Colapso corriente atlántica: el AMOC roza su punto de inflexión y desatará un clima extremo en España

Un estudio en Science Advances estima una desaceleración de la circulación del Atlántico de entre el 42% y el 58% para finales de siglo. La probabilidad de colapso supera el 50%, con consecuencias como sequías intensas en la península ibérica.

La corriente oceánica que suaviza el clima de Europa occidental se está frenando a un ritmo que asusta a la ciencia. Un nuevo estudio, publicado a finales de julio en Science Advances, estima que la circulación meridional del Atlántico (AMOC) se debilitará entre un 42% y un 58% antes de fin de siglo. La probabilidad de que se alcance un punto de inflexión y colapse es, por primera vez, superior al 50%.

Un sistema de ‘cinta transportadora’ al borde del abismo

La AMOC actúa como una gigantesca cinta transportadora oceánica: mueve calor desde los trópicos hacia el Atlántico Norte y devuelve agua fría hacia el sur. Es el termostato de Europa. Sin ella, el Viejo Continente sería mucho más frío, pero su influencia va más allá: regula las lluvias monzónicas, la productividad marina y la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono.

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Los nuevos modelos, que combinan por primera vez datos reales sin depender exclusivamente de simulaciones, describen un debilitamiento mucho más rápido que el que se manejaba hace apenas una década. El equipo de investigación ha calculado una desaceleración de hasta el 58% para finales de siglo, una pérdida de fuerza comparable a la que sufriría un gran río si se cerraran más de la mitad de sus compuertas. Lo inquietante ya no es el descenso gradual, sino el hecho de que la probabilidad de un colapso total —un punto de no retorno a partir del cual todo el sistema pierde estabilidad— supera ahora el umbral del 50%.

Francia se anticipa, España mira hacia otro lado

Francia ya ha empezado a introducir este riesgo de colapso en su planificación climática nacional. Ha revisado su estrategia de adaptación de infraestructuras, la planificación agrícola y los protocolos frente a fenómenos extremos, asumiendo que ciertos cambios pueden no ser graduales, sino abruptos y devastadores.

España, sin embargo, sigue centrando su discurso climático en la reducción de emisiones y no tanto en la necesidad de prepararse para escenarios límite. Nuestro país sería especialmente vulnerable en un episodio de desaceleración severa o colapso de la AMOC: la península ibérica recibiría menos precipitaciones, amplificaría un problema crónico de sequía y escasez hídrica que ya está mermando cosechas y reservas.

AMOC punto de inflexión

El impacto en el clima de España: sequías, calor y un Mediterráneo bajo presión

Un debilitamiento superior al 50% en la circulación atlántica alteraría los patrones de lluvia de forma radical. En la práctica, eso se traduce en menos frentes atlánticos penetrando en la Península, menos días de precipitaciones en las cuencas del Duero, Tajo y Guadalquivir, y una mayor frecuencia de olas de calor extremas. El Mediterráneo, ya recalentado, se calentaría aún más rápido, disparando la evaporación y, paradójicamente, generando tormentas más violentas cuando las condiciones se diesen.

No todos los científicos coinciden en la inminencia de un colapso total. Algunos subrayan que, más que un apagón brusco, se trataría de un debilitamiento severo, con una parada casi completa hacia finales de siglo. Sin embargo, incluso ese escenario moderado implicaría un reagrupamiento de los cultivos, una presión hídrica insoportable en el sur de España y la necesidad de repensar el modelo agrícola y turístico. La incertidumbre sobre el momento exacto no elimina la certeza de que la corriente se está frenando.

La probabilidad de que esta cinta transportadora oceánica se detenga ya no es una remota posibilidad de ciencia ficción; es superior al 50%.

El estudio, liderado por investigadores europeos, supone un aldabonazo para los gobiernos. Los autores insisten en que la adaptación debe ir de la mano de la mitigación: no basta con recortar emisiones, hay que diseñar infraestructuras, sistemas de agua y planes agrícolas que puedan soportar un clima que, en cuestión de una década, podría ser muy distinto al que conocemos. España, con su dependencia de las lluvias atlánticas y su larga historia de sequías, tiene mucho que perder si no empieza a tomar nota del ejemplo francés.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: La circulación meridional del Atlántico se debilitará entre un 42% y un 58% antes de 2100, con una probabilidad de colapso superior al 50%.
  • Dónde: Cuenca del océano Atlántico; afecta especialmente a Europa, América y el África tropical.
  • Institución responsable: Estudio internacional publicado en Science Advances a finales de julio de 2026.
  • Cuándo: Las estimaciones apuntan a que el punto de inflexión podría alcanzarse antes de fin de siglo.
  • Impacto a futuro: Obliga a España y al resto de Europa a prepararse para un clima más extremo, con sequías prolongadas, olas de calor y un Mediterráneo cada vez más hostil.

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