta: Unitree Robotics se desploma un 46% en bolsa una semana después de su debut

Pablo Gil analiza el estreno de Unitree Robotics en Shanghái: un 629% de subida en la apertura, una caída del 46% en una semana y la lección de que el precio de entrada lo es todo.

Cuando una acción se dispara un 629% en su estreno, la prudencia tiende a desaparecer. Una semana después, quien compró en aquel primer minuto de euforia acumula una pérdida cercana al 47%. El caso de Unitree Robotics, desmenuzado por el economista Pablo Gil en su canal Pablo Gil Trader, deja una lección incómoda: una gran tecnología y una buena inversión no siempre caminan juntas.

Un debut que multiplicó el valor por siete

El 19 de agosto Unitree Robotics empezó a cotizar en el mercado STAR de la Bolsa de Shanghái con el código 688836. La oferta pública se fijó en 150,80 yuanes por acción, lo que valoraba la compañía en unos 61.000 millones de yuanes, equivalentes a cerca de 9.000 millones de dólares. Según explica Pablo Gil, ya era una valoración exigente: aproximadamente 36 veces las ventas de 2025 y más de 200 veces sus beneficios.

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Pero lo que sucedió al abrir el mercado superó cualquier previsión. La acción no subió paulatinamente desde los 150 yuanes: el primer precio negociado fue de 1.100 yuanes, un 629% por encima de la colocación. Durante unos minutos la capitalización pasó de 61.000 a unos 445.000 millones de yuanes, unos 66.000 millones de dólares, sin que la empresa hubiera cambiado en nada. Al cierre de aquella primera jornada el título retrocedió hasta 845 yuanes, pero seguía marcando una subida del 460% sobre la OPV.

La misma acción, tres rentabilidades opuestas

El análisis de Pablo Gil distingue tres resultados completamente distintos para un mismo título. Quien recibió acciones al precio de la OPV, es decir a 150,80 yuanes, todavía gana alrededor del 288%: ha multiplicado su dinero por 3,9 en pocos días. Quien compró al cierre de la primera sesión a 845 yuanes acumula una pérdida de aproximadamente el 31%. Y quien entró arrastrado por la narrativa de que los robots eran la próxima gran revolución, pagando 1.100 yuanes en la apertura, ve hoy cómo su acción vale 585 yuanes, un 46,8% menos.

La diferencia, subraya el analista, no está en la empresa ni en el futuro de la robótica, sino en el precio que cada inversor pagó. Para ilustrarlo compara el caso con SpaceX: desde su primer precio negociado, la acción llegó a subir un 50% para después devolver todo el avance y moverse en torno a los 94 puntos tomando como base 100 aquel primer precio. Quien compró en la OPV a 135 dólares gana hoy cerca de un 5%, pero quien entró cerca de máximos pierde más de un 37%, con la misma compañía de por medio.

Identificar una gran empresa no es suficiente: hay que saber cuánto se está pagando por ella.

— Pablo Gil

Los cuatro ingredientes de la tormenta compradora

El vídeo señala cuatro razones para la subida inicial descomunal. La primera fue la escasez de acciones: Unitree colocó solamente el 10% de su capital y al empezar a cotizar apenas el 7,4% de los títulos estaba disponible sin bloqueo, mientras una cantidad enorme de dinero intentaba comprar una porción muy pequeña. La segunda fue la demanda minorista: el tramo para particulares quedó sobresuscrito más de 8.000 veces y cerca de 10 millones de inversores solicitaron acciones, aunque muy pocos entraron al precio de colocación. La tercera tiene que ver con el funcionamiento de las OPV en China, donde las autoridades influyen en los precios y la ausencia de límites diarios en las primeras sesiones permite movimientos desproporcionados. La cuarta, concluye Pablo Gil, es la narrativa: China considera la robótica humanoide una industria estratégica y Unitree es una de sus compañías más visibles, con inversores como Alibaba y una historia que mezcla inteligencia artificial, automatización y rivalidad tecnológica con Estados Unidos.

Una empresa real con fundamentos sólidos

Por debajo de la especulación, el canal recuerda que Unitree está lejos de ser un proyecto sin sustancia. Fundada en 2016, comenzó fabricando robots cuadrúpedos y luego entró en el mercado de los humanoides, donde sus máquinas se han hecho populares por correr, bailar o ejecutar movimientos de artes marciales. En 2025 entregó más de 5.500 robots humanoides, situándose entre los mayores fabricantes mundiales, y decenas de miles de robots cuadrúpedos. Sus ingresos pasaron de unos 393 millones de yuanes en 2024 a cerca de 1.700 millones en 2025, un crecimiento superior al 300%, y la compañia ya es rentable: obtuvo un beneficio neto de unos 278 millones de yuanes.

En el ecosistema chino, Unitree dispone de una cadena de suministro muy desarrollada en motores, sensores, baterías y electrónica, lo que le permite producir a costes más bajos que numerosos competidores occidentales y mejorar diseños con rapidez. La posible participación de Tencent añade otra pieza: el desafío ya no es solo fabricar un cuerpo que camine, sino dotarlo de un cerebro capaz de interpretar entornos, aprender tareas y trabajar horas sin supervisión. Esa combinación de robótica e inteligencia artificial es, según Pablo Gil, la clave de la tesis tecnológica.

