Japón arriesga la economía mundial con la defensa del yen, alerta The Economist

The Economist analiza la defensa del yen y advierte de que el desarme desordenado del 'carry trade' podría sacudir los mercados globales. Japón ha dejado de celebrar un yen barato y Washington ya interviene en divisas.

Durante años, un yen débil fue una bendición para Japón. Ahora es tan incómodo que Tokio ha tenido que defender su moneda en los mercados de divisas y, según The Economist, esa defensa tiene implicaciones que van mucho más allá de la economía japonesa. El canal advierte de que el desarme desordenado del carry trade financiado en yenes podría convertirse en el detonante de una crisis global.

Una libreta de notas y la primera intervención de Washington en décadas

El detonante reciente, explica The Economist en su último análisis, fue una intervención cambiaria conjunta de Japón y Estados Unidos. La parte estadounidense sorprendió porque era la primera de ese tipo en unos treinta años. El secretario del Tesoro compró una cantidad relevante de yenes para frenar su caída. Y el detalle más llamativo fue la forma en que se supo la cifra: alguien fotografió su libreta durante una reunión de gabinete. En ella aparecía una única tarea: comprar entre 5.000 y 10.000 millones de dólares en yenes. La señal no pudo ser más explícita.

Publicidad

La operación estadounidense se sumó a un esfuerzo japonés que venía de lejos. The Economist recuerda que en mayo Japón ya había realizado una intervención unilateral de 73.000 millones de dólares. El Ministerio de Finanzas y otros funcionarios llevaban semanas intentando frenar la depreciación. Hasta hace poco un yen barato se consideraba positivo para las exportaciones, pero ahora se percibe como un lastre.

Por qué un yen débil ya no le sirve a Tokio

Según el canal, la debilidad de la moneda empuja los costes de importación, alimenta una inflación ya por encima del 2% y castiga a los consumidores. También genera un sobreturismo que se ha convertido en un problema político. Ese cambio explica el giro de la primera ministra japonesa, históricamente escéptica de las subidas de tipos. Antes de llegar al cargo calificó las subidas de tipos de ‘estúpidas’; ahora su discurso se ha modulado conforme el yen se debilitaba.

El origen del problema, apunta The Economist, está en una década larga de tipos de interés anormalmente bajos. Japón convivió con tasas negativas del 0,1% y eso convirtió al yen en la moneda de financiación favorita del planeta. Los inversores pedían prestado en yenes casi gratis y buscaban rentabilidad en otros activos. Esa mecánica recibió un apodo tan gráfico como peligroso: el carry trade.

El ‘carry trade’ que conecta Tokio con los bonos del Tesoro

Ese flujo no se limitó a operaciones marginales. The Economist sostiene que Japón es el mayor tenedor de bonos del Tesoro estadounidense. Si algo empuja a Tokio a vender esos activos, los costes de financiación de Washington podrían dispararse. Pero el canal insiste en que la red es más amplia: los operadores también utilizaron yenes baratos para comprar acciones japonesas, otros mercados asiáticos y grandes tecnológicas de Estados Unidos.

No se puede predecir qué forma adoptará el sistema financiero si los flujos de capital giran hacia adentro.

— The Economist

La gran pregunta que plantea The Economist es si ese castillo de naipes puede venirse abajo. El escenario amable sería un desarme gradual del carry trade, sin saltos bruscos. El escenario malo implicaría una reversión rápida y sincronizada. El canal recuerda que en agosto de 2024 ya hubo un aviso serio, cuando parte de esas posiciones se deshizo y sacudió a las tecnológicas.

¿Puede Japón romper el sistema financiero?

El programa reconoce puntos de fragilidad que no dependen de Japón. Las valoraciones bursátiles en Estados Unidos siguen siendo altas y vulnerables. Los flujos de capital transfronterizos ya estaban reorientándose por criterios geopolíticos. Si a eso se suma una reversión desordenada del carry trade, la sacudida podría ser profunda.

Hay también una lectura más optimista dentro del propio análisis. Japón tiene reservas considerables, activos en su balance y capacidad de coordinación con Washington. El sobresalto de agosto de 2024 no rompió nada, aunque funcionó como señal de alarma. The Economist recuerda, no obstante, que antes de la burbuja japonesa de los años ochenta también se asumía que los Gobiernos sabrían manejar la situación.

Qué significa esto para un inversor en 2026

Me parece que la advertencia de The Economist no es una profecía de colapso, pero sí un recordatorio de que la politica monetaria japonesa ya no puede leerse como un asunto periférico. Si el Banco de Japón sube tipos hasta el 1,25% a finales de año, como anticipa el canal, el coste de financiarse en yenes subirá. Eso puede restar atractivo al carry trade y obligar a muchos operadores a cerrar posiciones exactamente donde más duele.

La clave para los mercados está en la velocidad, no solo en la dirección. Un ajuste lento permitiría reabsorber posiciones sin pánico. Un ajuste rápido pondría a prueba a los bonos, a la renta variable estadounidense y a la liquidez global. La intervención estadounidense reciente demuestra que Washington ya no ve la divisa japonesa como un asunto ajeno.

El yen ha dejado de ser una anécdota de operadores sofisticados. Se ha convertido en un termómetro de la deuda, de la inflación y de la confianza global. La pregunta de The Economist —¿puede Japón arrastrar a la economía mundial?— quizá no tenga respuesta inmediata, pero obliga a mirar a Tokio con más atención que a los titulares de Wall Street.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de The Economist en YouTube.

Youtube video

Publicidad