La necrópolis de Saqqara ha devuelto a la superficie una tumba intacta de 4.000 años oculta tras una puerta falsa. El hallazgo, anunciado por el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y recogido por Smithsonian Magazine, perteneció a un alto funcionario del Imperio Antiguo llamado Sekhentio-Ptah. Y no apareció vacía: trae ajuares, sarcófagos sellados y más de un centenar de ushabtis.
El descubrimiento se localiza en el Sector A, al oeste de Bubasteion, una zona de acantilados consagrada a la diosa gata Bastet. Es un punto estratégico de la necrópolis, donde las capillas excavadas en la roca conviven con pozos funerarios de distintas épocas. Por eso, cada hallazgo en ese sector sirve para explicar no solo una tumba concreta, sino la evolución completa del cementerio.
La capilla funeraria que asomó tras la puerta falsa
El equipo encontró los restos de una capilla funeraria y una puerta falsa conservada en su ubicación original. Junto a ella aparecieron una mesa de ofrendas y una losa de alabastro, además de una pila de purificación. Era un ajuar de culto, no un simple depósito: cada objeto tenía un papel en el ritual de ofrendas al difunto. Los jeroglíficos grabados en la piedra permitieron identificar al propietario.
Los títulos de Sekhentio-Ptah impresionan por la acumulación de poder: chambelán real, supervisor de todas las obras del rey, supervisor de los documentos reales, guardián de los secretos de los decretos reales, sacerdote de la diosa Maat y supervisor de los escribas. No era un noble decorativo. Era un hombre situado en el centro administrativo del Estado faraónico, con acceso a los documentos y a los secretos de la corte.
La puerta falsa no era una entrada funcional. En la arquitectura funeraria egipcia cumplía una función ritual: marcaba el punto por el que el espíritu del difunto podía cruzar al mundo de los vivos para recibir ofrendas. Encontrarla in situ, sin que los saqueadores la arrancaran, añade un valor arqueológico difícil de exagerar. Durante la primera temporada de excavaciones en el Sector A, ese fue el hallazgo que reorganizó todas las prioridades del equipo.
La puerta falsa no era una salida de emergencia simbólica: era el umbral por donde el difunto volvía a recibir ofrendas.
Un sistema de pozos con tres sarcófagos sellados

El hallazgo no se agota en la capilla. Los arqueólogos documentaron un sistema interconectado de pozos funerarios que comunicaba varios enterramientos humanos. En su interior aparecieron restos de cartonaje funerario pintado y más de cien ushabtis de loza. Cada ushabti debía responder por el difunto en el más allá, como un pequeño trabajador simbólico.
Entre los objetos destacan tres sarcófagos de piedra sellados e intactos, una estatua de madera con forma de halcón y una colección de vasijas de cerámica. Algunos pozos muestran huellas de saqueos antiguos, pero el núcleo principal conserva su disposición original. Eso permitirá estudiar cómo se organizaba el espacio funerario y cómo se distribuían los enterramientos a lo largo del tiempo.
La cifra de ushabtis, superior al centenar, no es un detalle decorativo: en la creencia egipcia, cada figura estaba destinada a trabajar en lugar del difunto en el reino de Osiris. La estatua de halcón, por su parte, remite al repertorio religioso vinculado a Horus y a la realeza. Ninguna de estas piezas apareció aislada, lo que refuerza la impresión de un contexto funerario coherente.
Por qué importa que todo siga en su sitio
El valor de la tumba no radica en el oro. Radica en la posición. Que el conjunto completo haya aparecido en su ubicación original ofrece una fotografía excepcional de la disposición de los elementos funerarios y de la relación entre la capilla, los pozos y los ajuares. No es habitual: muchas tumbas egipcias llegan a los investigadores desmontadas, saqueadas o recompuestas por intervenciones posteriores.
El director general del yacimiento, Amr El-Tibi, ha explicado que la investigación se centrará ahora en la documentación, el análisis y el estudio comparativo de los restos. La meta declarada es doble: comprender los ritos funerarios y los métodos de entierro del Periodo Tardío y rastrear las fases de reutilización del cementerio. Es una advertencia metodológica saludable: no basta con excavar, hay que leer el contexto.
Aquí aparece una de las limitaciones. Los datos proceden de comunicados oficiales y de una primera campaña en el Sector A. Aún no hay una publicación académica con revisión que detalle la cronología de cada pozo. La atribución a Sekhentio-Ptah se apoya en los jeroglíficos de la puerta falsa, pero la relación exacta entre la capilla del Imperio Antiguo y los enterramientos posteriores sigue abierta. En arqueología, la prisa es el peor enemigo.
Saqqara lleva siglos alimentando la arqueología con mastabas, pirámides y pozos sellados. Este descubrimiento confirma que la necrópolis aún no ha dicho su última palabra. La diferencia es que esta vez el relato no se reconstruye a partir de fragmentos dispersos, sino desde un contexto que permanece en pie. Las próximas campañas tendrán que confirmar si todas las piezas encajan en la cronología que sugieren los títulos.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Una capilla funeraria intacta de 4.000 años con puerta falsa, ajuares rituales y un sistema de pozos con tres sarcófagos sellados.
- Dónde: Necrópolis de Saqqara, Sector A, al oeste de Bubasteion, Egipto.
- Institución responsable: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.
- Cuándo: Durante la primera temporada de excavaciones en el Sector A; la antigüedad estimada del conjunto ronda los 4.000 años.
- Impacto a futuro: Aporta una instantánea de la disposición original de un conjunto funerario y puede aclarar los ritos del Periodo Tardío y la reutilización de la necrópolis.




