Chevron, Eni y GE Vernova firman en Caracas el acuerdo petrolero Venezuela valorado en decenas de miles de millones

La Casa Blanca lo presenta como un giro para asegurar el suministro y excluir a China y Rusia. La oposición venezolana teme que el acuerdo aleje una transición democrática.

Las compañías Chevron, Eni y GE Vernova han firmado esta mañana en Caracas el acuerdo petrolero Venezuela valorado en decenas de miles de millones de dólares. Lo que me ha llamado la atención no es únicamente la dimensión económica, sino el papel explícito de Washington: el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, ha viajado a la capital venezolana para participar en la ceremonia celebrada en el palacio de Miraflores.

El anuncio llega cuatro días después de que el presidente Donald Trump calificara la operación como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”. Hasta ahora no se han publicado los desgloses individuales por compañía. Sí se confirma que Chevron, Eni y GE Vernova ampliarán su actividad en el sector energético venezolano con respaldo directo del Gobierno estadounidense.

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Los términos del acuerdo y sus protagonistas

Wright aterrizó anoche en Caracas y esta mañana ha rechazado las acusaciones de que Estados Unidos pretenda apropiarse de los recursos venezolanos. Ante una pregunta directa sobre si se trataba de una maniobra para “tomar” petróleo, su respuesta fue tajante.

“En absoluto. Creo que estamos viendo una transformación absolutamente histórica de Venezuela y de sus relaciones con Estados Unidos.” — Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, 2 de septiembre de 2026

La Casa Blanca sostiene que el pacto permitirá a Estados Unidos controlar 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano y consolidar su energy dominance durante el próximo siglo. El objetivo declarado es excluir a China y Rusia de los campos con las mayores reservas probadas del planeta.

Tres elementos resumen la escala del acuerdo:

  • 65.000 millones de barriles de crudo bajo control estadounidense, según la versión de Trump.
  • Más de 209.000 millones de dólares en ingresos potenciales citados por la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
  • Una ceremonia en Miraflores que consolida el giro de las relaciones entre Washington y el chavismo.

Delcy Rodríguez, instalada como presidenta interina el pasado 5 de enero tras la captura de Nicolás Maduro, defendió el acuerdo en un mensaje televisado. “Lo que hacemos hoy representa el futuro y la esperanza del pueblo de Venezuela”, afirmó.

Geopolítica, críticas y riesgos del acercamiento

En mi lectura, la firma de esta mañana confirma una estrategia de Washington que sustituye el conflicto por comercio, pero no elimina las dudas sobre la legitimidad del proceso. El consejo editorial de The Wall Street Journal ha comparado la escena con la reunión de empresarios estadounidenses y un hombre fuerte cubano en “El Padrino II”. El economista Francisco Rodríguez ha ido más lejos al hablar de “diplomacia a punta de pistola”.

El riesgo principal que no resuelven los datos es institucional. La oposición venezolana teme que la Casa Blanca no impulse elecciones presidenciales ni una transición democrática si el pacto resulta rentable. La administración Trump, por ahora, prioriza la seguridad energética y la expulsión de Pekín y Moscú de su patio trasero.

Me parece relevante recordar que el contexto del acuerdo llega tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses el pasado 3 de enero. Esa intervención condiciona la percepción internacional del pacto: lo que para Washington es una oportunidad comercial, para sus críticos es una imposición sin representación democrática.

🌍 El impacto en España y Europa

El acuerdo puede influir en el mercado energético europeo y, por extensión, en el Euríbor. Un aumento previsible de la oferta de crudo venezolano tendería a contener los precios internacionales del petróleo y la presión inflacionista importada por la eurozona.

  • Euríbor e hipotecas: unos futuros del crudo más estables moderan las expectativas de inflación y reducen la probabilidad de nuevos repuntes del índice hipotecario.
  • Inflación europea: una energía más barata alivia el poder adquisitivo y da margen al BCE para no endurecer más la política monetaria.
  • Tejido empresarial español: la mayor competencia energética puede beneficiar a la industria exportadora, aunque la seguridad jurídica en Venezuela sigue siendo una incógnita.
  • BCE: el canal de energía es clave para sus proyecciones; si el pacto se traduce en más extracción, el impacto desinflacionista sería relevante.

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