El precio de la luz se dispara hoy a máximos desde 2023: 240 €/MWh en horas punta y PVPC al alza

El PVPC promedia hoy 205 euros por megavatio hora, aunque la solar hunde el precio a 26 euros en las horas centrales. El gas sigue mandando de noche y coloca los picos por encima de los 200 euros.

El precio de la luz hoy toca máximos desde 2023 y supera los 240 euros por megavatio hora en las horas punta.

El PVPC promedia en la sesión de este 15 de septiembre unos 205 euros por megavatio hora, según los datos recogidos por Infobae y Expansión. La cifra confirma la paradoja del sistema eléctrico español: la solar hunde el precio al mediodía, pero no llega a la noche.

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España produce cada vez más electricidad eólica y solar y depende mucho menos del gas que hace unos años. Sin embargo, cuando la generación renovable cae, el gas vuelve a marcar el precio de todo el mercado mayorista, y esa dependencia residual se nota en la factura.

Un informe reciente de la New Economics Foundation lo ilustra con claridad. El gas fijaba la electricidad durante el 75% del tiempo en el primer semestre de 2019; seis años después, en el mismo período de 2025, solo lo hacía el 19%. La capacidad eólica y solar instalada se duplicó en ese intervalo.

La evolución del precio mayorista refleja el giro. Pasó de 42,44 euros por megavatio hora en abril a 54,25 en mayo, 70,08 en junio, 104,80 en julio y 118,24 en agosto, según los datos de Grupo ASE. Con los costes provisionales del sistema de 17,53 euros añadidos, el precio final provisional alcanzó los 135,78 euros.

El repunte de agosto no invalida el avance renovable, pero demuestra que sin sol ni viento el gas sigue siendo el termostato del recibo español.

El gas natural ha sido el detonante. El MIBGAS, referencia del mercado español, registró en agosto un precio medio de 61,87 euros por megavatio hora, un 89,6% más que en el mismo mes del año anterior. Las restricciones al tránsito de gas natural licuado por el estrecho de Ormuz y unas reservas europeas inferiores a las habituales presionaron la cotización.

La luz solar hunde el precio hasta los 26 euros al mediodía, pero no llega a la noche, cuando el gas marca más de 200 euros.

Cómo el gas sigue fijando el precio de la luz a pesar del récord renovable

El precio mayorista de agosto alcanzó los 118,24 euros por megavatio hora, el nivel mensual más alto desde febrero de 2023 y un 72,8% más que un año antes. El repunte no anula el avance de las renovables: España está hoy menos expuesta al gas y mantiene una ventaja clara frente a otros grandes mercados europeos. Pero la protección no aísla al sistema eléctrico de los vaivenes del mercado gasista.

El disparo de hoy responde a la misma lógica. La guerra en Irán y el encarecimiento del gas desde hace meses se han filtrado al índice de precios al consumo, y la electricidad no es una excepción. La demanda se cubre sin problemas a mediodía, pero necesita gas por la noche.

El encarecimiento del gas en agosto no se explica solo por la generación eléctrica. Las reservas europeas llegaron al verano por debajo de lo habitual y la demanda de gas natural licuado compitió de forma feroz tras las restricciones al estrecho de Ormuz.

La brecha solar: 26 euros de día y más de 200 por la noche

PVPC

El funcionamiento del mercado mayorista explica la paradoja. La electricidad se negocia hora a hora: entran primero las tecnologías más baratas, como la solar y la eólica cuando están disponibles, y la última central necesaria para cubrir la demanda fija el precio de todas.

Cuando esa central es un ciclo combinado de gas, el encarecimiento del combustible se traslada a todo el mercado. En agosto, entre las 10:00 y las 18:00, el precio medio fue de 26,37 euros por megavatio hora; fuera de esa franja se disparó hasta los 164,19 euros. La solar aportó el 31,76% del mix y los picos nocturnos superaron los 200 euros.

Los datos del Banco de España añaden otra capa. La factura mayorista habría sido un 40% más alta en 2024 si la eólica y la solar se hubieran mantenido en los niveles de 2019. Y la New Economics Foundation calcula que durante el primer semestre de 2025 los precios mayoristas españoles fueron un 32% inferiores a la media de la Unión Europea.

Este 15 de septiembre, el operador ha llegado a marcar 240 euros por megavatio hora en las horas punta, mientras la media del PVPC ronda 205. Es el nivel más alto desde 2023 y adelanta una factura eléctrica más cara para los hogares con tarifa regulada en la recta final del mes.

La demanda nocturna tampoco cede. La electrificación del transporte y la climatización añaden presión a las horas sin sol, y las baterías todavía no alcanzan escala para cubrir el hueco.

El techo de la protección renovable y el riesgo de 2030

El potencial de abaratamiento no está agotado. El Banco de España calcula que los precios podrían caer otro 50% para 2030 si España cumple el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Sin embargo, esa proyección choca con una evidencia: la capacidad renovable no basta para desplazar al gas de las horas nocturnas.

La gran asignatura pendiente es el almacenamiento. Mientras los ciclos combinados cubran el hueco térmico tras la puesta de sol, el recibo español seguirá atado al precio internacional del gas. Instalar más paneles reduce los precios diurnos, pero también erosiona la rentabilidad de las propias plantas solares al aumentar la canibalización de precios.

El riesgo de 2030 no es tecnológico, es de incentivos. La canibalización solar reduce los ingresos de las futuras plantas y exige mecanismos de capacidad o almacenamiento que aún no tienen un marco estable en España.

El sistema necesita que la energía sea barata durante las horas solares y almacenable por la noche. Eso exige baterías, bombeos y más interconexiones, tres frentes en los que España avanza, pero con más lentitud de la que pide el recibo.

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La excepción ibérica demostró que la intervención puede amortiguar el gas, pero no eliminar la dependencia. El debate hoy no es si se interviene, sino cómo se acelera el almacenamiento.

La dependencia se reduce, , pero no desaparece. El sistema no está roto, pero su protección tiene un límite. Y ese límite se paga en la factura de septiembre.

El resultado es una paradoja: los consumidores españoles pagan ahora menos que sus vecinos, pero sienten que la factura sube. La razón está en la punta nocturna, no en la media diaria.

La próxima gran prueba llegará con los picos de demanda del invierno y con la evolución del conflicto en Oriente Próximo. Si Ormuz se complica, el precio del gas volverá a tensar el recibo, por muchas renovables que se instalen.


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