ACS ha vuelto a liderar el ranking mundial de constructoras por ingresos internacionales, con 52.861 millones de dólares facturados en el exterior, y escala al séptimo puesto global por volumen de negocio, según el último informe de ENR que recoge Expansión. La empresa presidida por Florentino Pérez coloca a España en lo más alto del podio de contratistas globales, por delante de las francesas Vinci y Bouygues.
El dato tiene una lectura estratégica inmediata: ACS es ya, sobre todo, una multinacional estadounidense. La filial Turner, el mayor contratista de Estados Unidos, explica la mayor parte del crecimiento y de la cartera. La compañía factura fuera de España el 92% de su negocio anual, de modo que el mercado doméstico apenas representa el 8% de los ingresos.
La cartera total del grupo ascendía a 105.856 millones de euros al cierre de junio, un 18,5% más que un año antes. Estados Unidos y Canadá concentran el 58% de esos pedidos; Australia aporta otro 17%. El resto de Europa representa un 7%, otros países un 6% y Alemania un 5%. Esa estructura explica por qué los movimientos del mercado estadounidense condicionan al grupo mucho más que cualquier decisión local de política urbanística.
Las claves de Turner y la apuesta estadounidense
Dentro de ACS, Turner es el motor. La filial estadounidense tenía en junio una cartera de más de 46.000 millones de euros, casi la mitad de todo el grupo, con un avance interanual del 39%. Los gestores de la compañía esperan cerrar 2026 con un beneficio operativo de 1.400 millones de euros, un 40% más que en 2025.
Juan Santamaría, consejero delegado de ACS, ha vuelto a abrir la puerta a una posible cotización de Turner en la Bolsa de Nueva York. ‘La cotización en EEUU siempre es una opción. No hemos tomado ninguna decisión y continuaremos analizando la situación mientras seguimos ampliando nuestra presencia en el país, que se mantiene y continúa creciendo con fuerza’, ha señalado.
El 28% de la contratación de 2025 correspondió a infraestructura digital: 17.600 millones de euros, con un crecimiento del 130%. ACS se ha posicionado como uno de los grandes contratistas de centros de datos en Estados Unidos, aprovechando la expansión de la inteligencia artificial y la computación en la nube. A nivel global, PwC estima una cartera de oportunidades de unos 140 billones de euros hasta 2050, con la energía y la movilidad como motores del negocio unidos al avance del mercado digital.
La dependencia de ACS respecto al mercado estadounidense es también su mayor fortaleza: sin Turner, el grupo perdería la mitad de su cartera y su colchón de crecimiento.
La armada española y el pulso con las gigantes chinas
En el top 10 mundial por facturación, siete posiciones corresponden a constructoras estatales chinas, aunque su cuota se resiente por el frenazo inmobiliario doméstico. Vinci ocupa el quinto puesto; ACS asciende del noveno al séptimo y supera al otro gigante francés, Bouygues, que cae al noveno. Ferrovial, por su parte, sube dos escalones y se sitúa décima, con casi 11.000 millones de dólares facturados en el exterior el último año.
Acciona aparece en el puesto decimosexto, con 7.773 millones de dólares de ingresos internacionales. Técnicas Reunidas salta al vigésimo (5.972 millones), FCC se queda en el 22, Sacyr en el 37 y OHLA en el 43. Entre los 250 mayores contratistas del mundo también figuran Sener (134), Sanjose (147) y Aldesa (153).
El ránking de ENR confirma una tendencia que venimos señalando en MERCA2.ES: la exposición internacional no es un complemento para las constructoras españolas, sino la base de su negocio. La diferencia con las promotoras residenciales es evidente. Mientras Aedas, Metrovacesa o Neinor dependen del comprador local, las grandes contratistas cotizan en dólares y en contratos públicos y privados norteamericanos.
La Ficha del Inversor
Para un inversor, la métrica clave no es el tamaño de la cartera, sino la velocidad de conversión en beneficio. ACS generó una contratación de 62.000 millones de euros en 2025, un 25% más que su facturación anual, lo que le da visibilidad de ingresos a largo plazo. La cartera internacional supera ya los 100.000 millones de euros, con Turner aportando casi la mitad y un margen que se espera expansivo hacia 1.400 millones de beneficio operativo en 2026. Dicho de otro modo: el grupo no necesita captar obra nueva a corto plazo para defender sus números; necesita ejecutar bien la que tiene.
La tendencia a seis meses es favorable, aunque con un matiz. El llamado hiperciclo de infraestructuras sostiene la contratación, pero el negocio de centros de datos y la exposición a Estados Unidos introducen sensibilidad a los tipos largos y a las decisiones tecnológicas de los grandes clientes. No vemos, con los datos actuales, un cambio de ciclo brusco. Sí un ensanchamiento de márgenes selectivo, en función de la disciplina financiera de cada grupo y de su capacidad para contener sobrecostes.
El perfil recomendado para esta noticia no es el pequeño ahorrador que busca vivienda, sino el inversor con cartera industrial y visión a cinco años. Las cotizadas españolas más diversificadas, con ACS a la cabeza, ofrecen exposición a dólares, a infraestructura digital y al ciclo energético, tres factores que el residencial tradicional no replica. El riesgo principal es la concentración: un enfriamiento de la economía estadounidense o una corrección en el gasto de los hyperscalers golpearía antes a Turner que a ninguna promotora española. En el precedente más cercano, la crisis de 2008 enseñó que las constructoras más internacionalizadas sufrieron menos que las ligadas al ladrillo doméstico.
Queda por ver si ACS decide dar el salto de Turner a Wall Street. Esa decisión, más que la evolución del ránking, marcará la próxima gran revalorización del grupo. Mientras tanto, el foco sigue en la ejecución y en la integración de una cartera récord.





