Tregua comercial EEUU-China. Bloomberg Television abrió su emisión de este jueves con una lectura incómoda para el optimismo oficial. La prórroga del armisticio arancelario entre Washington y Pekín, que el canal enmarca en una bienvenida inusualmente cordial a Xi Jinping, no arregla el problema que de verdad mueve los precios: la inflación sigue ahí y la Reserva Federal sigue sin herramientas cómodas para atajarla. Desde ahí, la conversación del programa se desplazó a Alemania, a sus bonos y a su industria.
El presentador Tom McKenzie condujo la emisión desde Londres con dos invitados que marcaron el tono: el presidente del instituto Ifo, Clemens Fuerst, y Grace Peters, codirectora de estrategia global de inversión en JP Morgan Private Bank. Entre los dos dibujaron un mapa poco tranquilizador: venta global de bonos, crecimiento alemán tibio, consumo débil y una China que ya no funciona como salvavidas para las exportaciones europeas.
Alemania rompe la parálisis, pero no llega a los hogares
El índice de confianza empresarial del Ifo subió en septiembre hasta 89,9 puntos, por encima de los 89 que esperaban los analistas y cada vez más cerca de la barrera psicológica de los 90. Fuerst lo describió como la continuidad de una recuperación que lleva un par de meses y que, según dijo, es bastante transversal. El impulso llega del equipo eléctrico, de la industria de defensa y de una cierta estabilización de las exportaciones.
Hay excepciones notables. La automoción sigue arrastrando problemas serios y la logística carga con el peso de unos precios energéticos altos. El presidente del Ifo no ocultó que la mejora se concentra en el mundo de la empresa y en los pedidos públicos, no en las familias. Ahí está la grieta: los salarios tienen dificultades para seguir el ritmo de la inflación y los hogares miran con aprensión la factura de la calefacción y del combustible.
Fuerst situó el gasto en defensa como uno de los motores de medio plazo. El objetivo declarado es que el gasto militar, en sentido amplio, alcance el 5% del PIB, frente al 1,5%-2% del que se parte. Es un salto enorme, financiado con deuda, lo que elevará con rapidez la carga de intereses del presupuesto alemán. Aun así, el economista considera que el cambio estructural en el sector es real y que muchas compañías se están beneficiando ya de él.
El consumo, en cambio, seguirá siendo el punto flaco del ciclo. Fuerst apuntó a la incertidumbre sobre el empleo industrial bien pagado, a los resultados electorales que reflejan ese malestar y a la volatilidad energética del invierno. Su previsión de crecimiento para Alemania ronda el 1% tanto este año como el siguiente: modesto, pero muy por encima de la parálisis de los últimos ejercicios. El país se recupera por arriba, no por abajo.
La recuperación es real y bastante transversal en las empresas, pero no llega al bolsillo de las familias: el consumo seguirá siendo el punto débil durante un tiempo.
— Clemens Fuerst, presidente del instituto Ifo
El 5% libre de riesgo cambia el cálculo de todo
Grace Peters puso el foco en el otro extremo del problema. La rentabilidad del Tesoro estadounidense ha tocado máximos de casi dos décadas y el diez años acumula un repunte de entre 35 y 40 puntos básicos en un solo mes. Para la estratega de JP Morgan Private Bank, ninguno de los factores que empujan al alza es nuevo: el crecimiento aguanta, los PMI del día anterior lo confirmaron y la emisión de deuda pública y corporativa, incluida la que financia el negocio de la inteligencia artificial, no va a dejar de crecer. Con el petróleo por encima de los 100 dólares, tampoco aparece una salida clara por el lado de los precios.
Con un tipo libre de riesgo en el entorno del 5%, cada activo tiene que justificar mejor su retorno. Peters sostiene que la bolsa no ha sido complaciente con la subida de yields, pero admite que se multiplica la exigencia sobre los beneficios. El mercado cotiza alrededor de 19 veces beneficios futuros, frente a las 22 veces de comienzos de año, y eso traslada la presión a las compañías: hace falta crecimiento, y hace falta poder de fijación de precios. Su apuesta de cartera sigue siendo la renta variable como motor, con la renta fija actuando más como cobertura que como convicción.
Una Fed con la credibilidad en juego
Sobre la Reserva Federal, la estratega se alinea con lo que descuenta el mercado y no espera sorpresas a corto plazo. El debate que va a durar todo el próximo año es el del mercado laboral. Peters cree que existe la posibilidad de que se fortalezca a lo largo de 2027, lo que daría argumentos a la economía para sostener unos rendimientos altos y, eventualmente, a nuevos ajustes al alza por parte del banco central.
Su diagnóstico sobre la inflación es incómodo para el banco central: buena parte de las subidas de precios que se están viendo tienen origen en la oferta, no en la demanda. La Fed no puede perforar más pozos de petróleo ni generar más electricidad, así que su margen real es limitado. Lo que está en juego, en palabras de la invitada, es la credibilidad de la Fed tanto como su capacidad de intervención.
China ya no es el motor que Alemania esperaba
El otro hilo de la emisión fue la relación entre Alemania y China. Fuerst fue tajante al respecto: el mercado chino es donde las exportaciones alemanas han caído con más fuerza y no está claro que una reactivación de Pekín vaya a tener el efecto positivo que tuvo en el pasado. Las empresas germanas han perdido posiciones de forma notable, y el caso más llamativo es el de los fabricantes de automóviles, que han cedido cuota de mercado a un ritmo que el presidente del Ifo calificó de dramático.
Ese dato conecta directamente con el marco de la tregua comercial entre Washington y Pekín. Si el comercio entre las dos grandes potencias se estabiliza pero China ya no absorbe lo que antes absorbía, el alivio arancelario llega tarde para una parte de la industria europea. En el plano doméstico alemán, la lectura que hace el Ifo es que las empresas no esperan gran cosa de un repunte chino y están reorientando su estrategia hacia la inversión pública, la defensa y la reconstrucción de infraestructuras.
Europa: interés selectivo, no convicción plena
Preguntada por la renta variable europea, Peters no escondió sus preferencias: Estados Unidos y mercados emergentes están por delante en su asignación. Reconoce que hay nombres atractivos en la construcción de centros de datos, en infraestructuras y en el sector financiero europeo, y admite que la subida de la rentabilidad de los bonos del continente abre oportunidades interesantes en renta fija. Pero su umbral para subir la apuesta por Europa es más alto: querría ver un crecimiento mucho más firme, más cerca del 2,5% o incluso del 3% que se maneja en el escenario estadounidense, y no del 1% alemán.
¿Qué significa todo esto para el lector? Que la prórroga de la tregua comercial no es, por sí sola, una buena noticia automática para los mercados. Un mundo con tipos libres de riesgo cerca del 5% penaliza a quien no tenga beneficios visibles, capacidad de subir precios y exposición a los grandes ciclos de inversión, ya sea el de la inteligencia artificial o el del rearme europeo. La inflación de origen energético y el gasto público financiado con deuda dejan poco espacio para que los bancos centrales bajen el pie del acelerador con comodidad. En ese contexto, la rentabilidad no vendrá de acertar el macro, sino de elegir bien las compañías que puedan pagar el precio del capital. Y el consumo europeo, mientras tanto, seguirá esperando a que la recuperación llegue a casa.
La pregunta que queda abierta es si la estabilización del comercio entre Washington y Pekín servirá para bajar precios o si, por el contrario, se convertirá en un alivio que la economía real apenas notará. Bloomberg Television lo deja claro en su análisis: el mercado de bonos ya ha dado su veredicto, y es más cauto que los titulares políticos.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.





