Broadcom ha lanzado un mensaje que resuena con fuerza en el sector: sus ingresos por chips de IA se duplicarán el próximo año y volverán a hacerlo el siguiente. La afirmación, recogida por Bloomberg Television en su programa The Pulse, coloca a la compañía californiana en una posición de desafío directo al dominio que Nvidia ejerce en el negocio de los semiconductores para inteligencia artificial. La noticia reavivó el debate sobre si el sector asiste a una redistribución del poder entre los grandes proveedores de silicio.
La presentadora Lizzy Burden abrió el análisis con una pregunta directa a sus invitados: ¿está Broadcom realmente retando a Nvidia? La respuesta, según el estratega senior Neil Campling, es más matizada de lo que parece.
Un cambio de clientes que redefine el negocio de Broadcom
Campling explicó que la parte más interesante de los resultados no fue la cifra en sí, sino el mapa de clientes que impulsará ese crecimiento. Broadcom ha trabajado principalmente con Google en el desarrollo de chips personalizados, una alternativa más barata al ecosistema de Nvidia. Sin embargo, en los próximos dos años el mapa de clientes dará un vuelco: Google, hoy su mayor cliente, pasará a ser el tercero. Meta se convertirá en el primero y OpenAI en el segundo.
Este movimiento, según Campling, refleja un cambio de dinámica relevante. La demanda de IA es inevitable y beneficia a todos, pero también existen ecosistemas alternativos que se buscan, en parte por problemas de suministro y en parte por los costes.
¿Rivalidad con Nvidia o una marea que levanta todos los barcos?
La cadena citó a Bloomberg Intelligence, cuyos analistas sostienen que no hay que ver a Broadcom y Nvidia como rivales. La IA es una marea que levanta todos los barcos. Campling matizó que ambas lecturas pueden ser ciertas: la demanda levanta al conjunto del sector, pero las alternativas ganan tracción por razones concretas de precio y disponibilidad.
El estratega también vinculó la reacción del mercado a un entorno de volúmenes bajos y a la espera de señales que llegarán con la temporada de conferencias de la próxima semana. Señaló mensajes mixtos desde Taiwán y una preocupación persistente por los precios de la memoria, que no muestran señales de freno.
Google, hoy el mayor cliente de Broadcom, pasará a ser el tercero en dos años: Meta se convertirá en el primero y OpenAI en el segundo.
— Neil Campling, estratega senior
El G20 acuerda una regulación ligera para la IA
El programa también abordó el frente regulatorio. La editora de tecnología Sho explicó que los líderes del G20, reunidos en Carolina del Norte, acordaron los conocidos como principios de Carolina, una propuesta estadounidense para un enfoque ligero sobre la inteligencia artificial. No son reglas obligatorias, aclaró, sino un acuerdo teórico cuyo desarrollo habrá que observar en la práctica.
La esencia de estos principios es no regular antes de que exista un problema, no crear organismos nuevos —un guiño crítico al modelo europeo— y facilitar el desarrollo tecnológico. Incluye fomentar la construcción de centros de datos y flexibilizar el régimen de derechos de autor, algo que en Estados Unidos permite entrenar modelos de IA con mayor facilidad que en Europa.
El dato más llamativo, apuntó Sho, es que China se ha sumado a los principios pese a contar ya con sus propias normas de IA en vigor. Habrá que ver qué ocurre en la práctica una vez que los países firmantes conviertan el acuerdo en acciones concretas.
Aranceles a los chips: la advertencia estadounidense a Asia
En el plano geopolítico, la administración estadounidense estudia una nueva ronda de aranceles sobre las importaciones de semiconductores para intentar devolver la fabricación al país. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, lo resumió con un mensaje claro: construye aquí y no pagarás aranceles.
La editora de tecnología de Bloomberg Television consideró que los fabricantes asiáticos serían los más afectados. Samsung, SK Hynix y TSMC tienen inversiones en Estados Unidos, pero la cuestión no es solo tener instalaciones, sino qué se fabrica exactamente en ellas: si el empaquetado de los chips o la tecnología central. Los aranceles golpearían precisamente a quienes mantienen gran parte de su producción en el extranjero.
Qué significa esto para el lector
El desarrollo de la IA ha convertido a los semiconductores en un recurso estratégico de primera magnitud. Nvidia ha sido hasta ahora el gran ganador de esta ola: sus GPU concentran la mayor parte del entrenamiento de modelos. Broadcom, por su parte, ha apostado por los chips personalizados para las grandes nubes, un segmento que crece al calor de los presupuestos millonarios de los hiperescaladores.
El anuncio de Broadcom llega en un momento en que la infraestructura de IA se ha convertido en el campo de batalla industrial más relevante del año. La dependencia de Nvidia ha sido total durante los últimos trimestres y, en mi lectura, la entrada de alternativas más baratas introduce una presión competitiva que podría traducirse en precios más razonables y en una diversificación del suministro.
El dato de que Google pase a ser el tercer cliente no es menor: significa que Broadcom deja de depender de un único socio y que la personalización de silicio se extiende más allá de los hiperescaladores tradicionales. OpenAI es un caso particular, una empresa que ha concentrado su entrenamiento en hardware de Nvidia y que ahora apuesta por diversificar. Ese movimiento, de confirmarse, sería una señal potente para todo el sector.
Para el inversor, el mensaje de Campling es claro: la demanda de IA no se está agotando, pero el mapa de ganadores empieza a complicarse. La regulación ligera acordada en el G20, si se materializa, favorecería la expansión del sector en Estados Unidos, aunque el riesgo arancelario sobre los fabricantes asiáticos mantiene la incertidumbre en la cadena de suministro.
La frase de Lutnick —invierte en Estados Unidos y te librarás del arancel— define el tono de la política industrial del momento: acceso al mayor mercado del mundo a cambio de producción local. Es una apuesta que podría reconfigurar el sector en los próximos años.
El programa cerró su análisis con una mirada a los mercados, donde los futuros se mantenían al alza tras el vaiven de la sesión, y con la vista puesta en la temporada de conferencias. La pregunta que queda en el aire es si Broadcom conseguirá en dos años lo que hoy parece un salto ambicioso: duplicar sus ingresos dos ejercicios seguidos en el negocio más competitivo del planeta.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.





