Swift capta un agujero negro errante desgarrando una estrella en las afueras de una galaxia a 750 millones de años luz

El observatorio Swift de la NASA detectó un destello ultravioleta que superó en brillo a toda su galaxia anfitriona, confirmando que el agujero negro se encuentra a 30.000 años luz del núcleo. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, valida una técnica para en

Swift ha captado un agujero negro errante de un millón de masas solares devorando una estrella a 30.000 años luz del núcleo galáctico. El destello, detectado inicialmente por el proyecto ZTF, superó en brillo a toda su galaxia anfitriona durante varios meses.

Una llamarada diez mil millones de veces más brillante que el Sol

La historia comenzó en noviembre de 2025, cuando el Zwicky Transient Facility, un telescopio de rastreo en el Observatorio Palomar, registró un fogonazo anómalo en la constelación de Cetus. Una galaxia situada a 750 millones de años luz se iluminó de repente en el ultravioleta. Robert Stein, investigador de la Universidad de Maryland y del centro Goddard de la NASA, lideró el equipo que analizó la alerta.

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Swift observó el evento durante varias semanas con su telescopio ultravioleta y óptico (UVOT). Midió una temperatura de unos 30.000 grados Celsius en el disco de acreción, la firma inconfundible de una estrella hecha jirones. «La combinación de todos estos datos nos ayudó a descartar otras explicaciones y afirmar con seguridad que se trata de una disrupción de marea, pese a su extraña ubicación», explica Jonathan Carney, estudiante de doctorado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill que obtuvo los primeros espectros.

La técnica de las disrupciones de marea: cazar lo invisible

Swift

Casi todas las galaxias albergan un agujero negro supermasivo en su centro. Aproximadamente una vez cada cien mil años, una estrella se acerca demasiado y las fuerzas de marea la desgarran en un fenómeno llamado disrupción de marea. Hasta hace poco, los astrónomos solo los habían observado en los núcleos galácticos, donde se supone que residen todos los agujeros negros supermasivos. Pero este evento, detectado a 30.000 años luz del centro, rompe esa regla.

La clave para encontrarlo fue la inteligencia artificial. El algoritmo del ZTF, entrenado para reconocer automáticamente los patrones de una disrupción de marea, dio la voz de alarma entre medio millón de destellos nocturnos. «Nuestro nuevo algoritmo identificó una llamarada que se parecía mucho a una disrupción de marea, a pesar de su ubicación inusual en las afueras de la galaxia», dijo Stein.

Nadie había visto una disrupción de marea tan lejos del centro galáctico; la firma ultravioleta de Swift confirmó que aquel agujero negro no pertenecía al corazón de su galaxia.

¿Un huérfano cósmico? La historia de un agujero negro expulsado de su hogar

Los investigadores barajan dos posibles orígenes para este vagabundo cósmico. En el primer escenario, tres o más galaxias se fusionaron y el tira y afloja gravitatorio entre sus agujeros negros centrales expulsó al más ligero hacia el borde de la galaxia resultante. La segunda hipótesis implica una galaxia enana a medio devorar: una de sus estrellas pasó demasiado cerca del agujero negro supermasivo de la enana y desencadenó el festín que hoy observamos.

«Creemos que el agujero negro supermasivo de la galaxia anfitriona sigue en su centro, pero el que se está comiendo la estrella pudo haber llegado desde una galaxia pequeña que se fusionó con la grande», detalla Stein. En cualquiera de los dos casos, se trata de un agujero negro errante, un «huérfano» que no debería estar donde está.

Una nueva herramienta para completar el censo de agujeros negros supermasivos

El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, no solo confirma que los agujeros negros supermasivos pueden deambular lejos del centro galáctico; también valida una técnica de búsqueda que promete sacar a la luz muchos más. Hasta ahora, los astrónomos solo localizaban estos objetos cuando una estrella se desintegraba cerca del núcleo, pero con los nuevos algoritmos y observatorios, la búsqueda se amplía al disco galáctico y más allá.

El futuro inmediato pasa por el Observatorio Vera C. Rubin, en Chile, y el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA. Las amplias campañas de Rubin multiplicarán la muestra de disrupciones de marea, y Roman extenderá la búsqueda hasta 9.000 millones de años atrás en la historia cósmica. «Sumar sus observaciones a las de Swift y los telescopios terrestres nos acercará más que nunca a completar un censo de los agujeros negros gigantes del universo», afirma Carney.

Mientras tanto, Swift aguarda un pequeño empujón. La nave, que lleva más de veinte años observando el cielo, está perdiendo altura por la fricción atmosférica. La NASA tiene previsto un impulso orbital este verano que podría alargar su vida útil y permitirle seguir cazando más ejemplares de estos errantes invisibles. La pregunta que Stein deja en el aire —»¿cómo de comunes son los agujeros negros errantes?»— está más cerca de tener respuesta.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Un agujero negro supermasivo errante de un millón de masas solares desgarrando una estrella a 30.000 años luz del centro de su galaxia.
  • Dónde: Galaxia WISEA J014656.04-152214.7, en la constelación de Cetus, a 750 millones de años luz de la Tierra.
  • Institución responsable: NASA (observatorio Swift), en colaboración con el Zwicky Transient Facility, la Universidad de Maryland, la Universidad de Carolina del Norte y otras instituciones.
  • Cuándo: La llamarada se detectó en noviembre de 2025; el estudio se publicó el 27 de julio de 2026 en The Astrophysical Journal Letters.
  • Impacto a futuro: Valida una nueva técnica para localizar agujeros negros errantes y abre la puerta a censar toda la población de agujeros negros supermasivos, incluso los que vagan fuera del núcleo galáctico.

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