Hallan en Teruel el primer diplodocus fuera de Norteamérica: 25 metros y 150 millones de años

Los restos de 14 vértebras y chevrones aparecen en el yacimiento turolense de La Tejería, según publica el Journal of Vertebrate Paleontology. El hallazgo refuerza la hipótesis de un corredor faunístico entre Iberia y Norteamérica a finales del Jurásico.

Un equipo de la Fundación Dinópolis ha identificado en Teruel al primer diplodocus fuera de Norteamérica. El fósil, de 150 millones de años, corresponde a 14 vértebras de la cola y varios chevrones. El hallazgo, publicado en Journal of Vertebrate Paleontology, obliga a repensar cómo se movieron los grandes saurópodos entre continentes a finales del Jurásico.

14 vértebras que cambian el mapa de los dinosaurios

Los restos proceden del yacimiento de La Tejería, en El Castellar. Los paleontólogos Sergio Sánchez Fenollosa, Josué García Cobeña y Alberto Cobos analizaron 14 vértebras de la parte media y posterior de la cola. También estudiaron varios chevrones, unos huesos que se articulan en la zona inferior de las vértebras. Las marcas delatoras aparecieron pronto: grandes cavidades neumáticas, centros vertebrales alargados y, chevrones bifurcados. Son características propias del género Diplodocus. La clasificación quedó como Diplodocus sp. Es decir: pertenece al género, pero no se puede precisar la especie con el material disponible.

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‘El ejemplar se encuentra entre los diplodócidos más completos descubiertos hasta la fecha en Europa’, explicó Sánchez Fenollosa. Diplodocus era un saurópodo de cuerpo alargado, cola en látigo y cuello horizontal. Alcanzaba los 25 metros de longitud. Su hallazgo en Teruel supone la primera evidencia del género fuera del continente americano.

El descubrimiento amplía la diversidad de grandes saurópodos del Jurásico turolense. En la misma comarca conviven ya Turiasaurus y Losillasaurus. Que ahora se sume un diplodócido norteamericano no es un simple añadido. Es la pieza que faltaba para hablar de un corredor de dinosaurios entre Iberia y Norteamérica.

Los restos se exhiben en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología de Dinópolis. Ver una vértebra de este saurópodo ayuda a concretar la abstracción: cada pieza muestra huecos neumáticos que aligeraban el esqueleto y dan al fósil un aspecto casi esculpido.

Cada vértebra de La Tejería reduce la distancia entre dos mundos que, hace 150 millones de años, todavía podían intercambiar animales.

La Tejería y la prueba del proto-Atlántico

Hace 150 millones de años, el mundo era muy distinto. El Atlántico acababa de empezar a abrirse y no constituía una barrera infranqueable. Entre Iberia y Norteamérica emergían rutas, islas y pasillos poco profundos. La presencia de un diplodocus en Teruel encaja con esa geografía. El animal, o sus ancestros directos, pudo cruzar el proto-océano Atlántico, aprovechando puentes intermitentes.

La Tejería, en El Castellar, es un yacimiento de vertebrados del Jurásico Superior. Allí, la Fundación Dinópolis lleva décadas recuperando fósiles. Los huesos de la cola aparecieron en sedimentos de hace unos 150 millones de años. Para situar la escala: cuando este diplodocus caminaba por Teruel, los primeros pájaros empezaban a diferenciarse y las flores aún no existían.

primer diplodocus fuera de Norteamérica

El debate abierto: ¿diplodocus, supersaurio o un género nuevo?

La publicación en Journal of Vertebrate Paleontology es sólida, pero no cierra el caso. Los autores hablan de Diplodocus sp., y con ese ‘sp.’ reconocen la incertidumbre: el material disponible no permite afinar la especie. El catedrático José Ignacio Canudo, de la Universidad de Zaragoza, valora el trabajo como ‘una buena aportación a la historia de los dinosaurios del final del Jurásico’. En su análisis para SMC España, subraya que la idea de una conexión intercontinental entre Iberia y Norteamérica no es nueva, pero nunca se había apoyado en un saurópodo.

Fabien Knoll, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), va un paso más allá. Advierte que el material recogido no basta para afirmar con certeza que pertenezca a Diplodocus. Ser compatible con el género no es lo mismo que serlo. ‘Nuevas prospecciones de campo, tanto en España como en Portugal, permitirían confirmar que el saurópodo es Diplodocus, y no Supersaurus/Dinheirosaurus, otro género ya conocido o incluso uno nuevo’, explica. La duda es razonable. La propuesta del equipo es sólida, pero aún no definitiva.

Francisco Ortega, catedrático de Paleontología de la UNED, añade contexto. Teruel y el Jurásico Superior de Estados Unidos comparten enormes semejanzas. Con este ejemplar, Iberia completa la ‘colección de cromos’ de los dinosaurios norteamericanos de mediados del siglo XX. Es una forma elegante de decir que la península estaba mucho más cerca de lo que creíamos. El siguiente paso es buscar más restos, idealmente en yacimientos portugueses e ibéricos.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: 14 vértebras caudales y varios chevrones atribuidos al género Diplodocus, el primero fuera de Norteamérica.
  • Dónde: Yacimiento de La Tejería, en El Castellar (Teruel).
  • Institución responsable: Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, con publicación en Journal of Vertebrate Paleontology.
  • Cuándo: Publicación difundida el 15 de septiembre de 2026; fósiles del Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años.
  • Impacto a futuro: Refuerza la hipótesis de un intercambio faunístico entre Iberia y Norteamérica y orienta nuevas prospecciones en España y Portugal.

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