Los 5 cambios normativos y de seguridad de la DGT que más dinero o multas van a costar a los conductores este año

Ahora que casi todos los españoles hemos vuelto a la normalidad en septiembre, conviene recordar que 2026 ha venido con una batería de cambios normativos que afectan directamente al bolsillo de quien se pone al volante. Desde la sustitución definitiva de los triángulos de emergencia por las balizas V-16 conectadas hasta la nueva regulación de los patinetes eléctricos, la DGT ha puesto en marcha medidas que endurecen sanciones y amplían las obligaciones de los conductores.

Esta lista recoge los cinco cambios que más dinero o puntos pueden costar este año, pero con un criterio de verificación estricto: solo se incluye lo que está confirmado o en trámite avanzado, evitando dar por cierto lo que no consta en ninguna orden oficial. Así, al margen cero que se atribuye a los radares no se le ha encontrado respaldo normativo, mientras que la rebaja de la tasa de alcoholemia a 0,2 mg/l figura como propuesta aún no aprobada. El resto de medidas, como la multa por sujetar el móvil o la obligación de llevar la baliza V-16, sí están en vigor o tienen fecha de aplicación inminente.

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Multa de 500 euros y 6 puntos por usar el móvil: el doble de la sanción anterior

Que sujetar el móvil siga siendo en 2026 la conducta que más puntos arranca de un solo gesto explica que encabece cualquier cálculo de lo que cuesta despistarse al volante. La detracción se duplicó con la última reforma de la Ley de Tráfico, de 3 a 6 puntos, y basta sostener el terminal con la mano —sin escribir, sin hablar— para perder el equivalente a media licencia de un conductor novel, que parte de 8. La sanción no se limita a quien circula: también se aplica con el coche detenido en un semáforo, en un atasco o en doble fila, porque el reglamento considera que el vehículo sigue en conducción. Las distracciones están detrás de cerca del 30% de los siniestros mortales, y ese peso explica que la DGT haya reforzado la vigilancia este verano con cámaras de inteligencia artificial que detectan el gesto sin intervención de un agente.

La cuantía económica es la que convierte el gesto en una de las sanciones más caras del catálogo. Por sujetar el teléfono la multa base es de 200 euros, reducible a 100 con pronto pago, pero cuando el agente aprecia que ese uso implicó conducción negligente o temeraria la infracción pasa de grave a muy grave y el importe salta a 500 euros, más del doble; abonándola en los 20 días queda en 250. La recalificación se apoya en el artículo 18 del Reglamento General de Circulación, que exige libertad de movimientos y atención permanente, y no depende de la velocidad: la Guardia Civil la ha aplicado este verano a conductores que circulaban muy por debajo del límite, porque se castiga el riesgo creado, no el velocímetro. En supuestos extremos, con un accidente o peligro serio para terceros, puede incluso superar los 1.000 euros. Los 6 puntos, eso sí, no se recuperan pagando.


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