El diésel más barato que la gasolina: los gasolineros aseguran que ya aplican el nuevo IHE

La rebaja fiscal del gasóleo profesional entra en vigor el 1 de septiembre y reordena la comparación de precios en el surtidor. Transportistas y estaciones de servicio discrepan sobre la velocidad a la que el descuento llega al consumidor.

El diésel ha vuelto a situarse por debajo de la gasolina en buena parte de las estaciones de servicio españolas tras la entrada en vigor, el 1 de septiembre, de los nuevos tipos del Impuesto sobre Hidrocarburos (IHE). La rebaja fiscal aprobada para el gasóleo profesional altera la fotografía del surtidor y desata al mismo tiempo un choque entre gasolineros y transportistas.

Los nuevos tipos del IHE entran en los surtidores

Según recoge Mundo Petróleo, las gasolineras defienden que ya aplican los nuevos tipos del IHE para los combustibles y que el ajuste se refleja de forma progresiva en los precios de venta al público. No se trata de una bajada instantánea en todos los establecimientos: depende del combustible almacenado, del ritmo de rotación y del margen de cada operador.

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Los nuevos tipos figuran en el Boletín Oficial del Estado y afectan especialmente al gasóleo de uso profesional. La medida busca reducir la factura fiscal del transporte por carretera, pero su traslado al surtidor no es automático ni idéntico en todas las provincias.

Gasolineras y transportistas: la disputa por la rebaja

El Economista refleja la posición de las estaciones de servicio con una queja directa: es imposible aplicar la rebaja fiscal del diésel de golpe. La patronal del sector señala que el gasóleo comprado antes del 1 de septiembre tributa con el tipo anterior, por lo que el descuento no puede extenderse de inmediato a todo el inventario sin incurrir en pérdidas.

El Periódico apunta que el diésel vuelve a ser más barato que la gasolina por primera vez desde el inicio de la guerra en Ucrania. Es un cambio relevante en el reparto de precios: en los últimos años el gasóleo ha mantenido una prima sobre la gasolina por la presión de los mercados internacionales y los costes logísticos.

A ese contexto se suma la información de Faro de Vigo sobre la revolución en las gasolineras de Vigo y los datos de El Confidencial sobre los descuentos activos desde el 1 de septiembre. En Madrid y otros grandes núcleos urbanos, los portales de precios ya recogen diferencias de varios céntimos por litro entre operadores, algo habitual en un mercado muy atomizado.

La rebaja fiscal se ha convertido en un pulso entre la urgencia de los transportistas y la realidad operativa de las estaciones de servicio.

Qué esperar del precio del diésel en septiembre

La rebaja fiscal no garantiza precios más bajos en todos los surtidores, pero sí altera la comparación entre diésel y gasolina. El impuesto reducido sobre el gasóleo reduce la base de coste del combustible que utilizan camiones, furgonetas y parte del transporte profesional, lo que puede contener los precios de la logística a corto plazo.

El efecto para el consumidor final es menos directo de lo que sugieren algunos titulares. Si el petróleo sube en los mercados internacionales, parte del ahorro fiscal puede diluirse en el margen de refino o en los costes de distribución. En ese caso, el diésel podría mantenerse por debajo de la gasolina, pero no por una mejora generalizada del precio.

Conviene observar los datos de las próximas semanas, en especial la evolución del precio medio nacional que publica el Ministerio para la Transición Ecológica. Si la diferencia entre diésel y gasolina se consolida entre 4 y 7 céntimos por litro, la fotografía será coherente con la reforma fiscal; si vuelve a estrecharse antes de final de mes, habrá que preguntarse qué parte del ajuste se ha quedado en la cadena de distribución.

La experiencia de reformas fiscales anteriores muestra que el descuento tarda entre dos y cuatro semanas en normalizarse en el precio medio nacional. Las diferencias por comunidad autónoma y por tamaño de estación seguirán siendo amplias; no todos los operadores compran el combustible al mismo coste ni pueden absorber la transición fiscal con la misma facilidad.

También hay un componente competitivo. Las estaciones independientes y las grandes cadenas no ajustan precios a la misma velocidad. Quien tenga depósitos más pequeños y mayor rotación podrá trasladar antes la rebaja; quien opere en zonas rurales con menor demanda tardará más en vender el gasóleo antiguo.


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