Nvidia arriesga el 40% de sus ingresos: Microsoft, Amazon y Alphabet fabrican chips propios. La directora financiera de la compañía, Colette Kress, cuantificó la dependencia en la conferencia de resultados del segundo trimestre fiscal 2027.
Claves de la operación
- Los tres mayores clientes concentran el 44% de la facturación. Bloomberg identifica a Microsoft, Amazon y Alphabet como la nómina que sostiene la mayor parte del negocio de Nvidia.
- El gasto de capital de los hiperescaladores roza los 200.000 millones. Las inversiones en infraestructura de IA alimentan hoy a Nvidia y mañana a los chips internos.
- Los chips propios reducen la brecha competitiva. Amazon y Alphabet obtienen ya una parte relevante de su capacidad de cómputo de silicio interno, y Microsoft aprieta con Maia 200.
Según las estimaciones de Bloomberg, los tres mayores clientes concentran unos 110.000 millones de dólares anualizados. La directora financiera, Colette Kress, elevó la cifra al 44% de la facturación del primer semestre del año fiscal. Nvidia no desveló los nombres en su comunicación oficial, pero la agencia atribuye el gasto a Microsoft, Amazon y Alphabet.
El desglose coloca a Microsoft como el principal comprador, con el 22% de los ingresos totales y cerca de 60.000 millones de dólares. Le siguen Amazon (38.200 millones) y Alphabet (13.200 millones). SuperMicro aporta el 9,5% y Meta el 4,1%, muy lejos de la terna que sostiene al fabricante de semiconductores.
La contrapartida empieza a moverse. Según los datos de Epoch AI recogidos por The Economist, Amazon obtiene casi la mitad de su capacidad de cómputo de chips propios y Alphabet, la mayor parte de su capacidad para IA. El movimiento no es menor: reduce la factura que pagan a Nvidia y, al mismo tiempo, convierte al proveedor en un competidor en el margen. Amazon afirma que sus chips generan ya 25.000 millones de dólares anualizados, con un crecimiento superior al 100% interanual.
La dependencia de tres clientes que ya son rivales
Jean-Paul van Oudheusden, analista de eToro, explica que la escala de AWS permite amortizar el coste de diseñar un chip avanzado entre un volumen enorme de cargas de trabajo. El modelo de Amazon camina hacia un esquema mixto: chips propios para tareas predecibles y las GPU de Nvidia para cargas de máximo rendimiento.
Microsoft protagoniza la transición más abrupta. Entre 2022 y 2025, prácticamente toda su capacidad de IA procedía de Nvidia. Ahora, con Maia 200, busca reducir esa dependencia: el chip ofrece un 30% más de rendimiento por dólar y ya opera en Microsoft Foundry, Microsoft 365 Copilot y los modelos de OpenAI, según la misma fuente.
La paradoja es incómoda: los clientes que sostienen a Nvidia están pagando al mismo tiempo por dejar de necesitarla.
El silicio propio comprime el margen de Nvidia
Los resultados del segundo trimestre fiscal 2027 muestran que el fabricante aún no sufre el impacto. La cifra de ventas de Nvidia, que supera los 96.200 millones de dólares, equivalen a un aumento interanual del 106%. El beneficio neto crece un 126% hasta los 53.900 millones, por encima del consenso.
La guía para el próximo ejercicio contempla un aumento de los ingresos del 70%, y el año fiscal 2028 supera las estimaciones con un crecimiento del 45%. La señal es doble: los pedidos actuales sostienen a Nvidia, pero el gasto futuro ya no tiene un destino único. El gasto de capital de los hiperescaladores roza los 200.000 millones de dólares, una cifra que, por ahora, sostiene a Nvidia pero que al mismo tiempo financia a sus competidores internos.
La paradoja de un monopolio financiado por sus rivales
Observamos una contradicción de fondo. Nvidia bate récords de facturación y beneficio, pero su dependencia de tres clientes que ya son competidores introduce un riesgo de concentración difícil de gestionar. El IBEX 35 no tiene fabricante alternativo de chips de IA, lo que deja al mercado español expuesto a la evolución de estos gigantes estadounidenses. Las inversiones en Aragón y Madrid no fabrican chips, pero consolidan la demanda que alimenta el negocio de Nvidia.
El antecedente más cercano es el de la industria de servidores y centros de datos, donde el poder de compra de los grandes operadores acabó comiendo márgenes a los fabricantes de equipo. El riesgo de concentración es la principal grieta de la tesis en Nvidia. Si Amazon, Microsoft y Alphabet logran trasladar cargas de trabajo a sus propios procesadores, la curva de ingresos del líder cambiará de pendiente.
Las próximas guías trimestrales serán el hito. No se trata de si Nvidia seguirá creciendo, sino de cuánto del gasto de capital de sus principales clientes se escapará hacia el silicio interno. La valoración por encima de los cinco billones de dólares deja poco margen para sorpresas.




