Iberdrola ha obtenido el visto bueno de Bruselas para comprar Caruna, la mayor red eléctrica de Finlandia. La operación, valorada en unos 5.000 millones de euros incluida la deuda, supera el principal trámite de competencia comunitario y deja a la compañía a un paso del cierre.
La autorización comunitaria destraba el control exclusivo de Caruna
La Comisión Europea aprobó la concentración tras el expediente notificado formalmente el pasado 24 de agosto. El procedimiento simplificado de control de concentraciones permitió a Iberdrola Energía Internacional pasar a ejercer el control exclusivo de Caruna, hasta ahora controlada conjuntamente por el fondo canadiense Ontario Teachers’ Pension Plan y la gestora estadounidense KKR.
La autorización supone un avance decisivo, pero no implica el cierre inmediato. La transacción está condicionada a otras aprobaciones regulatorias, entre ellas las relacionadas con el control de inversiones extranjeras en Finlandia y el régimen europeo de subvenciones extranjeras. Iberdrola mantiene como horizonte completar la compra a finales de 2026 o durante el primer trimestre de 2027.
Bruselas tramitó el caso mediante el procedimiento simplificado de control de concentraciones, al considerar que la operación no plantea riesgos relevantes para la competencia comunitaria. La notificación formal llegó el 24 de agosto, lo que refleja la velocidad de una transacción que Iberdrola negocia desde hace meses.
La operación contempla la adquisición indirecta del 80% de Caruna por aproximadamente 2.014 millones de euros. Iberdrola abonará unos 1.014 millones al cierre y otros 1.000 millones de forma diferida durante los 30 meses siguientes. La valoración del conjunto alcanza unos 5.000 millones al incluir su deuda financiera.
Los fondos de pensiones nórdicos AMF y Elo conservarán inicialmente el 20% restante. No obstante, Iberdrola se ha comprometido a adquirir también estas participaciones si sus propietarios ejercen los derechos previstos en el acuerdo.
La compra de Caruna garantiza a Iberdrola una plataforma regulada en el norte de Europa con demanda eléctrica al alza.
Una red de 89.300 kilómetros para 1,5 millones de personas

Caruna es el mayor operador de distribución eléctrica de Finlandia. Gestiona alrededor de 89.300 kilómetros de redes y 740.000 puntos de suministro, con cerca de 1,5 millones de personas atendidas, más del 20% de la población. Aproximadamente el 67% de su infraestructura se encuentra soterrada, lo que reduce la exposición a fenómenos meteorológicos adversos.
Es un activo a prueba de tormentas.
El grupo está integrado principalmente por Caruna Oy, con presencia en zonas rurales, y Caruna Espoo Oy, que opera en áreas urbanas próximas a Helsinki. La elevada proporción de cable soterrado no solo protege frente a tormentas y nevadas, sino que también reduce las pérdidas de energía en la red.
Para Iberdrola, la entrada en Finlandia supone un mercado con elevada calidad crediticia, ingresos regulados y necesidades crecientes de inversión. Finlandia prevé un fuerte incremento de la demanda por la electrificación industrial, la incorporación de nueva generación renovable y el desarrollo de centros de datos.
La electrificación no espera.
Caruna espera alcanzar en 2027 un ebitda próximo a 369 millones de euros y un beneficio neto de alrededor de 148 millones. La compañía arrastra una deuda neta cercana a los 2.470 millones de euros.
Los 369 millones de ebitda previstos para 2027 implican un múltiplo de valoración cercano a 13 veces el resultado operativo, una referencia coherente con otras transacciones de redes reguladas en Europa. Ese nivel, sumado a la deuda de 2.470 millones, exige un plan de integración que no erosione la rentabilidad del grupo.
El refuerzo en redes confirma una prioridad estratégica: flujos de caja regulados y menor exposición a la volatilidad del precio de la energía.
Las redes ganan peso en la estrategia de Iberdrola
La compra de Caruna se inserta en el plan estratégico 2025-2028, que reserva a las redes una parte creciente del gasto en inversión. Iberdrola ya reforzó esa apuesta con Electricity North West en Reino Unido y con el crecimiento de sus plataformas de redes en Estados Unidos y Brasil. La lógica es financiera: flujos de caja previsibles, menor exposición al precio de la energía y expectativas de electrificación que disparan la demanda de distribución y transporte.
El capital busca certidumbre.
La apuesta por redes se entiende en un contexto de subidas de tipos de interés que castigan a los negocios con ingresos volátiles. Las empresas con retribuciones reguladas y alta visibilidad de caja han ganado atractivo entre los inversores institucionales, e Iberdrola no es ajena a esa dinámica.
Finlandia combina una demanda industrial intensiva, una apuesta por la energía nuclear y renovable y un regulador que incentiva la modernización de las redes. Para Iberdrola, es un perfil complementario a su presencia en España, Reino Unido, Estados Unidos y Brasil.
Pero la operación también conlleva riesgos. Caruna aporta una deuda neta de 2.470 millones de euros y una valoración de 5.000 millones que añadirá presión al balance de Iberdrola, al tiempo que multiplica la exposición al regulador finlandés. Cualquier ajuste en la retribución de la distribución eléctrica en Finlandia podría alterar las proyecciones de ebitda de 369 millones para 2027.
La deuda marca los tiempos.
El mercado interpreta la apuesta como coherente con la búsqueda de dividendos estables, pero la firma presidida por Ignacio Sánchez Galán asume que la integración de un operador tan extenso exigirá tiempo y capital. La cotización de Iberdrola ha premiado históricamente este tipo de anuncios por su previsibilidad, aunque también permanece atenta a la capacidad de la compañía para mantener el rating sin ampliaciones de capital.
El cierre de la operación no será inmediato, pero el calendario regulatorio y financiero ya está definido. La próxima prueba llegará con la aprobación del control de inversiones extranjeras por parte de las autoridades finlandesas, un trámite que Iberdrola espera superar antes de que termine 2026 o en el primer trimestre de 2027.
Ahora falta la firma.




