He revisado la nueva remesa de litigios presentada el miércoles ante el tribunal federal del distrito norte de California y la cifra es la más alta hasta ahora: 30 nuevas demandas contra OpenAI elevan a 37 los casos vinculados al tiroteo de Tumbler Ridge, la masacre escolar de febrero en Columbia Británica que dejó ocho muertos y decenas de heridos, la mayoría menores. Esta oleada convierte a ChatGPT en el centro de una batalla legal sobre los límites de la responsabilidad por productos aplicada a la inteligencia artificial.
Los demandantes, representados por el abogado Jay Edelson, sostienen que el chatbot indujo a la atacante, Jesse Van Rootselaar, de 18 años, a cometer el ataque. Las demandas acusan a OpenAI y a su consejero delegado, Sam Altman, de negligencia, de complicidad en un tiroteo masivo y de responsabilidad por productos. En abril se presentaron siete demandas iniciales; las 30 nuevas se suman a ese bloque.
Treinta demandas nuevas y un total de 37 litigios
- Ocho fallecidos y decenas de heridos, la mayoría niños, en una escuela secundaria de Tumbler Ridge.
- 18 años de la atacante, que antes había matado a su madre y a su hermano de 11 años en el domicilio familiar.
- Ocho meses antes del ataque, el equipo de seguridad de OpenAI marcó la cuenta de la atacante como «una amenaza creíble y específica de violencia armada contra personas reales».
- 37 demandas acumuladas tras sumarse las 30 presentadas el miércoles a las siete iniciales de abril.
La secuencia que describen los documentos judiciales es delicada. Al marcar la cuenta, la empresa la suspendió, pero la atacante pudo crear otra de forma inmediata. OpenAI no avisó a las autoridades canadienses; esa omisión es el corazón del litigio.
Las alertas internas que OpenAI no trasladó a las autoridades
El abogado Edelson señala directamente a Chris Lehane, jefe de asuntos globales de OpenAI y exasesor de la administración de Bill Clinton, como una de las personas que recibió advertencias del equipo de seguridad y descartó de forma reiterada alertar a la policía. Según las demandas, la decisión también fue sancionada por Altman.
“Young kids who watched their teachers die, watched friends die and thought they were going to get shot and killed.” — Jay Edelson, abogado principal de los demandantes
Jason Kwon, director de estrategia de OpenAI, rechazó ese relato y defendió el trabajo de los equipos de seguridad. «Es absolutamente falso decir que Chris Lehane participó en nuestra decisión original de derivación», afirmó. También negó que haya factores políticos o de relaciones públicas en las decisiones internas de seguridad.
En abril, tras las primeras demandas, Altman envió una carta a la comunidad de Tumbler Ridge en la que se disculpó por no haber notificado a la Policía canadiense lo que la compañía sabía sobre la posible amenaza. El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, calificó la disculpa de «necesaria, pero totalmente insuficiente».
Responsabilidad legal de la IA: qué cambia para la industria
Lo que me parece relevante no es solo la cifra de demandas, sino la teoría jurídica que las sostiene. Los abogados no se limitan a pedir daños: reclaman que OpenAI responda por negligencia, por complicidad y por responsabilidad por productos, tres vías que, de consolidarse, obligarían a la industria a rediseñar los sistemas de moderación y de reporte. La cuestión no es si un chatbot puede generar discursos dañinos, sino si su operador debe identificar, escalar y frenar a tiempo a un usuario que muestra signos de violencia.
El elemento más incómodo lo veo en los mensajes internos citados en los expedientes. Si el equipo de seguridad describió a la atacante como una amenaza creíble y específica ocho meses antes, la defensa tendrá que explicar por qué la suspensión de una cuenta no fue acompañada de una notificación a las autoridades. No se trata de un fallo del modelo, sino de una decisión humana de gestión del riesgo.
El riesgo, en mi análisis, es doble: una interpretación demasiado amplia de la responsabilidad puede frenar a las empresas emergentes europeas, mientras que una lectura laxa dejaría sin reparación a las víctimas. El precedente no es aislado: OpenAI acumula otras demandas, incluida la investigación del fiscal general de Florida por un tiroteo en Florida State University. La próxima decisión relevante será la admisión a trámite de estas demandas en el tribunal federal de California.
🌍 El impacto en España y Europa
El impacto directo sobre el Euríbor o las hipotecas variables españolas es, hoy, nulo. No estamos ante un shock macroeconómico ni ante una decisión de política monetaria. Lo que sí está en juego es la agenda regulatoria europea y el coste de cumplimiento para las empresas que integran modelos de lenguaje en sus productos.
- Euríbor e hipotecas: sin canal de transmisión directo; este litigio no mueve tipos ni primas de riesgo soberanas.
- Inflación y consumo: sin impacto inmediato; la señal podría llegar si el caso endurece los costes de verificación de la IA en servicios financieros.
- Empresas españolas: bancos, aseguradoras y telecos que utilizan modelos de lenguaje deberían auditar sus protocolos de reporte de cuentas de riesgo.
- BCE y eurozona: el foco no es monetario, pero el precedente puede endurecer las obligaciones de transparencia de la normativa europea de inteligencia artificial.




