Panamint Capital ha iniciado la construcción del mayor proyecto solar sobre un antiguo emplazamiento minero de Norteamérica: el parque Big Rooter Power, de 1,2 GW de potencia y 1,6 GWh de almacenamiento en baterías, sobre la mina de carbón a cielo abierto de Calvert, en Texas, con una inversión de 1.700 millones de dólares. La iniciativa reutiliza terrenos e infraestructuras de la central térmica de carbón adyacente, Twin Oaks, que seguirá operando, y, según la promotora, generará suficiente electricidad limpia para neutralizar anualmente la huella de carbono de dicha planta.
El mayor proyecto solar sobre un antiguo emplazamiento minero de Norteamérica
Big Rooter se levanta sobre un terreno de 10.000 acres en Bremond, a medio camino entre Dallas y Houston, que hasta ahora albergaba la mina de lignito a cielo abierto de Calvert y la central de carbón Twin Oaks, de 310 MW. Panamint Capital, una firma de inversión con sede en Nevada y respaldo de KKR, adquirió ambos activos en 2023 con la intención expresa de aprovechar las infraestructuras existentes para expandir la capacidad de generación al menor coste posible. El resultado es un proyecto híbrido solar+baterías que añade, además, 32 kilómetros de nuevas líneas de transmisión de muy alta tensión.
La construcción se ha dividido en dos fases: la primera, de 491 MW, acaba de iniciarse y debería entrar en operación en agosto de 2028; la segunda, con 658 MW adicionales, arrancará en diciembre de este año y podría empezar a verter electricidad a la red en agosto de 2029. El contratista Solv Energy se encarga de la instalación de los paneles, la subestación y las líneas de transmisión.
Para que las cifras no queden en una simple suma de megavatios, la compañía afirma que el parque producirá tanta energía libre de carbono como la que consume Twin Oaks en un año. La letra pequeña, sin embargo, merece una lectura atenta.
La letra pequeña: Twin Oaks sigue quemando carbón y Panamint explora ampliar la explotación
Lejos de jubilar la central térmica, Panamint defiende su continuidad. «Twin Oaks es una unidad competitiva que proporciona fiabilidad de bajo coste a los contribuyentes texanos, y no vemos motivo para un cierre anticipado», ha declarado Apolka Totth, CEO de la firma. La compañía no solo mantiene el carbón: estudia expandir el área de la mina e incluso construir una terminal ferroviaria para recibir carbón de otras procedencias. Para rematar el menú de fuentes, el emplazamiento cuenta con la infraestructura de gas necesaria para levantar al menos 800 MW de generación fósil, pensada para suministrar a centros de datos.
Esto convierte a Big Rooter en un caso de manual del modelo «todo lo anterior» que impera en Texas: se añade renovable y almacenamiento a gran escala, pero sin renunciar a la quema de fósiles. La neutralización de emisiones que promete la solar se convierte así en una compensación contable sobre el papel: por cada kilovatio hora limpio vertido a la red, la vecina Twin Oaks sigue emitiendo dióxido de carbono. No hay reducción neta de la huella del complejo, sino una especie de balance anual que el operador equipara a «nivel cero».
📊 Impacto ecológico en cifras
- Potencia solar prevista: 1,2 GW, repartidos en dos fases (491 MW en 2028 y 658 MW en 2029).
- Almacenamiento: 1,6 GWh en baterías.
- Inversión total: 1.700 millones de dólares.
- Equivalencia tangible: La energía anual generada equivaldría, según la promotora, a neutralizar la huella de carbono de la central de carbón Twin Oaks, de 310 MW.

Panamint pudo cerrar los pedidos de equipos de largo ciclo —transformadores, interruptores— antes de que la One Big Beautiful Bill Act de 2025 derogara amplias partes de la Inflation Reduction Act. Eso le permitió blindar parcialmente el proyecto frente al cambio regulatorio y acceder a un crédito fiscal federal por inversión del 50% de los costes totales, al ubicarse en una «comunidad energética» (antiguos terrenos industriales y zonas afectadas por el cierre de minas). La financiación se apoyará además en módulos solares de First Solar y estructuras de Nextpower, ambos fabricados en Estados Unidos.
Construir 1,2 GW de solar sobre una mina activa no es descarbonizar: es añadir capacidad renovable mientras se sigue quemando carbón.
La reconversión de minas, un filón con luces y sombras que Panamint cabalga a su manera
El proyecto texano se suma a un puñado de iniciativas de reconversión de terrenos mineros para generación solar que han ido surgiendo en Estados Unidos. El precedente más inmediato es Tilden Solar (186 MW), en Illinois, seguido de Martin County Solar (111 MW) en Kentucky, ambos operativos desde el año pasado sobre minas abandonadas. En Louisiana están levantando Dolet Hills (240 MW) y en los Apalaches avanza Starfire, un proyecto que pasó de 800 MW previstos a 410 MW, con la previsión de arrancar obras a finales de 2027.
El atractivo es evidente: colocar paneles sobre terrenos ya alterados esquiva las crecientes críticas al uso de suelo agrícola para grandes huertos solares. Pero la ecuación no es sencilla. Construir sobre un brownfield minero suele ser más caro y complejo que en un campo llano. La Ley Bipartidista de Infraestructuras de 2021 y la ya mencionada IRA ofrecieron incentivos para facilitar precisamente esos proyectos. Sin embargo, la administración posterior eliminó progresivamente los créditos fiscales para solar y eólica y canceló parte de las ayudas destinadas a minas, como la concedida a Mineral Basin Solar Power, dentro del recorte de 7.600 millones de dólares en subvenciones a estados que votaron demócrata.
Organizaciones como The Nature Conservancy mantienen, pese a todo, su apuesta por el modelo «mining the sun». Gestionan veinticinco proyectos solares y de baterías en antiguos terrenos mineros del Bosque de Cumberland (Kentucky, Tennessee y Virginia), con el primero —Wildcats Solar, de 10 MW— a punto de iniciar la construcción este mismo otoño. «El entorno normativo federal ha cambiado, pero la oportunidad no», resume Jessica Wilkinson, responsable de energía renovable para Norteamérica de la organización.
Aplicado al caso texano, ese «oportunidad» se traduce en escala y velocidad de ejecución. Big Rooter será el mayor proyecto solar jamás ejecutado sobre un brownfield en el continente, y lo hace en un estado donde la solar ya está a punto de generar más electricidad que el carbón. La paradoja es que lo hace sin apagar el carbón que tiene al lado, y con la vista puesta en añadir todavía más generación fósil. Un equilibrio difícil de vender como descarbonización genuina, aunque innegablemente rentable para el inversor.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Una vez completado, el parque aportará 1,2 GW solares y 1,6 GWh de baterías, suficiente para abastecer a cientos de miles de hogares sin recurrir a nuevo suelo fértil.
- Modelo que cambia: La reconversión de minas activas para solar, incluso con el carbón aún operando, puede acelerar la entrada de renovables en zonas con infraestructura eléctrica ya disponible, pero difumina la línea entre transición y coexistencia fósil.
- Para las próximas generaciones: Cada proyecto brownfield solar evita conflictos por el uso de tierras agrícolas y demuestra que la economía limpia puede crecer sobre las cenizas del viejo modelo; pero la herencia será incompleta si no se cierra antes el grifo del carbón.