El problema continúa siendo la valoración. Al precio de salida Unitree cotizaba a unas 36 veces sus ventas de 2025; en el máximo llegó a 262 veces ventas y más de 1.500 veces beneficios. Tras la caída hasta 585 yuanes todavía vale alrededor de 139 veces las ventas de 2025 y unas 850 veces el beneficio neto. Pablo Gil admite que usar resultados pasados para valorar una empresa que crece a esta velocidad tiene limitaciones, pero recuerda que el precio actual exige un crecimiento extraordinario, liderazgo sostenido y márgenes intactos durante muchos años. Y ya aparecen las primeras advertencias: el beneficio ajustado del primer trimestre de 2026 cayó un 53% interanual hasta 40 millones de yuanes, algo que la empresa atribuyó al mayor gasto en investigación y a la competencia creciente.

Riesgos, escenarios y acceso para el inversor español

El vídeo enumera cinco amenazas concretas. La primera es la comercialización: muchos humanoides se usan todavía en laboratorios, universidades o exhibiciones, y las métricas decisivas serán las horas de trabajo sin supervisión, el coste por hora, el mantenimiento y el plazo de retorno de la inversión, no los vídeos virales. La segunda es la competencia: Tesla, Figure, Boston Dynamics y decenas de fabricantes chinos trabajan en el mismo problema, y una guerra de precios podría reducir los beneficios aunque aumenten las ventas. La tercera es geopolítica: más del 40% de los ingresos de 2025 provino del exterior y Estados Unidos representó cerca del 13%, por lo que las restricciones estadounidenses podrían limitar un mercado clave. La cuarta, apunta Pablo Gil, es que el valor económico termine concentrándose en el software: quizá el gran ganador no sea quien fabrica el cuerpo del robot, sino quien controle los modelos de inteligencia, los datos y la plataforma. La quinta es la propia estructura bursátil, con pocas acciones negociables, movimientos diarios enormes y una masa de inversores minoristas capaz de mantener el precio alejado de su valor fundamental.

Para un inversor europeo, la acción no es accesible de forma ordinaria desde la mayoría de los brókeres. Unitree cotiza como acción A en el mercado STAR de Shanghái y, aunque el Stock Connect permite acceder a determinadas compañías chinas desde Hong Kong, muchos intermediarios europeos no lo ofrecen. Pablo Gil aconseja desconfiar de plataformas no reguladas que prometen replicar la acción mediante contratos sintéticos, porque además del riesgo de Unitree se asumiría el riesgo de contraparte. La opción más prudente sería esperar a que la compañía se incorpore a índices o fondos especializados, o buscar exposición indirecta a través de fabricantes de componentes, sensores, motores y semiconductores, comprobando siempre la cartera real del fondo y no solo su nombre.

El canal plantea tres futuros posibles. El primero es el gran éxito industrial: los robots entran masivamente en fábricas, almacenes y servicios, los ingresos se multiplican y la caída actual queda como un simple episodio. El segundo es una tecnología exótica con una acción mediocre: Unitree vende muchos más robots, pero la competencia reduce tanto los precios y márgenes que el crecimiento no justifica la valoración pagada. El tercero es una burbuja más profunda, con aplicaciones comerciales que tardan en llegar y compras dependientes de subvenciones. En ese caso, advierte Pablo Gil, la empresa podría seguir fabricando buenos robots mientras su acción cae otro 50% sin ninguna contradicción. De hecho, aunque ya haya perdido un 47% desde el máximo, para regresar al precio de la OPV tendría que caer aproximadamente un 74% adicional desde los 585 yuanes actuales.

Lo que invalidaría la lectura prudente, según el analista, serían contratos industriales de gran escala, entregas sostenidas, ingresos recurrentes por software, robots operando horas sin supervisión y márgenes elevados a pesar de la competencia. Lo que confirmaría la burbuja sería exactamente lo contrario: caídas de beneficios, reducción de márgenes, ventas concentradas en universidades y demostraciones, restricciones internacionales y una cotización apoyada sobre todo en la especulación minorista.

Para Pablo Gil, Unitree puede ser una de las compañías más interesantes de la próxima década: tiene productos reales, liderazgo, crecimiento, beneficios y una posición privilegiada en la estrategia tecnológica china. Pero precisamente por eso su historia enseña algo valioso. Quien entró en la OPV todavía gana un 288%; quien compró en la apertura pierde casi un 47%. Los dos poseen exactamente la misma empresa; lo único que cambia es el precio que pagaron. La conclusión del analista es clara: no hay que confundir la urgencia por participar en una gran tendencia con la obligación de comprarla a cualquier precio. A veces, la mejor decisión es reconocer una empresa extraordinaria y saber esperar a que el mercado ofrezca una valoración menos extraordinaria.

Los robots humanoides pueden cambiar el mundo y Unitree podría ser uno de los grandes ganadores, pero ninguna de esas dos afirmaciones dice cuánto conviene pagar hoy por sus acciones. Después de caer casi un 47% desde su debut, ¿crees que ya ofrece una oportunidad o sigue descontando un futuro demasiado perfecto?


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