El almacenamiento de petróleo en Asia se acelera ante un conflicto prolongado en Ormuz: Brent cerca de 95 dólares

La región más expuesta al Estrecho de Ormuz reconstruye sus reservas estratégicas tras seis meses de disrupciones. El efecto en precios y fletes podría tardar en disiparse.

He estado repasando las cifras de reservas de crudo que se han publicado en las últimas semanas y hay un salto cualitativo en el almacenamiento de petróleo en Asia que conviene explicar con calma. Seis meses después del estallido de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, la región más dependiente del crudo del Golfo ya no improvisa restricciones de consumo: está construyendo la infraestructura física para mitigar el riesgo de Ormuz.

El Brent se mueve en el entorno de los 95 dólares por barril y el tráfico por el Estrecho de Ormuz sigue limitado por los ataques iraníes y el bloqueo naval estadounidense. Lo que hace unos meses eran medidas de emergencia —días alternos de circulación, topes de precios o teletrabajo obligatorio para funcionarios— empieza a sustituirse por decisiones de largo plazo.

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El desglose de reservas y plazos críticos

Las cifras muestran cuánto margen de seguridad tenían algunos países cuando estalló la crisis. La Agencia Internacional de la Energía recomienda un mínimo de 90 días de reservas; casi nadie en el Sudeste Asiático se acercaba a esa cifra.

  • Vietnam: solo cinco a siete días de reservas nacionales; los inventarios comerciales y otras fuentes extendían el suministro hasta 65 días más.
  • Tailandia: unas 61 jornadas entre sector público y privado, por encima del mínimo obligatorio de 25 días.
  • Filipinas: entre 50 y 60 días de suministros privados; un panel parlamentario aprobó en agosto una ley para crear una reserva pública de 60 días.
  • India: unas 74 jornadas de existencias, más del 90 % en manos de empresas públicas.

La respuesta de Tokio es quizá la más estructural. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció en abril la iniciativa POWERR Asia, dotada con 10.000 millones de dólares para ayudar al Sudeste Asiático a adquirir crudo y, a largo plazo, construir reservas estratégicas. Japón resiste mejor la crisis precisamente porque conserva una de las mayores reservas estratégicas del mundo.

Nueva Delhi también mueve ficha. La estatal Oil and Natural Gas Corporation anunció en julio una reserva de 1,75 millones de toneladas métricas (13 millones de barriles) en el sur del país, que se suma a la ampliación de existencias ya prevista de 6,5 millones de toneladas métricas.

«: la geopolítica del crudo en tierra propia

Lo que veo en estos movimientos no es solo una reacción defensiva. Hay una negociación regional de nuevo cuño con los productores del Golfo. Emiratos Árabes Unidos y su petrolera ADNOC ya guardan crudo en Singapur, India, Corea del Sur y Japón. Ahora Abu Dabi quiere elevar su capacidad de almacenamiento en India hasta 30 millones de barriles y Nueva Delhi estudia guardar parte de sus reservas estratégicas en Fujairah, un puerto emiratí situado más allá del cuello de botella de Ormuz.

Seúl sopesa ampliar sus reservas, hoy en torno a 146 millones de barriles, en entre 30 y 40 millones adicionales, por encima de la expansión inicial de 20 millones prevista. Pekín, por su parte, ha reforzado su plan quinquenal de petróleo y gas para 2026-2030 con más gasoductos, más almacenamiento de GNL y perforación en aguas profundas. El interés por la resiliencia encaja con los programas que monitoriza el Banco Asiático de Desarrollo.

La contradicción que dejan estos datos es evidente. La infraestructura tarda años en construirse y no elimina la demanda de crudo del Golfo; la reduce o la redistribuye. Tampoco queda resuelto quién pagará el coste fiscal de mantener reservas paradas durante décadas. El hito que seguiré es la decisión final de India sobre el almacenamiento en Fujairah y los anuncios de capacidad de ADNOC antes de que cierre 2026.

🌐 El efecto dominó en Occidente

Para la eurozona y, en concreto, para España, el Brent en 95 dólares tiene un recorrido directo por los carburantes y los costes logísticos.

  • En la apertura europea, las refinerías y las aerolíneas descuentan la prima de riesgo del crudo; el transporte marítimo y los fletes pueden contagiarse si la tensión persiste.
  • Para la inflación española, la traslación a gasolina y gasóleo es inmediata en la cadena de distribución; el IPC de carburantes presionará al alza.
  • Las empresas del IBEX con negocio de refino pueden defender márgenes, pero las químicas, navieras y aéreas ven cómo se encarece su base de costes.
  • Para el BCE, un Brent estancado cerca de 95 dólares retrasa el anclaje de la inflación en el 2 %; el Euríbor podría tardar más en relajarse.

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