Por primera vez en la historia de la encuesta de hardware de Steam, las tarjetas gráficas con 16 GB de VRAM han superado a las de 8 GB como configuración más habitual entre los jugadores de PC. Un momento simbólico que, sin embargo, llega en un contexto de precios al alza que amenaza con frenar en seco la transición hacia equipos más potentes.
Claves de la operación
- Por primera vez, los 16 GB de VRAM reinan en Steam. La cuota de tarjetas con 16 GB alcanza el 25,90 %, apenas 0,58 puntos por encima de las de 8 GB (25,32 %). Hace un año solo era del 6,8 %.
- La escasez de memoria dispara los precios de las GPU. Nvidia ha comunicado a sus socios subidas en el coste de la memoria GDDR6 y GDDR7. En Corea del Sur, los precios de la serie RTX 50 han subido hasta un 30 %.
- El salto a 16 GB se ha multiplicado por cuatro en doce meses. La diferencia, aunque pequeña en cuota absoluta, es simbólica: los jugadores ya no consideran suficientes los 8 GB para mover los títulos más exigentes.
El dato es más que una simple estadística: es la constatación de que los 8 GB de VRAM ya no son suficientes para mover con fluidez los blockbusters más recientes. Juegos como Cyberpunk 2077, Alan Wake 2 o el esperado GTA VI exigen cada vez más memoria gráfica, y los usuarios están haciendo un esfuerzo económico para no quedarse atrás.
El tirón de los 16 GB: los juegos piden más y los usuarios responden (aunque sea a costa de su bolsillo)
Según el informe de Steam de julio, las GPU con 16 GB de VRAM concentran ya al 25,90 % de los usuarios, frente al 25,32 % de las de 8 GB. La diferencia es de apenas 0,58 puntos, pero el cambio de tendencia es innegable: hace un año, esa misma configuración apenas arañaba el 6,8 % de la base instalada. En doce meses, la presencia de las tarjetas de 16 GB se ha multiplicado por casi cuatro, un ritmo que ningún otro corte de memoria había registrado en la historia de la plataforma.
Detrás de esta migración acelerada están los propios requisitos de los videojuegos. El trazado de rayos, las texturas en alta resolución y los mundos abiertos cada vez más detallados han elevado el listón de lo que se considera un rendimiento aceptable. Cuando una tarjeta se queda corta de VRAM, el rendimiento se resiente incluso si el resto del hardware es de última generación. La combinación ha empujado a miles de jugadores a renovar su equipo, aunque no siempre en el momento más propicio para el bolsillo.
Con todo, la lectura no es uniforme. Si se suman todas las configuraciones por debajo de los 16 GB, estas todavía representan el 62,89 % de los usuarios de Steam. La mayoría de los jugadores sigue sin haber dado el salto, y buena parte del motivo tiene que ver con el precio, no con la preferencia técnica.
La crisis de la memoria RAM encarece el hardware justo cuando más se necesita
El contexto industrial no podría ser más adverso. La escasez de memoria GDDR6 y GDDR7 está tensando toda la cadena de suministro. Nvidia ha comunicado a sus socios fabricantes incrementos en el coste de estos componentes, y ya se notan en mercados como Corea del Sur, donde los precios de la serie RTX 50 han subido hasta un 30 %. AMD, por su parte, ha advertido que la segunda mitad de 2026 será especialmente complicada para sus GPU, y los analistas apuntan a que 2027 podría ser uno de los peores ejercicios para los precios de los componentes.
En la práctica, esta presión inflacionista se traduce en una paradoja incómoda: los usuarios necesitan más VRAM justo cuando las tarjetas con 16 GB o más son cada vez más caras. La RTX 5070, uno de los modelos que más posiciones gana en la encuesta, ya se sitúa en un rango de precios que pocos jugadores españoles consideran asequible. Mientras tanto, las opciones de entrada con 8 GB pierden atractivo por su obsolescencia técnica relativa, y el segmento intermedio queda atrapado en una pinza difícil de esquivar.

Los jugadores ya saben que 16 GB son el nuevo estándar; la mala noticia es que la cadena de suministro no puede ofrecerlos a precios razonables.
El consumidor español, atrapado entre la urgencia y la falta de oferta asequible
El mercado español de hardware siempre ha sido especialmente sensible al precio. Durante la pandemia, el PC gaming vivió un nuevo empujón en nuestro país, con miles de usuarios que invirtieron en equipos para ocio y teletrabajo. Aquella burbuja de demanda se ha ido desinflando, pero ahora vuelven las presiones de compra, esta vez empujadas por la necesidad técnica más que por la coyuntura social. Lo que diferencia el momento actual es que la oferta no está preparada para responder sin encarecer el ticket medio.
Los grandes distribuidores españoles, como PcComponentes y las filiales locales de Amazon, replican las tendencias globales sin apenas margen para amortiguar las subidas. Una tarjeta gráfica con 16 GB de VRAM que hace un año costaba alrededor de 350 euros puede rondar hoy los 450 o 500, dependiendo del modelo y el ensamblador. Para el comprador medio, ese incremento puede significar retrasar la renovación o conformarse con un equipo que ya nace envejecido. Desde esta redacción observamos que la transición hacia los 16 GB no se está completando de forma orgánica, sino que concentra la demanda en un momento de máxima tensión de precios, lo que podría provocar una desaceleración en las renovaciones de hardware durante los próximos trimestres.
La simbólica superación de las tarjetas de 8 GB en Steam refleja, en definitiva, un cambio de paradigma que el sector no ha logrado acompañar con una oferta asequible. Mientras los fabricantes lidian con los costes de la memoria y los minoristas ajustan sus catálogos, el consumidor se enfrenta al dilema de pagar más por el rendimiento que los juegos le exigen o quedarse atrás. Y los pronósticos para 2027 no invitan al optimismo.




