El Range Rover Electric ya tiene precio en España: 600 km de autonomía y pedidos abiertos

El primer eléctrico de Jaguar Land Rover combina 550 CV, batería de 118,5 kWh y arquitectura de 800 voltios con una recarga del 10 al 80% en 22 minutos. Las versiones de batalla corta y larga ya se pueden configurar en España desde 163.250 euros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Range Rover ha abierto los pedidos del Range Rover Electric en España desde 163.250 euros.
  • ¿Quién está detrás? La marca británica del grupo Jaguar Land Rover, propiedad del conglomerado indio Tata Motors.
  • ¿Qué impacto tiene? Llega al segmento de los SUV eléctricos de lujo con 600 km de autonomía y carga del 10 al 80% en 22 minutos.

Range Rover ha abierto los pedidos del Range Rover Electric en España: 163.250 euros y 600 kilómetros de autonomía.

Un SUV eléctrico de 550 CV y 118,5 kWh de batería

La versión de acceso se apoya en dos motores eléctricos de 260 kW que entregan una potencia combinada de 550 CV y un par motor de 850 Nm. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y firma una recuperación de 80 a 120 km/h en 2,7 segundos. La energía sale de una batería de iones de litio de 118,5 kWh.

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El SUV estará disponible con dos carrocerías: una de batalla corta de 5,05 metros y otra de batalla larga de 5,25 metros. Las especificaciones SE, HSE, Autobiography y SV se complementan con una edición de lanzamiento First Edition con acabados exclusivos.

El fabricante británico no detalla el precio de cada carrocería, pero sí confirma que las dos opciones están disponibles desde la apertura de pedidos. La edición First Edition añade acabados exclusivos que la marca no ha cifrado para España.

Según la marca, el nuevo Range Rover Electric es ‘más silencioso, más fácil de conducir, más receptivo y con más par motor’ que cualquier Range Rover hasta la fecha. La autonomía homologada WLTP es de 600 kilómetros, aunque Range Rover admite una autonomía real en carretera de 535 kilómetros.

El Range Rover Electric no busca conquistar el mercado de volumen: demuestra que el lujo todoterreno británico puede electrificarse sin renunciar a sus cifras de V8.

Carga de 800 voltios y capacidad todoterreno: los datos que definen la compra

La arquitectura de 800 voltios admite hasta 350 kW de potencia de carga. Eso permite pasar del 10% al 80% en 22 minutos o sumar 220 kilómetros de autonomía en apenas 10. La recarga es el argumento con el que Range Rover quiere neutralizar al SUV eléctrico alemán.

El sistema de gestión de tracción responde en 50 milisegundos, una capacidad que la marca compara con un motor de combustión equivalente y multiplica por cien. La conducción con un solo pedal, le permite subir pendientes de hasta 45 grados y vadear hasta 90 centímetros de agua. La suspensión neumática de doble cámara y un centro de gravedad más bajo redondean la puesta a punto.

La capacidad de vadeo y la respuesta de la tracción son argumentos pensados para clientes que usan el todoterreno de verdad. Range Rover quiere que el salto a la electricidad no se perciba como una renuncia a sus credenciales off-road.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto se mide primero en el bolsillo. 163.250 euros es una barrera de entrada que coloca al Range Rover Electric muy por encima del precio medio de un coche eléctrico en España. Lo relevante no es si se matriculará en grandes números, sino qué dice de la estrategia de Jaguar Land Rover. La compañía ha llevado la electrificación antes a su buque insignia que a los modelos de volumen. Márgenes altos antes que escala.

La zona cero es Solihull, la planta británica cercana a Birmingham desde la que saldrán las primeras unidades hacia el mercado español. Allí competirá con SUV eléctricos alemanes que ya superan los 100.000 euros. No es un mercado de masas, pero sí de imagen y de rentabilidad. Esa es la batalla.

El dato que resume la noticia son los 600 kilómetros WLTP de autonomía, una cifra que sigue sin ser habitual en vehículos de más de dos toneladas. La autonomía real declarada, 535 kilómetros, es la que quizás habría que situar en el titular. La carga a 350 kW aporta el matiz práctico: 22 minutos para volver a la carretera.

Como precedente, el lanzamiento recuerda al del Porsche Taycan cuando estrenó su arquitectura de 800 voltios: no buscaba ventas masivas, sino demostrar que el carácter deportivo podía ser eléctrico. Range Rover hace ahora lo propio en el todoterreno. La contradicción es que una batería de 118,5 kWh requiere mucha materia prima y mucha recarga para ser sostenible, pero el lujo premium ha aprendido a vender la tranquilidad por encima del peso.

A cinco años, la apuesta de JLR por el buque insignia eléctrico define el camino para Defender, Discovery y el renacimiento de Jaguar como marca eléctrica. Si el Range Rover Electric funciona, el resto de la gama tendrá cobertura para dar el salto. Lo que toca mirar ahora es la llegada de las primeras unidades a los concesionarios españoles y la respuesta del servicio de configuración de Land Rover. Si la demanda acompaña a la producción de Solihull, JLR habrá encontrado un filón. Si no, el SUV eléctrico de lujo tendrá que esperar a que la infraestructura de recarga de alta potencia madure.


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