El Ibex 35 cerró la sesión del 3 de agosto de 2026 en 19.982,6 puntos, un máximo histórico que deja al índice a apenas 17,4 puntos de los 20.000. La subida del 1,01% sitúa al selectivo español en niveles nunca vistos, pero el avance resulta insuficiente para seguir el ritmo del DAX 40 alemán y del CAC 40 francés, que vuelven a marcar la pauta en Europa.
El catalizador principal fue la caída del crudo y y la tregua en las tensiones comerciales que reactivaron la demanda de activos de riesgo en toda Europa, según los analistas de XTB. El barril de Brent cedía por debajo de los 68 dólares en la sesión, mientras que los avances hacia un acuerdo entre las dos grandes potencias comerciales insuflaban optimismo en el Viejo Continente.
El Ibex 35 roza los 20.000 puntos sin cruzarlos
El selectivo español encadenó su tercera sesión consecutiva de récords, apoyado en el tirón de valores bancarios y energéticos, que recogen el viento de cola industrial en Europa. Banco Santander, BBVA e Iberdrola aportaron más de la mitad de los puntos de avance del día, aunque la ganancia conjunta fue modesta en comparación con las subidas del 1,6% del DAX y del 1,3% del CAC 40.
La resistencia psicológica de los 20.000 puntos se mantiene intacta. El Ibex no logra perforar ese nivel en intradía desde que coqueteó con él en los compases de la burbuja tecnológica de 2000, y cada aproximación despierta recelos entre los inversores más cautos.
El diferencial de rentabilidad entre el Ibex y el DAX en lo que va de año supera los 12 puntos porcentuales, un dato que evidencia el lastre de la sobreponderación en sectores cíclicos tradicionales.
La brecha con el DAX 40 y el CAC 40 se ensancha
Mientras el Ibex 35 acumula una revalorización cercana al 14% en 2026, el DAX 40 avanza más de un 26% y el CAC 40 un 22%. La distancia se explica por la composición sectorial: el índice alemán se apoya en la fortaleza tecnológica y en la resiliencia de su industria exportadora, y el francés se beneficia del lujo y de las utilities con fuerte presencia internacional.
En España, la banca y la energía siguen pesando más del 60% de la capitalización del selectivo. Sectores que, aunque se favorecen de los tipos de interés altos y de la estabilidad de los márgenes, carecen del músculo de crecimiento de los gigantes tecnológicos europeos. La diversificación sigue siendo la asignatura pendiente del mercado español.

Análisis E-E-A-T: ¿por qué la bolsa española se queda atrás?
A mi juicio, el problema no es coyuntural. Llevamos más de una década asistiendo a un desplazamiento de los flujos de inversión institucionales hacia índices más diversificados y con mayor representación de empresas tecnológicas. La bolsa española ha quedado anclada en un modelo que premia la resistencia cíclica por encima de la innovación, y esa inercia pesa en las valoraciones relativas.
El apaciguamiento comercial y el abaratamiento de la energía deberían ser catalizadores más potentes para España, pero el mercado descuenta ya una prima de estabilidad que limita el upside. La ausencia de nuevos nombres en el BME Growth que escalen posiciones hacia el Continuo con empuje suficiente no ayuda a rejuvenecer un índice que sigue mirando más al pasado que al futuro.
Cabe recordar, no obstante, que el Ibex ha sido históricamente un índice de comportamiento resiliente en mercados laterales o correctivos. El riesgo ahora es que el dinero rote hacia índices más dinámicos si el ciclo macro sigue favoreciendo el crecimiento. La siguiente cita relevante será la reunión del BCE en septiembre, donde el tono de los tipos podría marcar el rumbo de los bancos españoles y, con ellos, del propio Ibex.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El Ibex 35 terminó la jornada del 4 de agosto en 19.982,6 puntos, con un avance del 1,01%, en máximos históricos de cierre.
Clave técnica: El nivel de los 20.000 puntos actúa como resistencia psicológica inmediata. Un cierre semanal por encima de esa cota podría abrir el camino hacia los 20.500 puntos, según los osciladores de fuerza relativa, que aún no muestran sobrecompra.
Apunte macro: La prima de riesgo española se mantiene contenida en 70 puntos básicos, lejos de los picos de volatilidad de la última década. Esta estabilidad favorece a los bancos domésticos, que son el principal sostén del índice.





