Micron facturó 133.188 millones de dólares en su ejercicio 2026, un 256% más que el año anterior. Su consejero delegado, Sanjay Mehrotra, avisa de que la crisis de memoria RAM será más severa en 2027 y 2028, con precios mucho más altos para móviles, consolas y coches.
Los resultados, presentados esta semana, convierten la escasez de memoria en el gran negocio del ciclo de la inteligencia artificial. La paradoja es incómoda: el mismo cuello de botella que hincha las cuentas del fabricante estadounidense encarece todo lo que se conecta a un enchufe.
Claves de la operación
- Ingresos anuales de 133.188 millones de dólares, un 256% más que en el ejercicio anterior, con un margen bruto consolidado del 87% en el cuarto trimestre.
- La capacidad se ha volcado en la memoria HBM que exige la IA, lo que deja menos DRAM convencional disponible y encarece el resto del mercado.
- TrendForce proyectó subidas del 90% al 95% en el precio de la DRAM convencional, un golpe directo al coste de móviles, consolas y coches.
Un beneficio récord construido sobre la escasez ajena
El cuarto trimestre del ejercicio cerró con 54.230 millones de dólares de ingresos, 37.700 millones de beneficio neto y un margen bruto del 87%, según los resultados publicados por la compañía. Los ingresos de DRAM crecieron un 343% interanual, una cifra que en cualquier otro sector sería motivo de auditoría y aquí es simplemente el reflejo de un mercado sin oferta.
Mehrotra trasladó a los inversores que la compañía ya tiene vendida la mayor parte de su producción de 2027. ‘Observamos una mayor escasez en el sector en 2027 y 2028 en comparación con 2026’, dijo durante la presentación de resultados. No hay fecha para el equilibrio entre oferta y demanda, y lo que sí anticipa el consejero delegado es que los clientes pagarán precios mucho más altos que este año.
El origen no está en la falta de materiales ni en problemas productivos. Los fabricantes han reorientado su capacidad hacia la memoria HBM, la de alto ancho de banda que consumen los aceleradores de IA. A eso se suma que los proveedores de servicios cloud firman compras anticipadas a medio plazo, lo que estrecha todavía más el mercado libre.
El mismo componente que sostiene los márgenes de Micron es el que encarece cada móvil, cada consola y cada coche que sale de una fábrica europea.
Las previsiones de TrendForce apuntaban a subidas del 90% al 95% en el precio de la DRAM convencional durante el primer trimestre de 2026. En algunos segmentos, la estimación se ha quedado corta.
Móviles de 4 GB y catálogos menguantes: quién paga la factura

La industria de consumo absorbe el golpe como puede. Los fabricantes de teléfonos han empezado a eliminar el modelo base para forzar el salto de gama, a recortar catálogos y a recuperar hardware de generaciones anteriores, con chips del año pasado y memorias LPDDR4X. Han vuelto los móviles con 4 GB de RAM, una configuración que se daba por enterrada.
Ni los grandes se libran. Firmas con capacidad de negociación como Apple o Amazon están viendo cómo el coste del componente se cuela en sus estructuras. El encarecimiento también llega al automóvil, donde la electrónica embarcada depende de la misma memoria escasa, y a las consolas, que hasta ahora bajaban de precio con los años y han dejado de hacerlo.
Hay un límite a lo que se puede repercutir al cliente. Los fabricantes combinan subidas con recortes de producción, simplificación de gamas, y estancamiento técnico. La innovación se frena cuando la memoria cuesta más que la placa.
El riesgo de un ciclo de dos años que nadie puede garantizar
Antes de tratar las previsiones como un hecho consumado, conviene recordar quién las firma. Micron gana con que el mercado crea que la escasez va a durar, porque eso empuja a sus clientes a comprar antes y más. La compañía vende su producto y su relato en la misma llamada. Eso no invalida los datos, pero sí obliga a leerlos con distancia.
El precedente español ayuda a dimensionar lo que está en juego. Telefónica, como el resto de operadoras cotizadas del IBEX 35, sostiene parte de su captación de clientes con la financiación de terminales y las subvenciones de entrada. Cuando el coste del hardware sube, esa palanca se tensa: o se encarece el catálogo, o la operadora asume un gasto que no recupera en el primer año de contrato. El episodio llega, además, en un contexto de márgenes estrechos en el negocio de la telefonía en España.
El punto débil de la tesis de Mehrotra es el calendario. Dos años es mucho tiempo. Samsung, SK hynix o la capacidad china pueden añadir oferta antes de lo previsto, y la demanda de IA puede moderarse. La memoria es el segmento más volátil de los semiconductores, y la misma rigidez que hoy protege los precios los puede desplomar cuando el inventario se dé la vuelta.
La expansión anunciada —nuevas fábricas en 2028 y un gasto de capital de 25.000 millones de dólares solo en el primer semestre del nuevo ejercicio— es la respuesta lógica y, a la vez, la confirmación de que el alivio no llegará a corto plazo. Nadie construye una fábrica para resolver el problema del trimestre siguiente. El calendario de la oferta nunca acompaña al calendario de la demanda.
El próximo informe trimestral de Micron y las cifras que publiquen Samsung y SK hynix en esas mismas semanas dirán si la escasez se consolida o empieza a desinflarse. Hasta entonces, la única certeza para quien compre un móvil o un coche en España es la de siempre: pagará más y esperará lo mismo.




