Centro de datos en Asturias: 1.226 millones de inversión y 120 empleos directos en Salas

El proyecto, que se desarrollará entre 2027 y 2030, refuerza a Asturias como polo de infraestructura digital en el norte de España. La construcción alcanzará un pico de 3.000 empleos y ocupará más de 150.000 metros cuadrados en el polígono de Nonaya Este.

Digital Valley Asturias ha anunciado este lunes una inversión de 1.226 millones de euros para construir un campus de centros de datos en el polígono de Nonaya Este, en Salas. El proyecto creará 120 empleos directos y casi un millar indirectos, consolidando a Asturias como un polo de infraestructura digital en el norte de España.

Claves de la operación

  • Inversión histórica con 120 empleos directos y 960 indirectos. Digital Valley Asturias desembolsará 1.226 millones en el mayor centro de datos de la región, con un pico de 3.000 trabajadores durante la construcción.
  • El campus ocupará 154.584 m² en el polígono de Nonaya Este. Contará con 10 módulos, 120 MW de capacidad final, subestación eléctrica propia y 350 paneles solares, reservando un 28% de la superficie a zonas verdes.
  • El proyecto se alinea con la explosión de demanda de IA en España. La necesidad de centros de datos crece al ritmo de la adopción de inteligencia artificial, y este movimiento sitúa a Asturias en el mapa de la infraestructura digital europea.

La apuesta por un polo digital en el occidente asturiano

La elección de Salas no es casual. El polígono Nonaya Este, con suelo industrial disponible y conexión a redes de energía, se ha convertido en un enclave estratégico para este tipo de infraestructuras. Las obras comenzarán en el segundo semestre de 2027 y se prolongarán hasta 2030, generando un importante impacto económico en una zona tradicionalmente vinculada al sector primario y la industria metálica. La transformación digital de un territorio que busca diversificar su tejido productivo es uno de los reclamos que el Principado ha sabido vender a los inversores.

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El presidente del Principado, Adrián Barbón, no ocultó su satisfacción durante la presentación: «Asturias es una tierra de oportunidades, como estamos viendo hoy. Son las empresas las que anuncian los proyectos cuando están maduros, frente al exhibicionismo que practican otros políticos», declaró en un claro mensaje dirigido a la oposición. La administración regional ha trabajado codo con codo con los promotores durante dos años, según Armando Layna, socio director de Digital Valley.

Layna ha comparado los centros de datos con «las grandes refinerías de la economía digital» y ha subrayado su carácter silencioso: «Somos la infraestructura silenciosa: la gente solo se da cuenta de que existimos cuando algo falla. La metáfora apunta directamente a la dependencia creciente de estas instalaciones para cualquier servicio digital, desde las redes sociales hasta la nube empresarial.

Un campus de 120 MW que quiere desmentir los mitos del sector

Con una capacidad final de 120 megavatios repartidos en diez módulos, el complejo de Salas se perfila como una pieza relevante en el ecosistema de centros de datos del Cantábrico. Digital Valley ha querido anticiparse a las críticas habituales y ha defendido que el consumo de agua será «el mismo que cualquier circuito cerrado de refrigeración. En un momento en que la presión sobre los recursos hídricos es máxima, la transparencia en este apartado es tanto una exigencia regulatoria como una necesidad de licencia social.

Además, el diseño del campus incorpora una subestación eléctrica propia y 350 paneles solares, una declaración de intenciones sobre autonomía energética. La mayoría de los centros de datos consume electricidad de manera intensiva, y en este caso la generación fotovoltaica ayudará a mitigar la huella tanto en la red local como en la percepción pública. La parcela de 154.584 metros cuadrados —de los cuales 46.865 estarán edificados— cuenta también con 375 plazas de aparcamiento, un detalle que refleja la voluntad de integrarse en el entorno.

Con 120 MW, este campus necesita un consumo energético anual equivalente al de una ciudad de 60.000 habitantes; la autogeneración solar será el comodín para rebajar críticas.

El efecto arrastre: ¿competencia o complemento para Telefónica y los gigantes cloud?

Digital Valley no es un nombre conocido en el IBEX 35, pero su proyecto en Salas compite indirectamente con los grandes operadores de telecomunicaciones que también han ampliado su infraestructura de centros de datos. Telefónica, a través de su división Telxius, ha anunciado en los últimos años inversiones para modernizar y expandir sus propios emplazamientos en España. Sin embargo, el perfil de este nuevo campus es más el de un proveedor mayorista de capacidad para clientes empresariales y plataformas cloud, lo que lo coloca más cerca de actores como Equinix o los propios hyperscalers que llegan a la península.

El boom de la inteligencia artificial está acelerando la demanda de computación de alto rendimiento, y la ubicación en el norte de España ofrece ventajas de latencia con Europa y costes energéticos relativamente competitivos. No es casualidad que Aragón haya captado inversiones masivas de Amazon Web Services y que Microsoft explore ampliaciones en la Comunidad de Madrid. Asturias, con este movimiento, entra en la conversación como alternativa en el corredor digital del Cantábrico, aunque deberá sortear los retos burocráticos y de acceso a la red de transporte eléctrico.

El proyecto de Salas, con su horizonte de finalización en 2030, llega en un contexto en el que España aspira a convertirse en el principal hub de interconexión del sur de Europa. Los próximos pasos regulatorios —concesión de licencias, conexión a la red de Red Eléctrica y financiación— serán determinantes para convertir los planos en obra. De momento, los 1.226 millones de euros sobre la mesa son la carta de presentación más contundente para una región que quiere jugar en la liga de la infraestructura digital.


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