BlackRock defiende a Bitcoin como alternativa monetaria global pese a caer un 50% desde máximos

El informe de la mayor gestora del mundo mantiene su tesis de alternativa monetaria pese al desplome desde los 126.080 dólares. La deuda pública de EE.UU. y la escasez programada de bitcoin siguen siendo los dos argumentos del giro institucional.

BlackRock mantiene intacta su tesis sobre Bitcoin como alternativa monetaria global incluso después de que la criptomoneda pierda cerca de la mitad de su valor desde el máximo de octubre de 2025. La mayor gestora del mundo ha publicado un informe en el que afirma que la lógica de inversión no ha cambiado pese a un desplome que asusta a los inversores llegados en pleno auge.

El documento lo firma Robert Mitchnick, responsable global de activos digitales de BlackRock. Su argumento central no es técnico: la deuda pública de Estados Unidos y de otras grandes economías sigue creciendo sin una senda creíble de consolidación. En ese escenario, bitcoin aparece como un activo con oferta limitada y ajeno a la discrecionalidad de los bancos centrales.

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Los números, sin embargo, son duros. Bitcoin cotizaba en torno a 64.713 dólares en el momento de publicarse el informe, con una subida cercana al 2% en 24 horas, pero plano en el último mes. En lo que va de año pierde un 27% y desde su récord de 126.080 dólares acumula una caída de casi el 50%.

Qué dice BlackRock sobre bitcoin en plena caída

El informe detalla que el aumento de la deuda y de los déficits públicos no se ha frenado. Para BlackRock, no existe una vía creíble para sanear las cuentas a corto plazo. Eso convierte el suministro limitado de bitcoin, gobernado por código y matemáticas, en un argumento más sólido que el de los activos que dependen de la política monetaria.

En palabras de la gestora, ‘la tesis central de inversión de bitcoin como alternativa monetaria global emergente y diversificador único de cartera permanece intacta. La firma recuerda también que el activo sigue ofreciendo retornos poco correlacionados con los mercados tradicionales.

La volatilidad no desaparece. Pero el documento sostiene que ha bajado durante la última década gracias a la madurez del mercado, a los derivados y a la expansión de los fondos cotizados.

El descenso del 50% no ha roto, por ahora, la narrativa de un activo escaso frente a una deuda pública que no para de crecer.

Qué significa para el inversor particular

BlackRock no dice que bitcoin vaya a subir mañana. Dice que tiene sentido en una cartera amplia y con horizonte largo. El aval no es menor: su ETF de bitcoin, el iShares Bitcoin Trust, fue aprobado por la SEC, el supervisor de los mercados de valores de Estados Unidos, en enero de 2024 y desde entonces se ha convertido en el fondo cotizado de bitcoin con mayor éxito en captación y volumen negociado.

Un fondo cotizado (ETF, por sus siglas en inglés) permite exponerse al activo sin necesidad de custodiarlo directamente. En este caso, el vehículo de BlackRock se ha consolidado como una de las vías favoritas del dinero institucional para entrar a bitcoin.

BlackRock informe bitcoin

Una lectura con perspectiva: deuda, volatilidad y posicionamiento

Conviene separar el corto plazo del argumento estructural. Quien compró bitcoin en octubre de 2025, cerca de 126.000 dólares, acumula una pérdida notable. Ese dolor no se borra con un informe de BlackRock. La gestora lo reconoce: bitcoin ha sido volátil durante sus 17 años de historia.

Sin embargo, el informe conecta el precio con una narrativa que va más allá de un ciclo alcista. Si los estados siguen financiando sus déficits con más deuda, los inversores tienden a buscar activos escasos. El oro cumple esa función por razones geológicas. Bitcoin, según BlackRock, lo hace por diseño: su emisión está limitada por protocolo y no depende de ningún gobierno.

Hay riesgos que el informe apenas menciona. La regulación puede endurecerse, la liquidez puede secarse en momentos de pánico y el mercado de bitcoin sigue concentrado en unos pocos grandes actores. Nada de eso invalida la tesis, pero conviene no leer el documento como una garantía de recuperación inmediata.

Dejémoslo en un ‘ya veremos’. El corto plazo grita, el informe susurra. La próxima prueba llegará con los datos de inflación y con los movimientos de la Reserva Federal, que pueden confirmar o enfriar la demanda institucional.


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