La startup española de móviles adaptados para mayores supera las 5.000 ventas con clientes de 82 años de media

La empresa nacida en Zaragoza ha conseguido que más de 20.000 familiares gestionen el terminal desde una aplicación de control. La lección para founders está en cómo el diseño centrado en el usuario sénior validó un nicho que las telecos ignoraban.

Millones de mayores quedan fuera del smartphone, y una startup española convirtió esa brecha en un negocio: Maximiliana supera las 5.000 ventas y una edad media de 82 años.

La compañía nació en Zaragoza en 2020, cuando Jorge Terreu, entonces estudiante de ingeniería informática de Erasmus en Francia, creó un teléfono adaptado para hablar con su abuela, Maximiliana, de 88 años. Aquella necesidad familiar se convirtió en un proyecto que hoy usan más de 5.000 mayores y 20.000 familiares.

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Los datos de uso dibujan un mercado real. El 60% de los usuarios procedía de un móvil sencillo con teclado y sin internet; el 25% tenía un smartphone demasiado complicado, y casi el 15% no había tenido nunca un teléfono. La mayoría de los usuarios no sabe navegar por menús ni gestionar aplicaciones.

La clave del producto es una aplicación de control para los familiares. Desde ella se configura el terminal, se actualizan los contactos con fotos y se comprueba en tiempo real la ubicación GPS o la batería. El usuario no tiene que tocar ninguna configuración.

Las llamadas con Maximiliana se activan tocando dos veces la foto del contacto; las videollamadas se descuelgan solas. Así, contestar, llamar o hacer una videollamada no depende de saber desenvolverse por menús.

El mejor product-market fit no obliga al usuario a aprender: desactiva el error antes de que ocurra.

El móvil que se controla desde la app: funcionalidad sin fricción

La startup no vende solo hardware: vende autonomía. En los últimos siete días, los usuarios realizaron más de 150.000 llamadas y videollamadas y acumularon 6.518 horas de conversación, el equivalente a más de nueve meses seguidos. El equipo lo interpreta como una señal de funcionalidad.

La mayoría de las llamadas son entrantes, un dato que puede parecer menor y, sin embargo, es la mejor métrica de retención: el diseño funciona cuando la familia puede entrar en contacto sin que el mayor sufra el proceso. La app convierte la distancia en una llamada de dos toques.

Junto al terminal, Maximiliana ha lanzado dos aplicaciones complementarias: Cámara Carmina y Galería Gloria. Hacer fotos o ver vídeos se simplifica al máximo. Ambas están disponibles en Google Play y App Store, de modo que cualquier persona puede usarlas sin contratar el servicio.

Los nombres no son un capricho. Igual que Maximiliana es el nombre de la abuela del fundador, Carmina y Gloria mantienen la lógica de homenajear a la generación de los mayores. La marca entiende a quién sirve.

La distribución de estos 5.000 usuarios ofrece una lectura de mercado nada obvia: el 60% ya tenía un móvil sencillo y el 25% había probado un smartphone. Es decir, no faltaba acceso; faltaba un diseño que no castigara al usuario.

Desde el punto de vista del founder, hay una lección operativa. Maximiliana no intentó educar al cliente ni reemplazar de golpe todos sus hábitos. Partió de una restricción real, el rechazo a los menús, y construyó una solución que elimina la decisión en lugar de añadir tutoriales.

Lo que Maximiliana enseña a la silver economy y a los founders

El caso aterriza en un sector, la silver economy, que mueve miles de millones en Europa. Muchas iniciativas intentan digitalizar a los mayores mediante formaciones interminables. Maximiliana eligió el camino inverso: si la interfaz falla, se rediseña la interfaz, no se culpabiliza al usuario.

Esa decisión es pura lógica de startup. Antes de escalar, validó el problema en una usuaria real, su abuela. Después iteró con una base pequeña de familias. No es diseño compasivo: es product-market fit en un segmento desatendido por la gran teleco.

Con todo, los retos no desaparecen. Escalar en la silver economy exige canales de venta físicos, confianza de la familia y soporte telefónico real. El boca a boca funciona, pero el coste de adquisición puede subir cuando el nicho se vuelve atractivo para competidores con más presupuesto.

📦 Caso de estudio: Maximiliana

  • El reto: Abuelos sin smartphone y familias que no podían contactar con calidad.
  • La jugada: Diseñar un terminal controlable desde una app familiar y simplificar cada acción.
  • El resultado: Más de 5.000 móviles activos y 150.000 llamadas en la última semana.
  • La lección: Validar el nicho desde el dolor real del usuario y construir funcionalidad que elimina fricción.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Valida desde un usuario real: Antes de escribir código, encuentra a una persona con el problema y prueba una solución barata.
  • Rediseña la fricción: Si el usuario no completa la acción, cambia la interfaz, no al cliente.
  • Mide la retención con uso real: Las 150.000 llamadas semanales valen más que cualquier encuesta de satisfacción.
  • Piensa en canales físicos: En la silver economy, la confianza de la familia se gana también fuera de internet.

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