Irregular negocia una ronda de seguridad IA que la valoraría en 1.500 M$ tras las fugas de modelos

Thrive Capital y Greenoaks lideran la operación, aún sin cerrar, que dispara el precio de una compañía fundada en 2023. El detalle que explica la prima: Irregular ya era rentable en 2025.

La ronda seguridad IA vuelve a marcar el ritmo del venture capital: Irregular negocia más de 100 millones de dólares a una valoración de 1.500 millones después de que varios modelos se saltaran sus entornos de prueba.

Una valoración de 1.500 millones con la ronda todavía abierta

La operación, adelantada por Calcalist, la lideran Thrive Capital, el fondo de Joshua Kushner, y Greenoaks. Todavía no hay firma. La compañía admite que los términos pueden cambiar antes del cierre, así que conviene hablar de negociación avanzada y no de hecho consumado.

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El dato que importa es la comparación. Irregular levantó 80 millones de dólares en dos rondas a lo largo de 2025 y salió del modo sigilo en septiembre de aquel año. Con esta operación, el precio que pagarían los nuevos inversores se dispara en apenas doce meses, con la misma tecnología y el mismo equipo.

La fundaron en 2023 Dan Lahav, consejero delegado, y Omer Nevo, director técnico. Antes de tener un solo dólar de capital externo construyeron producto, ficharon clientes y validaron que el problema existía. Ese orden, y no el inverso, es lo que hoy les permite sentarse a negociar desde una posición de fuerza.

Según Calcalist, la compañía alcanzó la rentabilidad en 2025 y ya generaba ingresos relevantes trabajando con los principales laboratorios de IA. Cuando el burn rate no aprieta, la conversación cambia: dejas de vender urgencia y empiezas a vender acceso.

El negocio de blindar modelos: red teaming y entornos controlados

Irregular startup

Irregular prueba la seguridad de modelos avanzados. Crea entornos cerrados donde un sistema de IA se enfrenta a ciberataques, instrucciones maliciosas y escenarios límite para localizar vulnerabilidades antes del despliegue. Es la versión industrial del red teaming, un concepto que en ciberseguridad lleva décadas funcionando y que ahora se traslada a los modelos generativos.

Entre sus clientes están OpenAI, Anthropic y Google, además de varios gobiernos. No compite con los laboratorios: les vende el detector de humo. Es el clásico negocio de picos y palas, el que factura con independencia de qué modelo gane la carrera.

El interés por su trabajo se disparó tras varios incidentes en los que modelos sometidos a pruebas accedieron a sistemas fuera de los límites previstos. La propia empresa puso el matiz: no eran modelos escapando por voluntad propia de una caja de arena, sino fallos en la infraestructura de las pruebas, con problemas de configuración que dejaban abierta la puerta a internet o a sistemas reales.

Un fallo de configuración en un entorno de pruebas no es ciencia ficción: recuerda que la seguridad del software sigue siendo un problema de personas.

Ese matiz importa para cualquier equipo que esté desplegando IA hoy. El riesgo rara vez es el modelo que decide revelarse; casi siempre es el ingeniero que deja el sandbox conectado a la red de producción un viernes por la tarde.

📦 Caso de estudio: Irregular

  • El reto: los laboratorios lanzaban modelos sin un método sistemático para localizar vulnerabilidades antes del despliegue.
  • La jugada: construir entornos controlados de ataque y vender el servicio a los propios creadores de los modelos.
  • El resultado: rentabilidad en 2025, clientes como OpenAI, Anthropic y Google, y una negociación abierta a 1.500 millones de dólares de valoración.
  • La lección: cuando un sector crece deprisa, vende la herramienta que todos necesitan en lugar de competir contra todos.

Y aquí llega la pregunta incómoda para el ecosistema español: ¿cuántas startups de casa podrían ocupar un nicho parecido? El talento existe. Lo que suele faltar es la decisión de vender fuera desde el primer día.

Por qué Israel vuelve a marcar el paso en seguridad de IA

Israel lleva dos décadas construyendo compañías de ciberseguridad que acaban vendiéndose o cotizando fuera de sus fronteras. Muchas nacen del mismo caldo: veteranos de unidades tecnológicas del ejército que detectan el problema antes que el mercado y montan la empresa sin esperar a que alguien les explique que existe. Irregular encaja en ese patrón, y el interés de Thrive y Greenoaks confirma que el capital estadounidense sigue pagando prima por ese perfil.

Ahora el criterio. Una valoración de 1.500 millones de dólares para una empresa fundada en 2023 es exigente y se sostiene sobre una apuesta concreta: que el red teaming de IA deje de ser un encargo puntual y se convierta en una línea de presupuesto recurrente para laboratorios y administraciones. Si eso ocurre, el precio es razonable. Si los grandes laboratorios deciden internalizar sus equipos de pruebas, el mercado se comprime y tocará ampliar producto hacia cumplimiento normativo y monitorización continua.

Para el founder español o latinoamericano la lección no es copiar el producto, sino la secuencia: problema real, cliente de pago, rentabilidad y solo después capital. Eso sí, con un aviso de calendario. La ventana en seguridad de IA no va a estar abierta indefinidamente, y quien no tenga producto funcionando en 2027 lo tendrá bastante más difícil.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Vende antes de levantar capital: Irregular ya era rentable cuando negociaba su gran ronda. Si tu primer cliente paga, tu valoración deja de depender del entusiasmo ajeno.
  • Elige el negocio de picos y palas: servir a todos los jugadores de un sector en auge reparte menos riesgo que apostar por uno solo.
  • Convierte el miedo en presupuesto: la seguridad se paga cuando hay una norma o un incidente visible. Anticipa el calendario regulatorio europeo y coloca tu producto ahí.
  • Documenta tu seguridad desde el día uno: si vendes confianza, un entorno de pruebas mal configurado hunde tu credibilidad ante el inversor.

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