La sentencia de Evergrande reabre el riesgo sistémico del ladrillo chino y amenaza con contagiar a la banca europea

La condena a cadena perpetua del fundador de Evergrande cierra un capítulo judicial, pero deja intacto el agujero de confianza del sector inmobiliario chino. Los bancos europeos con exposición al crédito del gigante asiático vuelven a mirar de cerca sus balances.

He leído el fallo del tribunal de Shenzhen al menos dos veces para ordenar las cifras: cadena perpetua para Xu Jiayin y multas a Evergrande y a una filial por importe superior a 2.000 millones de dólares. La sentencia, dictada el jueves, no solo cierra la derivada penal del colapso del mayor promotor inmobiliario chino: reabre el debate sobre el riesgo sistémico del ladrillo y sobre quién asume las pérdidas.

El veredicto llega un año después de que la compañía fuera excluida de la Bolsa de Hong Kong en agosto de 2025. No obstante, la caída del grupo viene de más atrás. Evergrande llegó a ser el principal promotor de China bajo el liderazgo de Xu Jiayin, también conocido como Hui Ka Yan, y su historia condensa el giro de un sector que fue motor del crecimiento y hoy es el principal lastre.

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La caída de Evergrande, en cifras

Evergrande cotizó en Hong Kong en 2009 y alcanzó una capitalización máxima superior a 50.000 millones de dólares. El giro llegó en 2020, cuando Pekín endureció las reglas para limitar el endeudamiento excesivo y complicó los pagos del grupo. Los hitos del colapso son estos:

  • 2021: Evergrande incurre en un default que se convierte en emblema de la crisis inmobiliaria china.
  • 2024: un tribunal de Hong Kong emite la orden de liquidación del grupo.
  • Agosto de 2025: la compañía sale del parqué hongkonés.
  • Julio de 2026: los precios de la vivienda nueva caen a un ritmo más rápido que en junio, según datos oficiales.

Las cuentas más recientes muestran que la inversión en desarrollo inmobiliario retrocedió casi una quinta parte interanual hasta julio. Las ventas minoristas de ese mes cayeron respecto al año anterior. Ambos canales explican por qué la debilidad del ladrillo sigue filtrándose al consumo y al conjunto de la economía china.

La sentencia como mensaje de Pekín

Lo que me parece más relevante del fallo es lo que comunica a las empresas. No es solo una cuestión penal: es la confirmación de que Pekín no va a rescatar al sector inmobiliario. La lectura de la consultora Eurasia Group es directa.

«. Sin embargo, el PIB del segundo trimestre se situó por debajo de esa banda y la demanda interna sigue sin coger tracción. Pekín quiere un modelo menos dependiente de la obra pública y del ladrillo; el problema es que ese cambio de patrón se produce justo cuando los hogares contienen el gasto.

Lectura geopolítica: el ladrillo como transmisor de riesgo

Aquí es donde la historia de Evergrande deja de ser solo china. La exposición internacional de los acreedores del grupo convierte cada capítulo judicial en una prueba para la banca europea. La deuda impagada del promotor nunca tuvo un solo emisor: se distribuyó en tramos que acabaron en carteras globales, incluidos fondos y bancos con sede en la eurozona. La sentencia no extingue ese riesgo; lo reaviva.

La economista jefa para Asia-Pacífico de Natixis, Alicia García-Herrero, vincula el caso a un problema estructural: Evergrande ayudó a hacer el problema más estructural y mostró la debilidad del sistema. No es un matiz menor. La caída de la confianza del comprador, el estancamiento de los ingresos disponibles y el envejecimiento poblacional mantienen la demanda de vivienda deprimida. Mientras tanto, la inversión en ladrillo sigue cayendo.

Lo que no resuelven los datos es cuántas provisiones adicionales exigirán los supervisores europeos si los impagos de otros promotores como Country Garden, Vanke o Kaisa acaban judicializados. El próximo test llegará cuando Pekín publique los precios de vivienda nueva de agosto. Si la caída se acelera, la señal para el crédito será más dura.

🌐 El efecto dominó en Occidente

El primer impacto se notará en la apertura de los mercados europeos. Los valores bancarios con exposición a Asia pueden sufrir cierta presión, aunque el riesgo directo en España es limitado. Lo que sí puede filtrarse es el canal de inflación y de crédito: una China con exceso de capacidad seguirá exportando deflación industrial a la eurozona, lo que refuerza el argumento para que el BCE mantenga los recortes de tipos.

En concreto:

  • Los bancos europeos con cartera de deuda inmobiliaria china y los fondos que asumieron tramos de Evergrande deben revisar provisiones.
  • La debilidad del consumo chino reduce la demanda de bienes europeos y presiona a la baja los precios de importación en España.
  • El Euríbor podría recibir una presión bajista adicional si el BCE acelera la flexibilización monetaria.
  • Los fabricantes europeos de automóviles ven menos demanda de gama alta en China y más competencia de coches eléctricos baratos.

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