HSBC ha puesto esta mañana un pie firme en el tablero. La entidad británica no solo anunció un programa de recompra de acciones por 1.000 millones de dólares, sino que elevó su objetivo de ahorro de costes tras presentar unos resultados del segundo trimestre que batieron las previsiones del consenso. En su entrevista con Bloomberg Television, el consejero delegado George Elhedery defendió que el banco atraviesa un ‘fuerte impulso de negocio’ en todas las geografías clave, pese al endurecimiento regulatorio en China sobre los flujos transfronterizos de capital.
HSBC acelera las recompras y afina su estructura
Los números hablan por sí solos. Elhedery subrayó que los ingresos, los préstamos y los depósitos crecen a buen ritmo, mientras que la rentabilidad sobre el capital tangible se situó en el 19,5%. Es una cifra que pocos grandes bancos europeos pueden igualar en el entorno actual. A ello se suma una ejecución de la estrategia que calificó de ‘precisa, disciplinada y rápida’. La simplificación del grupo está cogiendo velocidad: en los últimos diez días HSBC ha anunciado la salida de tres negocios considerados no estratégicos, con lo que ya suma 15 desinversiones desde 2025.
Esa reordenación está liberando capacidad para invertir y, al mismo tiempo, devolver capital al accionista. La lectura que yo hago es que la cúpula del banco se siente cómoda con el camino recorrido. Cuando Elhedery afirma que son ‘líderes en gestión de patrimonios en Asia, el banco del comercio mundial’, no es una frase vacía. Lo respalda una cuota creciente en segmentos de alto margen y un libro de préstamos a pymes británicas que ha engordado un 12 % en el último año.
Sobre la posibilidad de un nuevo impuesto bancario en el Reino Unido, el primer ejecutivo esquivó el cuerpo a cuerpo político. Se limitó a recordar que, para que las empresas inviertan, necesitan un sector bancario sólido. ‘Hemos crecido nuestro préstamo a empresas británicas en unos 10.000 millones de dólares’, detalló, al tiempo que anunció otros 5.000 millones de libras en financiación para pequeñas y medianas empresas.
El rompecabezas energético: déficit y ultimátum en Ormuz
Mientras HSBC respiraba con holgura, en el mercado de materias primas se vivía otra jornada de tensión. El petróleo rebotó tras su mayor caída semanal después de que el presidente estadounidense Donald Trump calificase su oferta de diálogo con Irán como ‘la última oportunidad’ antes de una operación militar de gran envergadura. Greg Sharenow, gestor de carteras de materias primas en Pimco, describió en Bloomberg Television el momento como ‘agotador’: ‘Llevamos siete años con crisis de oferta encadenadas y ahora vemos dislocaciones físicas que nunca habíamos visto’.
Sharenow confirmó que el mercado global de crudo sigue en déficit, con diferencias diarias de hasta dos millones de barriles dependiendo de los flujos por el estrecho de Ormuz. ‘Cuando empecé en esto, discutíamos durante horas por un desajuste de 200.000 barriles. Ahora hablamos de millones’, comentó. Los productos refinados,gasolina, diésel y queroseno de aviación, cotizan con primas récord, lo que a su juicio demuestra que la demanda mundial ha aguantado mucho mejor de lo que muchos anticiparon hace solo dos meses.
‘Estamos creciendo en todos los indicadores —ingresos, préstamos, depósitos— y generamos retornos del 19,5% sobre el capital tangible. Es una demostración clara del impulso de nuestro negocio’.
— George Elhedery, CEO de HSBC
La inteligencia artificial mantiene el pulso inversor
Pasada la tormenta energética, la conversación giró hacia la tecnología. Wei Li, estratega jefe global de inversiones de BlackRock, defendió que las caídas de las últimas semanas no han alterado la convicción de la gestora en la inteligencia artificial. ‘Los fundamentales aguantan: la visibilidad de los pedidos se extiende varios años y la adopción se acelera’, explicó. BlackRock mantiene la sobreponderación en el tema, aunque reconoce dos riesgos crecientes: la comoditización de modelos y chips —los avances chinos no necesitan igualar a los líderes para ser comercialmente relevantes— y la competencia por los recursos físicos que dispara las tires reales.
Me resulta especialmente revelador que Li advierta de que el elevado gasto en infraestructura de IA puede estar drenando la inversión en otros sectores. El capex en IA se revisa al alza cada trimestre, pero el del resto de la economía se ha estancado’, señaló. Es una dinámica que, según ella, intensifica la presión sobre los tipos largos y, de rebote, sobre las valoraciones de toda la renta variable.
Tipos largos y la sombra del yen
Esos mismos tipos largos fueron el telón de fondo de la intervención japonesa sobre el yen. Con el bono estadounidense a 30 años alcanzando máximos desde 2007 la semana pasada, Li sostiene que la ‘ley inmutable’ del coste de financiación del Tesoro norteamericano está forzando movimientos políticos de corto plazo: desde la propia intervención cambiaria hasta el reinicio de las conversaciones en Oriente Medio o la idea, aún embrionaria, de reducir la frecuencia de las reuniones de la Reserva Federal.
La conclusión que extraigo de este cruce de señales es que los bonos soberanos ya no cumplen el antiguo papel de refugio diversificador. Como apuntó Li, hoy son sobre todo una fuente de ingresos, y no un escudo frente a las turbulencias. Eso obliga a los inversores a repensar sus carteras y a mirar con otros ojos a los activos reales, precisamente los que Greg Sharenow defiende por su descorrelación y su carry positivo.
El programa completo de Bloomberg Television deja una mañana de noticias densa, en la que HSBC enciende la mecha de la recompra mientras el crudo coquetea con otra sacudida geopolítica y la IA se consolida como el motor que nadie quiere soltar. La pregunta que flota en el aire es cuánto margen queda para que esos tres vectores sigan tirando del mercado sin que los tipos largos acaben pasando factura.
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