La IA sube los precios de la electrónica: smartphones, portátiles y consolas cuestan un 25% más, según la Fed

Los grandes fabricantes de chips priorizan la memoria de alto ancho de banda para servidores de IA y hunden la oferta de componentes para consumo. Samsung, SK Hynix y Micron controlan el 95% de la producción mundial de placas de memoria.

La demanda de chips para inteligencia artificial ya está subiendo los precios de la electrónica de consumo. Un análisis de la Reserva Federal cifra el encarecimiento medio en el 25% para smartphones, portátiles y consolas, según recoge RTVE.

El efecto agujero negro de la IA en la cadena de suministro

El fenómeno responde a una dinámica sencilla de explicar pero difícil de revertir. La insaciable demanda de hardware para IA por parte de Microsoft, Google y Meta está empujando a fabricantes como Asus, Gigabyte y MSI a abandonar chips y placas base para el mercado doméstico. No falta silicio, se desplaza de manos. Eduard Rosicart, profesor de OBS Business School, lo resume con un dato incómodo: los centros de datos de inteligencia artificial compran en 2026 alrededor del 70% de todas las placas de memoria del mundo, frente al 20%-30% que absorbían en 2022. Poseen, dice, una capacidad de pago prácticamente ilimitada.

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¿Y dónde acaba esa memoria? Los centros de IA convierten la oblea de silicio en almacenamiento de alto ancho de banda para servidores, mucho más rentable para los fabricantes. Samsung, SK Hynix y Micron, que controlan el 95% de la producción mundial de placas de memoria, han priorizado la memoria HBM sobre la DRAM y la NAND que necesitan los ordenadores y los smartphones. El resultado es que un módulo de memoria estándar ha duplicado o triplicado su precio de coste en cuestión de meses.

Las marcas de consumo están trasladando ese golpe al cliente final. Apple, Dell, Lenovo y HP reconocen que suben precios entre un 10% y un 20% solo para cubrir los costes de componentes. La consecuencia inmediata es la desaparición de los modelos económicos en teléfonos y portátiles. La informática personal se convierte, poco a poco, en un bien de lujo.

Subidas de precio: de los portátiles a las consolas

El golpe en las videoconsolas es todavía más visible. Microsoft ha subido sus Xbox alrededor de 200 euros y justifica el movimiento porque se venden por debajo del coste de fabricación. Sony ha aplicado un reajuste global en toda su línea de hardware. Nintendo, la última en ceder, ha encarecido la Switch 2 en 30 euros este mes de septiembre, hasta fijar su precio base europeo en 499,99 euros.

Luis Garvía, director del máster en Riesgos Financieros de Comillas-ICADE, cree que la mayor parte de los consumidores no está dispuesto a renunciar a la tecnología. La define como un bien de primera necesidad, con una demanda tan inelástica como la de las uvas en Nochevieja: da igual el precio, se compra igual.

La tecnología fue durante medio siglo el ancla deflacionista de la economía global. La IA la ha soltado.

El ancla deflacionista de la tecnología se ha soltado

Durante más de cincuenta años, la electrónica fue la gran fuerza deflacionaria de la economía occidental. Mientras la vivienda, la energía o la sanidad subían, cada generación de ordenadores y móviles ofrecía más potencia por menos dinero. Ese milagro se ha terminado. Rosicart habla de un ancla deflacionista que se ha soltado, y Garvía coincide: la tecnología era proporcionalmente más barata hasta que la IA cambió la ecuación.

La subida de precios en tecnología llega en un momento en el que la inflación general sigue dejando cicatrices en las economías europeas. Los bancos centrales no pueden relajarse si un sector tan deflacionario como la electrónica cambia de signo. El encarecimiento de la cesta tecnológica se suma al de los alimentos y la energía, en un contexto de tipos de interés reales aún restrictivos.

¿Volverán los precios a la normalidad? Los analistas de IDC prevén que el desequilibrio entre oferta y demanda dure al menos dos años. Las fundiciones de silicio estiman que la nueva capacidad de fabricación no estará completamente operativa hasta 2028. A partir de ahí, el escenario más probable es la estabilización, no la bajada. Rosicart es aún más directo: los precios no van a bajar y no descarta que sigan subiendo, porque las marcas fabricarán productos más caros justificando el alza con mejores prestaciones.

El precedente más cercano es la crisis de semiconductores de 2021, pero hay una diferencia esencial: entonces el shock respondía a parones logísticos y plantas cerradas. Ahora es estructural. La demanda de IA no es cíclica, es un cambio de modelo productivo. Por eso los analistas evitan poner una fecha segura de normalización.

La era del portátil barato se acabó. El efecto agujero negro de la IA va a continuar, porque la demanda de tecnología por parte del ciudadano de a pie tampoco se detiene. O gastamos más, o estiramos la vida útil de los dispositivos, o el mercado de segunda mano se convierte en la única alternativa para muchas rentas. El riesgo de fondo es menos técnico que social: una brecha digital que reserve el hardware de última generación solo a los hogares con más ingresos.


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